Número 33 | Cuarto trimestre 2012

Apuntes históricos. Los pecios de Cabo de Palos

Entre los hierros hundidos de las embarcaciones que descansan en los fondos de Cabo de Palos se han instalado comunidades de organismos que tapizan y habitan estas estructuras. Muchos submarinistas se deleitan en estas aguas disfrutando del mosaico de colores y formas biológicas que se abren paso entre tanto metal.

La Reserva Marina de Cabo de Palos e Islas Hormigas constituye uno de los parajes más atractivos de todo el Mediterráneo. Abarca casi 1.900 ha desde el Cabo de Palos hasta el archipiélago de islas Hormigas, formado por la isla Hormiga, el Bajo del Mosquito y los islotes El Hormigón y La Losa. Su excelente estado de conservación ha favorecido una amplísima diversidad biológica, formada por extensas praderas de Posidonia oceanica y formaciones coralígenas de naturaleza rocosa a lo largo de paredes de más de 40 metros de profundidad. Desde su creación, en 1995, el fin de la Reserva Marina es favorecer el desarrollo y regeneración natural de los recursos pesqueros del entorno, de forma que permita a los pescadores de la zona preser var su modo de vida tradicional, basado en técnicas ar tesanales como el trasmallo y el palangre, que aseguran la sostenibilidad de la acción humana sobre los ecosistemas y contribuyen a su protección y conservación.
La zona de islas Hormigas constituye, además de una zona de indudable valor ecológico y cultural, un destino ideal reconocido internacionalmente para la práctica del buceo. Está considerado, según la Fundación Cousteau, como el mejor lugar del Mediterráneo para la práctica del submarinismo.
La calidad paisajística de sus bajos (formaciones rocosas a baja profundidad), la rica biodiversidad de sus poblaciones de flora y fauna y la espectacularidad de los restos de naufragios, como los del Sirio, Minerva y Nord America, convierten esta zona en uno de los entornos más emblemáticos del Mediterráneo para cualquier apasionado del mundo submarino.
Los pecios A dos millas de la costa (unos 3,2 km), las islas Hormigas forman una pequeña cadena montañosa sumergida extremadamente peligrosa para la navegación. La Hormiga y el Hormigón son las únicas de estas montañas submarinas que emergen fuera. El resto de sus bajos permanecen bajo el agua, a veces a tan solo tres metros de la superficie, como el temido Bajo de Fuera, una trampa mortal para numerosos buques de gran calado.
Hoy descansan en sus fondos más de 50 barcos hundidos, aunque muchos de ellos naufragaron en estas aguas víctimas de la implacable eficacia de los submarinos alemanes durante la Primera y Segunda Guerra Mundial. También hay numerosos buques hundidos accidentalmente (por colisión con los bajos) que realizaban rutas con pasaje desde Italia hacia las Américas y otros tantos hundidos deliveradamente para crear arrecifes ar tificiales. Gigantescas estructuras de acero reposan entre 30 y 70 metros de profundidad, conformando uno de los más importantes cementerios de barcos hundidos del Mediterráneo.
Las aguas de Cabo de Palos eran un punto estratégico para el tráfico de naves aliadas que abastecían de víveres y armas a sus soldados, por lo que los alemanes colocaron barcos y submarinos para bloquearles el paso y hundirlos.
Uno de esos vestigios bélicos es el Nitsa (originalmente bautizado como S/S Stanfield), un mercante inglés de 120 metros de eslora que permanece en posición de navegación a 63 m de profundidad. Hacia la proa, y en la banda de estribor, se aprecia el impacto del torpedo lanzado por un submarino alemán en la Primera Guerra Mundial. Es el pecio mejor conser vado y uno de los más espectaculares de la zona.
Los restos naufragados se han ido transformando en arrecifes artificiales con el paso del tiempo, siendo colonizados por un manto de algas y crustáceos hasta ocultar casi totalmente las embarcaciones hundidas.
Entre todos esos naufragios destaca, por su leyenda y trágica historia, el S/S Sirio, el mayor accidente de la navegación civil ocurrido en las costas españolas. El trasatlántico italiano se hundió en 1906 al encallar en el Bajo de Fuera, frente a Cabo de Palos.
Bucear entre los restos del viejo trasatlántico nos descubre la excepcionalidad de nuestros espacios sumergidos y ayuda a mantener vivos impor tantes episodios de nuestra historia.
Hasta este lugar de la costa murciana llegan buceadores de todas par tes atraídos por su extraordinario patrimonio sumergido.

Pecios más conocidos de la Región:
- Barco fenicio
- S/S Alavi
- Autolycus
- Conway
- S/S Despina G. Michalinos
- Doris
- Gisla
- Isla Gomera (el Naranjito)
- Kansega
- Kut Sang
- La Chatarra (zona del Bajo de Fuera compuesta de numerosos hierros y restos de naufragios)
- Lilla (Carbonero)
- Minerva (Bocabajo)
- Monte Toro
- S/S Moyune
- Nalyn
- Nord America
- Primo
- El Remolcador
- Turia
- S/S Sirio
- Nitsa (S/S Stanfield)
- Ulla
- S/S Urd
- Wilmore

El Naranjito
Mercante español llamado, originalmente, Isla Gomera, de 60 metros de eslora, que se hundió una noche de tormenta de 1946, cuando se desplazó la carga de naranjas que llevaba, de ahí el sobrenombre de ‘El Naranjito'.
La posición en la que se encuentra situado permite disfrutar por completo del barco en la práctica del submarinismo, ya que está posado sobre el fondo del arenal en posición de navegación. En él habitan castañuelas, dobladas, doncellas, congrios, morenas, peces luna, espetones, sargos, bogas, nudibranquios y alguna dorada.

Nitsa (S/S Stanfield)
Carguero mercante británico a vapor que fue hundido en 1917 frente a las costas de Cabo de Palos por, presumiblemente, un U-boot (submarino alemán) que realizaba el bloqueo internacional. El Nitsa reposa en el fondo, a unos 50 m.
El barco mide unos 120 m de eslora y se encuentra en per fectas condiciones, siendo el pecio mejor conser vado de estas aguas. Esta es una inmersión para personas muy experimentadas en el buceo.
En ocasiones se puede conocer la velocidad de crecimiento de algunos corales si conocemos el año de hundimiento del barco. Las gorgonias rojas y amarillas del Stanfield, hundido en la Primera Guerra Mundial, destacan especialmente. El impacto del torpedo alemán cruzó el barco de estribor a babor, permitiendo una corriente a través del casco a 55 metros de profundidad. Esto favoreció el desarrollo de gorgonias que superan actualmente el metro de altura, lo que supone un crecimiento anual de poco más de un centímetro al año.
Destacan las numerosas gorgonias y la presencia de congrios y peces tres colas.

Nord America
Barco a vapor italiano que se hundió en 1883 en el mismo lugar que el S/S Sirio, aunque sin víctimas mor tales. Tenía una eslora de 128 metros. Sus restos se hayan a más de 45 metros de profundidad. Se puede observar la misma biodiversidad que en el Sirio al estar muy cerca de éste.

S/S Sirio
Este piroscafo italiano, de unos 115 m de eslora, se hundió en el Bajo de Fuera en 1906, a unos 30 m de profundidad, cuando se dirigía a América con pasaje. La pérdida humana fue muy grande, el pueblo de Cabo de Palos colaboró en el auxilio y rescate de parte del pasaje, ya que el barco tardó cuatro días en hundirse.
Ahora son pocos los restos que quedan del naufragio, pero muy valiosos tanto histórica como biológicamente, ya que ahí se ha asentado innumerable fauna y flora del Mediterráneo. Esta embarcación hundida se encuentra per fectamente integrada en el paisaje submarino, estando totalmente colonizada por miles de ejemplares de gorgonia, esponjas, ascidias, nudibranquios, babosas de mar, briozoos, etc., donde no faltan equinodermos, pulpos y peces como el sargo, la morena y la castañuela.

Minerva
Era un vap
or de carga británico, hundido en 1899 junto al Bajo de Fuera de islas Hormigas. También llamado ‘Bocabajo' porque descansa en posición inver tida en el fondo, junto con los restos de otros barcos en los alrededores del Bajo de Fuera (Sirio, Nord America, etc.) a una profundidad entre 40 m y 60 m.

Lilla (Carbonero)
Mercante italiano hundido en 1917 por un submarino alemán. Se encuentra entre 35 y 45 m de profundidad, a unas dos millas al NE de Isla Grosa. El fondo arenoso que lo rodea está muy habitado por grandes pepinos de mar, numerosas Bonellia viridis y algunas algas. Es fácil observar grandes lechas, meros, congrios enormes y un sinfín de especies de mediano y gran tamaño. El pez luna es visitante asiduo del pecio y observa curioso a los buceadores que lo frecuentan. Tampoco es nada difícil encontrarse con un banco de espetones (barracudas).
No se encuentra exactamente en la zona de Cabo de Palos e Islas Hormigas, ya que esta embarcación se hundió algo más al norte, al noreste de Isla Grosa, pero es un reclamo para miles de aficionados al buceo y a la naturaleza submarina.

Localización y distribución de los pecios de Cabo de Palos más relevantes
Isla Hormiga
Naranjito
Nitsa
Nord America
Sirio
Minerva
Carbonero