Número 39 | Cuarto trimestre 2014

Apuntes históricos
Las vías pecuarias de la Región de Murcia


Antiguamente, el ganado debía ser dirigido en determinadas épocas del año allá donde los pastos eran abundantes. Para tal propósito se crearon, en el siglo XIII, una serie de vías por las que los ganaderos podían guiar a sus rebaños hacia los pastos frescos de otras latitudes del país. Miles de kilómetros de vías pecuarias surcan la Península, algunos de ellos atravesando la Región.

Las vías pecuarias son antiguas rutas o caminos que fueron trazados durante la Edad Media para los desplazamientos cíclicos realizados por las cabañas trashumantes de ganado. Estos rebaños aprovechaban los pastos de la sierras del norte y del centro peninsular durante el verano, mientras que en invierno se trasladaban hasta las cálidas tierras del sur y del oeste del país. La trashumancia llegó a mover durante esta época más de cuatro millones de cabezas de ganado, principalmente ovejas, aunque también cabras, vacas, caballos y burros.
A principios del siglo XIX la trashumancia inicia un proceso de decadencia hasta llegar a su casi total abandono durante el siglo XX. El bajo precio de los piensos, el encarecimiento de la mano de obra, la invasión de las vías pecuarias, la destrucción de infraestructuras asociadas (descansaderos, abrevaderos, posadas, etc.), la mejora de las vías de comunicación y la evolución de los medios de transporte son algunos de los factores que motivaron este abandono.
La red de vías pecuarias de nuestro país está constituida por más de 125.000 kilómetros lineales de caminos públicos que ocupan un total de 421.000 ha de extensión (1% del territorio nacional).
Actualmente, las vías pecuarias continúan desempeñando un importante papel en los desplazamientos locales de pequeña distancia que realizan los rebaños desde las cuadras hasta las zonas de pasto. 
No obstante, muchas de las vías pecuarias que integran la red nacional han desaparecido como consecuencia de la invasión y ocupación que han sufrido por parte de las fincas colindantes, cultivos, carreteras, urbanizaciones, embalses y vertederos. Se estima que un 40% de las vías pecuarias nacionales han desaparecido.
Están clasificadas como cañadas reales, cordeles, veredas y coladas. Esta clasificación tiene su origen en las necesidades de acotar el paso de los ganados por zonas de labranza en función del volumen ganadero. Así, las cañadas reales tienen como ancho 75 metros (90 varas castellanas), los cordeles tienen 37,5 m (45 varas) y las veredas 20 m (25 varas). Por debajo de estas dimensiones se encuentran las coladas.
Encontraron su máxima expresión en la Edad Media, cuando la lana de la oveja merina se introdujo con éxito en los mercados europeos.


via pecuaria


El desarrollo de las vías pecuarias en Murcia se diferencia del de otras regiones debido a sus peculiaridades climáticas e históricas.
Su desarrollo político, zona fronteriza de otros reinos, tanto en época musulmana como cristiana, hacen que la trashumancia ya establecida plenamente en otros territorios de la península llegue aquí con cierto retraso y ante la oposición de numerosos agricultores.
Es a partir del siglo XV, y aun no perteneciendo al Honrado Concejo de la Mesta (asociación creada en el siglo XIII que otorgaba ciertos privilegios y prerrogativas a sus socios, como el derecho de paso y pastoreo por el territorio nacional, entre otros), cuando acuden rebaños de zonas serranas de Guadalajara (Lebrancón, Molina de Aragón), Cuenca (Huete, Tragacete) y de Albacete (Alcaraz) hasta el puerto de Cartagena, por aquel entonces único puerto castellano del Mediterráneo, para comerciar con Italia y el resto de Europa, sobre todo lana merina.
Para algunos autores, la mayor utilización de las vías pecuarias murcianas llegó a ser de 100.000 cabezas a finales del siglo XVI, para ir descendiendo paulatinamente hasta las 15.000 cabezas tras la abolición de la Mesta en 1836.
La más importante de las vías pecuarias que pasan por la Región es la Cañada real de la Corona de Castilla Conquense-Murciana, que se adentra desde el norte, pasa por Jumilla y llega hasta la sierra de La Pila, donde se divide en otras vías pecuarias menores hacia distintos puntos de la Región.
Los rebaños venían de la zona de Albarracín (Teruel), Cuenca, Yeste (Albacete) y Huéscar (Granada). Los aprovechamientos utilizados eran los baldíos, saladares, montes y tierras de escasa producción agrícola ubicadas en las zonas de Mula, Fortuna, Santomera, valle del Guadalentín y Campo de Cartagena.
El patrimonio histórico que suponen las vías pecuarias se protege y se pone en valor en nuestro país a tenor de la Ley 3/1995 de Vías Pecuarias, quedando a cargo de las CCAA su gestión y administración. 
En la Región, la red de vías pecuarias asciende a un total aproximado de 2.700 km, distribuidos en 39 municipios.
 

via pecuaria


El importante papel medioambiental de las vías pecuarias

El pastoreo desempeña una importante labor en la conservación de los ecosistemas mediterráneos. Bien regulado, sin sobrecargas, es un fabuloso medio de control del combustible forestal en las zonas con alto riesgo de incendio, a la vez que abona fertilizando el suelo y mejorando la diversidad biológica de los pastos.
La trashumancia contribuyó (y contribuye allí donde aún existe) a la dispersión de la flora silvestre, usando la lana como vehículo de transporte de semillas. Aún más, supuso un magnífico sostén para la fauna en peligro de extinción, como es el caso del lobo o el buitre, gracias a los animales que se abandonaban en las cañadas.

El futuro de las vías pecuarias

Este patrimonio público está desapareciendo a pasos agigantados cuando podría seguir manteniendo otros usos alternativos compatibles con el ganadero. Uno de los más defendidos es el del turismo de naturaleza, ubicando a través de estas vías pecuarias senderos de pequeño o gran recorrido aptos para el tránsito peatonal, con bicicleta o caballerías. No hay que olvidar que buena parte de estas vías constituyen excelentes corredores verdes que enlazan (o enlazaban) interesantes ecosistemas, como las cumbres de Carrascoy, la rambla del puerto de la Cadena, la del puerto del Garruchal, las sierras de Columbares o de los Villares, el río Segura o la Huerta de Murcia. Es también una forma de recuperar y aprovechar todos los componentes culturales que en torno a las vías pecuarias se han ido desarrollando: abrevaderos, puentes, descansaderos, cabañas, majadas, mojones, etc., así como iglesias, santuarios, balnearios y otros hitos histórico artísticos próximos.



Fuente:
Vías pecuarias de la Región de Murcia. CARM. http://www.caminosysenderos.com/manuales/guia0-7.pdf.
Víctor Manteca Valdelande. Las vías pecuarias: evolución y normativa actual. Agricultura y Sociedad, nº 76 (julio-septiembre 1995) (pp. 153-186).



Las vías pecuarias eran esenciales para la economía de las distintas comarcas
Miles de kilómetros de vías pecuarias surcan la Península