Número 31 | enclave31

Un botánico sajón en Murcia

Heinrich Moritz Willkomm (29 de junio de 1821 - 26 de agosto de 1895) fue una de las personalidades científicas más destacadas de la segunda mitad del siglo XIX, realizando tres viajes a la Península Ibérica para recolectar ejemplares botánicos. En su último viaje visitó Murcia, de la mano de la familia de Ángel Guirao.

Heinrich Moritz Willkomm (29 de junio de 1821 - 26 de agosto de 1895) fue una de las personalidades científicas más destacadas de la segunda mitad del siglo XIX, no sólo por su actividad botánica sino también por sus importantes contribuciones al mundo de la Geografía. Adquirió un gran prestigio en su época, especialmente por sus grandes aportes en el campo de la sistemática vegetal, además de ser un gran divulgador. Es, sobre todo, conocido por ser el autor, junto al botánico danés John Lange, del Prodromus Florae Hispanicae, que vio la luz entre los años 1861 y 1880 y que, aún hoy, es considerada la mejor contribución de su género para la Península Ibérica. Hasta la fecha, ningún estudio posterior lo ha superado.
A lo largo de su vida realizó tres viajes a nuestro país para estudiar su flora: el primer viaje entre 1844 y 1846, el segundo en 1850 y el tercero en 1873. Durante este último viaje visitó Murcia de la mano de la familia del botánico Ángel Guirao.

Sus viajes a través de España
Willkomm realizó tres viajes por la Península Ibérica y Baleares en 1844-1846, 1850 y 1873. Además de las plantas que iba encontrando y recolectando, durante sus viajes fue recopilando observaciones de algunos aspectos geográficos e impresiones personales de la España de aquellos años.
El primero de estos viajes nació fruto de un encargo para la Universidad de Leipzig. La universidad le propuso un viaje de herborización por Suiza, sudoeste de Francia, sur de España y el Algarve. Permaneció durante dos años en la zona mediterránea de España y Portugal (primer viaje). En el año 1848, Willkomm planea visitar nuevamente la Península Ibérica, esta vez para recorrer las regiones más septentrionales y con la idea de emplear en ello más de dos años, desde el mes de agosto de 1849 hasta el mes de octubre de 1851. Sin embargo, el desarrollo de este segundo viaje se vio afectado por la muer te de su padre, que retrasó su comienzo hasta el mes de abril de 1850. Permaneció en España hasta mediados del mes de diciembre de 1850, momento en el que inició el viaje de regreso a su país.
Mas de veinte años necesitaría el botánico para volver, pero finalmente, el día 15 de marzo de 1873, iniciaba el que sería su tercer y último viaje a la Península Ibérica. Este viaje se centró más en la zona de sureste ibérico, pasando unas jornadas en Murcia.

Su estancia en Murcia
El día 22 de mayo de 1876, después de una corta estancia en Alicante, Willkomm y su hija abandonan Elche con destino a Murcia, atravesando en su viaje Crevillente, Albatera, Callosa de Segura y Orihuela. El paisaje que encuentran, salvo el de las fértiles vegas del río es, según el botánico sajón, "estepario y desértico y con cier to aire africano", seguramente influenciado por la imagen de las palmeras que se encuentran cerca de las aldeas y villas de la zona.
Desde la tartana en la que viajan divisan algunas serranías que parecen ser "aparentemente, tan sólo masas rocosas desnudas y áridas, pero de aspecto muy pintoresco", y en las laderas inferiores de algunas de ellas pueden ver cultivos de chumberas, sobre todo a medida que se aproximan a la provincia murciana.
Llegados a Orihuela, se desvían por la ruta paralela al río, adentrándose parcialmente en el valle del Segura, cuya fértil huerta contrastaba notablemente con los paisajes áridos que acababan de atravesar. Esta sensación se agrava al atravesar las huertas que rodean la ciudad "cubiertos y medio ahogados en polvo".
Eran las siete de la tarde y los viajeros se encontraban ya en la capital, donde acabaron alojándose en la Fonda de Comercio. Allí, poco después de cenar, recibieron la visita de Delfina y Luis, los hijos de Ángel Guirao, el naturalista con el que Willkomm había venido manteniendo correspondencia desde hacía 25 años, y que habían sido enviados por su padre (entonces enfermo) para ofrecerles la hospitalidad de su casa.
A la mañana siguiente, Willkomm y su hija fueron recogidos por Luis Guirao (habían pasado la noche en el hotel), y después de hacer un breve recorrido por la ciudad fueron hasta la casa del médico murciano, "uno de los propietarios más ricos de Murcia", donde pudo disfrutar de las ricas colecciones naturales y del arte que éste poseía. Tras la comida, una nueva visita turística por la ciudad, acompañados por Delfina y Luis, los llevó hasta la fábrica para devanar la seda de los capullos del gusano de seda, cuya cría, frecuente en la Región, explicaba la gran abundancia de plantaciones de moreras que Willkomm había observado. Por la tarde, en la tartana de Guirao y en compañía de la hija de éste, de un ingeniero forestal y de un comerciante que había estado medio año en Sajonia («hablaba tolerablemente alemán»), Willkomm efectuó una breve excursión al Santuario de la Fuensanta, situado en una ladera de la sierra, al sur de la ciudad, donde había una fuente con aguas medicinales y una interesante flora, según el botánico sajón: "Galium murcicum Boiss. Reut., Ballota hispanica Bth. [B. hirsuta], Statice echioides L. [Limonium echioides] (en lugares pedregosos y rocosos), la rara Lafuentea rotundifolia Lag. y Linaria crassifolia Kze. [Chaenorrhinum origanifolium] (en grietas de rocas), Kentrophyllum arborescens Hook [Carthamus arborescens] (un cardo arbustivo, con tallos de hasta 4 cm de grosor, que ya unos días antes había notado que aparecía en gran cantidad en los márgenes de la carretera en los alrededores de Monteagudo y en márgenes de los campos entre Orihuela y Murcia), Sinapis baetica Boiss. [Erucastrum virgatum subsp. baeticum], Brassica fruticulosa Cyr., Stipa parviflora Desf y Sideritis leucantha Cav. (sobre escombros y cantos, junto al camino), Phelipaea Muteli F. Schultz [Orobanche ramosa subsp. mutelii] (sobre raíces de compuestas) y otras más".
Desde Murcia, Willkomm intentó visitar Granada, pero las malas condiciones de los transportes le hicieron desistir de su idea. Finalmente, Willkomm modificó su itinerario, desplazándose en ferrocarril a Madrid. No obstante, la mañana la había aprovechado para visitar, junto con su hija, el casino de la ciudad, en compañía de Luis Guirao y del ingeniero forestal para, finalmente, despedirse de su hospitalario amigo, Ángel Guirao, que seguía muy enfermo.

«Sin éste [el río Segura] y sin el complicado sistema de regadío heredado de los árabes, esta llanura rebosante de fertilidad y que, más aún que la huerta de Valencia, merece el nombre de ‘Jardín de España', sobrepasando a aquélla no sólo en tamaño, sino también en belleza, sería igualmente desnuda y estéril, como sucede en los campos esteparios y montañas limitantes: en esas cuencas cálidas y poco lluviosas, sin agua, no puede pensarse en la cría de árboles y el cultivo de jardines. Por eso, también la repoblación a lo largo de las montañas despobladas de árboles es una tarea imposible, pues apenas alcanza el agua del Segura para fecundar algunas extensiones de los valles» (Willkomm, 1876).

Novedades taxonómicas
Autor de numerosos nuevos taxones, como los que se indican a continuación:
Armeria eriophylla Willk.
Atropa baetica Willk.
Bufonia macropetala Willk.
Centaurea costae Willk. [= Centaurea alba subsp. costae (Willk.) Dostál].
Centaurea langeana Willk. [= Centaurea aristata subsp. langeana (Willk.) Dostál].
Centaurea cephalariifolia Willk.
Cyclamen balearicum Willk.
Dianthus boissieri Willk.
Genista teretifolia Willk.
Selaginellaceae Willk.

Fuente:
Viajes de un botánico sajón por la Península Ibérica: Heinrich Moritz Willkomm. (1821-1895). Por
Juan Antonio Devesa Alcaraz y María del Carmen Viera.

Heinrich Moritz Willkomm
Creó numerosos taxones vegetales
Una de sus obras, un atlas gráfico del reino vegetal
Su recorrido por España