Número 7 | Cuarto trimestre 2005

Visitando. Los pueblos del Mar Menor

El Mar Menor, con una extensión aproximada de 135 kilómetros cuadrados, es la laguna salada más grande de Europa. Se trata de una depresión situada en el extremo oriental del Campo de Cartagena, separada del mar Mediterráneo por una estrecha franja de arena denominada La Manga del Mar Menor. Esta laguna ha sido designada Zona Especial de Protección para las Aves (ZEPA) y Lugar de Importancia Comunitaria (LIC) incluido en la Red Natura 2000, la red de espacios protegidos de la Unión Europea.

El Mar Menor se formó hace unos dos millones de años cuando las corrientes marinas arrastraron arena que se acumuló en los islotes y promontorios volcánicos del litoral hasta formar el largo y estrecho brazo conocido como La Manga, que cuenta con 22 km de largo y entre 100 y 800 m de ancho). Así quedó cerrada la anterior bahía que, hasta ese momento, se extendía desde Cabo de Palos hasta El Mojón de San Pedro del Pinatar. Desde entonces, este mar interior se comunica con el Mediterráneo a través de una serie de canales o golas naturales que renuevan las aguas.
Los primeros vestigios de asentamientos humanos en el entorno del Mar Menor datan del Paleolítico, aunque se tiene mayor información y se han localizado más restos arqueológicos de asentamientos iberos, romanos y árabes. En la época musulmana era conocido como Mar Chico, siendo la actual población de Los Alcázares el lugar elegido para fundar sus casas de recreo. Las continuas escaramuzas de piratas procedentes de Argel obligaron a construir torres de vigilancia, de las que actualmente se conservan algunas como la de El Rame.
Con la llegada de los árabes se crearon las encañizadas, un método de pesca que continúa utilizándose en la actualidad y que consiste en la utilización de estacas y cañizo para pescar las especies típicas del Mar Menor. Las encañizadas se colocan en los canales que comunican ambos mares.
Hasta el s. XVIII la zona estuvo ocupada únicamente por pobladores dedicados a la pesca y a la explotación de las salinas. Desde el s. XIX, estos núcleos se transformaron progresivamente en centros de recreo para los habitantes de la huerta, quienes fijaban su residencia veraniega junto a la costa traídos por las propiedades curativas de sus salobres aguas. A ellas acudían para tomar los novenarios, nueve baños, durante el mes de agosto.
La zona del Mar Menor cuenta con espacios naturales de gran importancia como el Parque Regional de las Salinas y Arenales de San Pedro, las salinas de Marchamalo, Las Amoladeras, los Espacios Abiertos (playa de la Hita, la marina del Carmolí, el saladar de Lo Poyo, las salinas de Marchamalo y la playa de las Amoladeras) y las islas e islotes del Mar Menor (La Perdiguera, Mayor, Redonda, Ciervo y Sujeto).
Las salinas de San Pedro se convierte en el más importante de estos espacios naturales recorriendo una franja litoral mediterránea de unos 6 km. y constituye además el Parque Regional con una extensión de 856 ha. que disfruta de diversos ecosistemas, tanto terrestres como acuáticos, de alto valor medioambiental.

Flora y fauna

Encontramos diferentes comunidades vegetales. Así, sobre los arenales de Lo Poyo, Las Amoladeras y el Carmolí crecen la azucena de mar y el cuernecillo de mar. En los saladares aparecen las salicornias, las sosas, las siemprevivas, los juncos y el taray. En la Marina del Carmolí se asienta una estepa salina de gran interés dominada por el albardín, junto con otras gramíneas y algunos ejemplares de taray. En los cabezos e islas aparecen diversas comunidades de matorrales mediterráneos adaptados a las elevadas temperaturas y escasas precipitaciones, con especies como el araar o sabina mora, el palmito, el arto, el cornical, el lentisco y diferentes especies de jara.
Una de las peculiaridades del mar interior es la vegetación que se asienta sobre los substratos blandos, esto es, fango y arenas. La mayor parte de ellos están cubiertos por praderas de clorofíceas, fanerógamas adaptadas a la vida marina.
Las finas arenas existentes en el fondo de la laguna no desarrollan grandes masas de vegetación pero acogen a una de las especie más conocidas: el langostino del Mar Menor. Es un típico habitante de los fondos arenosos de La Manga, además de ser objeto de una importante pesquería debido a su alto valor comercial. También destaca la presencia del caballito de mar y el fartet, pez endémico del litoral levantino.
Pero las aves son el grupo faunístico mejor representado, pues este enclave es de vital importancia para muchas especies de aves acuáticas que encuentran aquí lugar de descanso en sus pasos migratorios, un lugar de cría en época de reproducción o un sitio donde habitar permanentemente. Podemos ver chorlitejos patinegros, cigüeñuelas, archibebe común, charrancito, gaviota de audouin, flamenco, tarro blanco, garceta común, etc.

Espacios naturales de interés

Playa de la Hita

Esta playa es un Espacio Protegido caracterizado por pequeños humedales y abundante vegetación que cubre este tramo de la costa.

Monte Carmolí

Se trata de un viejo volcán de andesita surgido en la misma erupción que el resto de las islas del Mar Menor. Tiene unos 111 m de altura y en sus laderas podemos contemplar las características formaciones rocosas y una vegetación autóctona como el palmito o plantas aromáticas, así como espectaculares vistas desde su cima que permiten divisar toda la laguna.

Islas del Mar Menor

Las cinco islas que forman este Paisaje Protegido han sufrido numerosos usos, que han explotado en mayor o menor medida sus recursos naturales.

• La isla del Barón o Mayor: de 104 m de altura, es la más grande. Se encuentra en el centro de la laguna, y es la mejor conservada.
• La isla Perdiguera: tiene una altura de 45 m y hasta ella llegan numerosas embarcaciones de recreo, por lo que cuenta con infraestructura turística y un sendero que permite un recorrido completo a su perímetro.
• La isla del Ciervo: está unida por un brazo artificial a La Manga.
• La isla Sujeto e isla Redonda: próximas a La Manga, son las más pequeñas y constituyen un importante centro de nidificación de aves.


San Javier

La historia de San Javier comienza tras la época de incursiones berberiscas en esta zona, en torno a una ermita levantada a principios del s. XVII y dedicada al apóstol San Francisco Javier.
Dentro de su territorio destacan las localidades costeras de Santiago de la Ribera y La Manga del Mar Menor, ambas con carácter eminentemente turístico. Santiago de la Ribera se crea en el año 1888 con la construcción de una ermita dedicada al apóstol Santiago. Actualmente, esta población cuenta con un hermoso paseo marítimo y conserva su sabor de pueblo marinero. La Manga, perteneciente en buena parte de su extensión al término municipal de San Javier, ofrece la posibilidad de elegir entre dos mares con distinta temperatura, salinidad y oleaje. Además, sus especiales cualidades para los deportes náuticos y una amplia oferta de ocio y de alojamientos, la convierten en un magnífico destino turístico.
La plaza del Ayuntamiento es el centro neurálgico de San Javier donde se encuentra la iglesia de San Francisco Javier, patrón de la villa. En su interior se puede contemplar un interesante retablo con un original cuadro situado a la derecha del altar mayor. El antiguo cuartel de la Guardia Civil está dedicado actualmente al Museo de la Historia y al Belén. Está en plena rehabilitación y dará cobijo también a un Museo del Reportero.

San Pedro del Pinatar

Emplazado en el extremo norte del Mar Menor, su nombre procede de un pequeño templo que los pescadores dedicaron a San Pedro en una zona de pinares. De carácter agrícola y pesquero, tiene una gran actividad turística en Lo Pagán donde son famosos sus baños de lodo, beneficiosos para la salud.
Su historia se remonta a la época romana, de la que se han hallado restos de viviendas y en la que se inició la explotación de las salinas de Coterillo, que aún hoy siguen en actividad. Estos humedales forman, con las dunas y la playa de la Llana, el más antiguo de los Parques Regionales de Murcia, que da cobijo a más de cien especies de aves, entre las que destaca el flamenco. Además del Parque, donde se puede contemplar la fauna y flora junto con construcciones singulares como los molinos de sal, también merecen una visita las casas solariegas como la Casa del Reloj, donde falleció el presidente de la I República Española y eminente parlamentario, Emilio Castelar, el Palacio de los Condes de Villar de Felices y el Museo Arqueológico Etnográfico. Es de visita obligada el Instituto Oceanográfico. Junto a este edificio encontramos La Casa del Mar, centro reunión de los hombres que buscan en el mar su sustento. Cerca de ella se encuentra La Lonja de pescado.

Salinas de San Pedro del Pinatar

El turismo se ha convertido en el motor principal del desarrollo de San Pedro del Pinatar. Si tenemos en cuenta que cada vez más se demandan aspectos relacionados con la naturaleza y el medio ambiente, los turistas que acuden a las playas de nuestra Región tienen en este humedal un lugar de paso ineludible. El pueblo de San Pedro compagina perfectamente el turismo tradicional con los visitantes que quieran admirar las riquezas naturales de este importante refugio natural. En su interior se cuenta con espacios donde atender a los visitantes como el Aula de Interpretación, situada en el Centro de Investigación y Conservación de los Humedales "Las Salinas", el punto de información "Charca de Coterillo" situado en el Parking del Parque y el punto de información Molino Ezequiela o Calcetera situado en la playa de la Mota. Además, la riqueza de la flora y de la fauna protegida y las bandadas de acuáticas que surcan el cielo son visiones frecuentes para el visitante que simplemente pasee por los caminos del Parque tras haber pasado por alguno de los puntos de información.

Los Alcázares

Situado a la orilla del Mar Menor, ofrece 7 km de litoral desde Los Narejos hasta Punta Brava y dedica gran parte de su actividad económica a la industria de servicios y promoción turística.
El nombre del municipio proviene del término árabe "Al Kazar" que significa palacio o casa noble, construcciones que levantaron los árabes para sus vacaciones y descanso en este lugar. Además, los musulmanes descubrieron las excelentes propiedades del agua del Mar Menor, las cuales disfrutaron en las antiguas termas romanas del lugar que ellos reutilizaron. Con la repoblación cristiana, Los Alcázares toma verdadera importancia como puerto pesquero y de mercancías, dada su excelente posición estratégica.
El Hotel Balneario de la Encarnación es un lugar de visita obligada en Los Alcázares. Un establecimiento termal que data de 1904 y que continúa manteniendo su estructura básica desde su construcción. Así, nos encontramos con los famosos baños termales utilizados tomando agua del Mar Menor y calentándola a la temperatura necesaria para cada paciente. Una vez fuera del casco urbano, es aconsejable visitar la Torre del Rame, una torre árabe rodeada de Palmeras y situada en medio de florecientes cultivos.

Isla Redonda desde las Salinas de San Pedro del Pinatar
Montañas de sal extraidas de las salinas
Espectacular primavera en las marinas del Carmolí
Molinos de Calcetera
Puesta de sol en el Mar Menor