Número 41 | Cuarto trimestre 2016

Cambiando para cambiar el cambio climático

RESUMEN

La temperatura en la Región de Murcia ha aumentado un grado y medio de media en las últimas tres décadas, una tendencia que, según los organismos internacionales especializados, continuará aunque se reduzcan las emisiones de gases de efecto invernadero.

La importancia que está adquiriendo el cambio climático, como objeto de investigación y de interés por parte de instituciones y administraciones, genera multitud de proyectos y de actividades.

La Región de Murcia creó en 2007 el Observatorio Regional del Cambio Climático (ORCC), como órgano de carácter exclusivamente técnico formado por especialistas de reconocido prestigio con los objetivos de actuar como órgano permanente de recogida y análisis de información, impulsar la creación de un sistema de información, estudiar de forma sistemática los cambios en las diferentes actividades y proponer soluciones concretas y susceptibles de aplicación, entre otros.

Otra de las medidas que se han puesto en marcha es la obligatoriedad de contemplar los efectos del cambio climático en los estudios de impacto ambiental y en el estudio ambiental estratégico, determinando la huella de carbono asociada a los diferentes planes y proyectos, así como el establecimiento de medidas correctoras y compensatorias.

Por último, ya ha sido contemplado en los presupuestos regionales la elaboración del Plan Estratégico de Adaptación al Cambio Climático, que tomará como punto de partida la elaboración de los mapas climáticos futuros.


La Región de Murcia, consciente de la delicada situación del sureste español en cuanto al cambio climático, ha puesto en marcha diferentes iniciativas para combatirlo. Una de ellas fue la puesta en marcha del Observatorio Regional de Cambio Climático, que cuenta con una Comisión de Trabajo de Expertos multidisciplinar que le da soporte. Además, este fenómeno ya ha de ser tenido en cuenta en las evaluaciones de impacto ambiental, con la determinación de la huella de carbono asociada a los diferentes planes y proyectos y el establecimiento de medidas correctoras o compensatorias.


Se denomina cambio climático a un cambio en la distribución de los patrones meteorológicos durante un periodo prolongado de tiempo, referido a un cambio en las condiciones promedio del tiempo o a una mayor o menor proporción de fenómenos extremos. Aunque puede tener causas naturales, y de hecho así ha sido en otras épocas de la historia terrestre, en el periodo de tiempo más reciente el ser humano ha intensificado este fenómeno a través de ciertas actividades de alto impacto en el calentamiento global.

Una breve historia de cómo ha influido este fenómeno en las políticas mundiales comienza en la Cumbre de la Tierra celebrada en Río de Janeiro en 1992, donde se da a conocer la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático. En 1995, se celebra la primera Conferencia de las Partes [países que forman parte de la Convención] (COP1), en Berlín. El conocido Protocolo de Kyoto se adopta oficialmente en 1997, durante la COP3, que ha permanecido vigente hasta la entrada en vigor, el pasado 4 de noviembre, de los acuerdos adoptados en la penúltima Cumbre del Clima, la COP21, en París, durante la que se aprobó un acuerdo histórico legalmente vinculante para frenar el cambio climático.

El Protocolo de Kyoto ha permanecido vigente hasta la entrada en vigor el nuevo acuerdo adoptado en la Cumbre de París.

Este nuevo acuerdo se firmaba durante el año más cálido desde que existen registros, que arrancan en 1880, el año más cálido de los últimos 75 años en el sureste ibérico.

Este año, en el que los expertos han advertido que la concentración de gases de efecto invernadero en la Tierra ha alcanzado su máximo histórico -límite que sólo se había rozado en 2013, de forma puntual, debido a la erupción de un volcán- ha tenido lugar la COP22, en Marrakech (del 7 al 18 de noviembre). En esta cumbre se han sentado las bases (modalidades, procedimientos y guías) para hacer efectivas las conclusiones alcanzadas en el Acuerdo de París, que se muestran en el cuadro 1.

El Acuerdo ha supuesto un cambio sustancial de la estrategia establecida en el Protocolo de Kyoto. En esta ocasión, cada país propone la reducción de emisiones que está dispuesto a asumir en función de sus capacidades y circunstancias nacionales, denominadas Contribuciones Previstas y Determinadas a Nivel Nacional, INDC, en inglés Intended Nationally Determined Contributions), "Contribuciones".

El compromiso ha sido el de reducir el 40% de las emisiones en 2030 con respecto a las de 1990. La meta a alcanar se encuentra en línea con el objetivo de la UE, en el contexto de las reducciones necesarias según el IPCC por los países desarrollados en su conjunto, para reducir sus emisiones 80-95% en 2050 con respecto a 1990.


Cuadro 1. Los elementos del Acuerdo de París
  • Tiene como objetivo fundamental evitar que el incremento de la temperatura media global supere los 2°C respecto a los niveles preindustriales y busca, además, promover esfuerzos adicionales que hagan posible que el calentamiento global no supere los 1,5°C.
  • Reconoce la necesidad de que las emisiones globales toquen techo lo antes posible, asumiendo que esta tarea llevará más tiempo para los países en desarrollo. Además, incluye la importancia de conseguir una senda de reducción de emisiones a medio y largo plazo, coherente con un escenario de neutralidad de carbono en la segunda mitad de siglo, es decir, un equilibrio entre las emisiones y las absorciones de gases de efecto invernadero.
  • Compromete a todos los países a que, cada cinco años, comuniquen y mantengan sus objetivos de reducción de emisiones, así como la puesta en marcha de políticas y medidas nacionales para alcanzar dichos objetivos.
  • Incluye un ciclo de revisión o sistema de ambición que establece que, cada cinco años (empezando en 2023), es necesario hacer un balance del estado de la implementación del Acuerdo respecto al objetivo de los 2°C citado en el primer párrafo.
  • Pone en valor la importancia de adaptarse a los efectos adversos del cambio climático, estableciendo un objetivo global de aumento de la capacidad de adaptación y reducción de la vulnerabilidad, en un contexto en el que todos los países se están enfrentando a los impactos derivados del cambio climático. La adaptación debe definirse a nivel de país, de forma transparente y valorando cuestiones transversales. Los países han de participar en los procesos de planificación, así como presentar y actualizar periódicamente comunicaciones sobre adaptación.
  • Sienta las bases para una transformación hacia modelos de desarrollo bajos en emisiones. Para ello, se cuenta con un importante paquete financiero que ayudará a la implementación del Acuerdo y que deberá construirse sobre la base del objetivo, para los países desarrollados, de movilización de 100.000 millones de dólares anuales, a partir de 2020, a través de distintas fuentes. Este objetivo se revisará al alza antes de 2025.
  • Anima, por primera vez, a los países en desarrollo a que proporcionen financiación de manera voluntaria; si bien se mantiene el liderazgo de los países desarrollados a la hora de movilizar recursos financieros.
  • Reconoce la importancia de fortalecer las capacidades de los países en desarrollo. De ahí la creación de un Comité para el fortalecimiento de capacidades (Comité de París), con el fin de detectar lagunas y necesidades en países en desarrollo en esta materia.
  • Refuerza el sistema actual de transparencia y rendición de cuentas de la CMNUCC para fortalecer la confianza entre los países, sobre la base de un sistema de información claro y común, en particular sobre cifras de emisiones y absorciones de gases de efecto invernadero y apoyo proporcionado y recibido.
  • Crea un Comité, destinado a facilitar la aplicación del Acuerdo y promover su cumplimiento, por todas las Partes. Este Comité tiene naturaleza facilitadora, no contenciosa y no punitiva.


Mitigación y adaptación

Mitigación y adaptación son dos caras de una misma moneda, la primera se relaciona con las causas del cambio climático y la segunda aborda sus impactos.

La mitigación hace referencia a las políticas, tecnologías y medidas para reducir o limitar las emisiones de gases de efecto invernadero (GEIs), a la vez que mejorar los depósitos naturales o artificiales de carbono, que absorben el CO2 de la atmósfera, actuando como sumideros de GEIs.

Los países y las diferentes regiones son diferentes, así como lo son sus circunstancias, por lo que resulta complicado desarrollar e implantar tecnologías y prácticas universales para mitigar el cambio climático, haciéndose necesaria una combinación de medidas que se adapte a la idiosincrasia de cada nación, región o estamento local.

La adaptación, por su parte, implica un ajuste a una serie de cambios. La adaptación al cambio climático se refiere al ajuste de los sistemas naturales y humanos a entornos nuevos o cambiantes, con el objetivo de paliar los potenciales daños, soportar las consecuencias negativas y aprovechar las positivas.

Contaminación industrial

En París, se adoptó una decisión para intensificar, durante el periodo 2016-2020, el proceso de identificación de acciones relacionadas con la mitigación, que explora las políticas con gran potencial de mitigación, las prácticas y las tecnologías que benefician el desarrollo sostenible de forma significativa, adicionales a las ya comprometidas por los países, aumentando así la ambición en materia de mitigación para antes de 2020 (ambición pre-2020). Además, se inicia un proceso similar para considerar acciones urgentes en materia de adaptación.

En la web de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, http://unfccc.int/focus/mitigation/pre_2020_ambition/items/8167.php, se puede consultar un mapa interactivo donde se muestra información por países sobre acciones de mitigación apropiadas a cada país (NAMAs, Nationally Appropiated Mitigation Actions).


Situación en la Región de Murcia

La Región de Murcia, al igual que muchas otras regiones del mundo, sufre episodios atmosféricos anómalos, cambios en las temperaturas medias y desplazamientos en la llegada de las estaciones. Desde 1971 hasta 2005, la temperatura media en la Región ha subido desde los 15,5°C hasta alrededor de 17°C, en una tendencia claramente ascendente. En las precipitaciones no se observa una tendencia significativa en los últimos 50 años, aunque sí se da una gran variabilidad de un año a otro.

Según los organismos internacionales especializados en materia de cambio climático, esta tendencia va a continuar aunque se reduzcan las emisiones de gases de efecto invernadero, ya que los mecanismos que dan lugar al clima se comportan con una gran inercia. Así lo advierte el Ministerio de Defensa del Reino Unido que en la quinta edición del "Global Strategic Trends Out to 2045", en la que el cambio climático cobra gran importancia, que resalta el futuro aumento de conflictos por la escasez de recursos, como el agua, que se intensificarán por el efecto del cambio climático, y señala el sureste español como una de estas zonas conflictivas, apuntando importantes desplazamientos de la población por estas causas.

La importancia que está adquiriendo el cambio climático, como objeto de investigación y de interés por parte de instituciones y administraciones, genera multitud de proyectos y de actividades que necesitan ser coordinados para convertir todo este conocimiento en punto de partida de evaluaciones concretas sobre cada sector de actividad y tipo de ecosistema de la Región con la participación de los interesados.

Mientras que las políticas de reducción en la emisión de gases de efecto invernadero vienen definidas a nivel internacional por el Protocolo de Kyoto y las directivas europeas, las políticas de adaptación a las consecuencias del cambio climático deben definirse a nivel regional. Por ejemplo, los impactos sobre las pesquerías no tienen las mismas características en Cantabria que en Murcia; o los impactos sobre la agricultura de Castilla-León son muy diferentes de los de la agricultura de Levante.


Observatorio Regional del Cambio Climático

La Comunidad Autónoma de la Región de Murcia creó en 2007 el Observatorio Regional del Cambio Climático (ORCC), como órgano de carácter exclusivamente técnico formado por especialistas de reconocido prestigio que pretende ser lugar de encuentro entre empresas, organismos de investigación, instituciones y la administración ambiental, con la intención de convertirlo en referente para la elaboración de las políticas y estrategias regionales de adaptación y para las labores de comunicación, formación y concienciación.

Los objetivos concretos son los siguientes:

  • Impulsar la creación de un sistema de información que permita la evaluación de la situación y su evolución, la difusión de los datos, las experiencias y el asesoramiento en la materia para las posibles actuaciones.
  • Crear una red de observadores científicos, sectores empresariales afectados, instituciones responsables y ciudadanos, a nivel regional, que permita una construir y mantener una plataforma del conocimiento sobre el cambio climático, sus consecuencias y las posibilidades de adaptación.
  • Estudio sistemático de los cambios experimentados en el desarrollo de actividades productivas y servicios.
  • Actuar como órgano permanente de recogida de información y análisis de la información de las diferentes fuentes regionales, nacionales e internacionales, y promoción de la investigación sobre los procesos de cambio y medidas de adecuación.
  • Proponer soluciones concretas y susceptibles de aplicación a partir de los datos recogidos.

El Observatorio comenzó su andadura creando la Comisión de Trabajo de Expertos, que le da soporte técnico, y a través de la cual se gestiona el mismo. Esta Comisión de Expertos cuenta en la actualidad con más de una veintena de miembros de reconocido prestigio en las diversas materias de interés relacionadas con el cambio climático, y tiene entre sus funciones la de asesorar y proponer estudios e investigaciones, así como analizar la información obtenida mediante los mismos; proponer proyectos y actividades que contribuyan a la generación de conocimiento para la adaptación; propiciar la difusión de la información; impulsar la identificación y relación de los principales actores implicados; e, impulsar la creación de una red de observadores científicos, sectores empresariales afectados, instituciones responsables y organizaciones interesadas.

Emisiones de GEIs por el tráfico


El cambio climático en EIA

Desde 2013, una vez aprobada en España la Ley 21/2013 de evaluación ambiental, es obligatorio contemplar los efectos del cambio climático en los estudios de impacto ambiental y en el estudio ambiental estratégico. En su artículo 35, incorpora el cambio climático entre los contenidos mínimos del estudio de impacto ambiental para la evaluación ambiental de proyectos y, en su artículo 45, del documento ambiental o de inicio para la evaluación de impacto ambiental simplificada.

Esta consideración del cambio climático en las etapas tempranas del proceso de decisión es importante para la evaluación de impacto ambiental de proyectos de obras y actividades, pero si cabe es aún más efectiva en la tramitación de la evaluación ambiental de planes o evaluación estratégica, especialmente en el caso del planeamiento urbanístico, el cual desempeña un papel importante en cuanto a la mitigación del cambio climático, al condicionar las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) debidas al a construcción de infraestructuras y edificación, al transporte y la consumo de energía de las edificaciones y actividades que induce, e incluso al destruir la capacidad de fijación y captura de carbono por el suelo y la vegetación (capacidad de sumidero) por cambios en el uso del suelo.

Bosques reciclan el aire que respiramos

Un aspecto destacado de la evaluación ambiental del plan es la determinación de la huella de carbono asociada al mismo. Este cálculo, así como los compromisos de reducción de emisiones, permite no solo la comunicación de los efectos sobre el cambio climático, sino también el fomento de la ecoeficiencia y la comparación de alternativas.

A la vista de la huella de carbono generada, la Administración Ambiental regional propone una serie de medidas correctoras o compensatorias entre las que se incluyen la reducción de las emisiones de GEIs generados en el funcionamiento de las viviendas proyectadas, a través de la certificación de eficiencia energética de los edificios; la reducción de los generados por consumo de electricidad, acercándose a la autosuficiencia energética; la reducción de la emisión de GEIs por recuperación del agua de lluvia, intentando alcanzar los máximos niveles de autosuficiencia a través de mecanismos de captación, almacenamiento y aprovechamiento del agua de lluvia y la reutilización de aguas grises; el aumento de la permeabilidad de aceras y demás obras de la urbanización, facilitando la capacidad de absorción y previniendo de inundaciones; entre otras.

En la ley de presupuestos de la Comunidad Autónoma de Murcia para 2016 se introduce la figura del Plan Estratégico de Adaptación al Cambio Climático.


Plan Estratégico de Adaptación al Cambio Climático

La Administración regional ya ha puesto en marcha la hoja de ruta para los trabajos de elaboración del citado Plan Estratégico, cuyo punto de partida es la elaboración por parte de la delegación de AEMET de los mapas de escenarios climáticos futuros. Una vez disponible la información sobre el clima futuro y otros aspectos como el de subida del nivel del mar y agua disponible, cada departamento y administración competente y cada sector de actividad deben valorar, en base al nivel de conocimiento actual, los impactos que se producirían, la adaptación que se requiere y el grado de vulnerabilidad que supondría.

Posteriormente, y como en el caso de la mitigación, la movilización de actores y la asunción de compromisos sectoriales de adaptación pueden lograrse a través de acuerdos voluntarios entre la administración regional y los sectores empresariales. En el ámbito local, la figura de los Planes Municipales de Adaptación, aprovechando la iniciativa Majors Adapt, sería la opción adecuada.

El conocimiento generado y las medidas para reducir la vulnerabilidad han de integrarse a través de los procedimientos de evaluación ambiental en el planeamiento urbanístico y los nuevos proyectos de obras y actividades.

La diferente capacidad de adaptación para hacer frente cambio climático, como predicen diferentes estudios, será a medio plazo un importante motor de desigualdades. La vulnerabilidad de la Región de Murcia en este sentido debería ser tomada en consideración por la Unión Europea para la asignación de fondos.


Fuentes:
Servicio de Fomento del Medio Ambiente y Cambio Climático. Oficina de Impulso Socioeconómico del Medio Ambiente (OISMA).
http://unfccc.int/2860.php
http://cambioclimaticomurcia.carm.es/
Cambio climático en la Región de Murcia. Trabajos del Observatorio Regional del Cambio Climático. Iniciativas para una economía baja en carbono. http://www.ecorresponsabilidad.es/pdfs/libro_cc_region_murcia.pdf
Cambio climático en la Región de Murcia. Trabajos del Observatorio Regional del Cambio Climático. Evaluación basada en indicadores. http://cambioclimaticomurcia.carm.es/noticias2/todas-las-noticias/21-compromisos-de-responsabilidad-ambiental/download/183_728d50a0fbfc8430ce4670e91cc7bd09
Competitividad y cambio climático. https://www.cesmurcia.es/cesmurcia/paginas/publicaciones/PublicacionDetail.seam?pubId=1143

Artículos relacionados:
- La importancia de la gestión ambiental en la empresa, nº1 (2003), pág. 34-39.
- La ecoeficiencia entra en la Región, nº 3 (2004), pág. 38-41.
- Cambio climático, nº 4 (2005), pág. 18-23.
- Aplicación del protocolo de Kioto en Murcia, nº 5 (2005), pág. 10-15.
- Cumbre de Montreal, nº 8 (2006), pág. 10-15.
- La Red Verde. El cambio climático en la red, nº 20 (2009), pág. 54-55.
- El bosque ante el cambio climático, nº 25 (2010), pág. 16-27.
- La red verde. Año Internacional de la Energía Sostenible para Todos, nº 30 (2012), pág. 54-55.
- Mejorando la calidad del aire para el ozono, nº 34 (2013), pág. 6-15.
- Iniciativas desarrolladas en la Región para combatir el cambio climático, nº 34 (2013), pág. 16-27.
- La red verde. La calidad ambiental en la red, nº 34 (2013), pág. 56-57.
- AgriclimateChange. Lucha contra el cambio climático desde la agricultura, nº 37 (2014), pág. 46-51.