Número 0 | Primer trimestre 2003

Visitando

Una comunidad tan compleja y rica como la nuestra nos brinda una oportunidad única para disfrutar de un entorno natural privilegiado y unas poblaciones con "solera".

Si algo podemos destacar de nuestra región es la diversidad de ambientes, los tremendos contrastes de su fisonomía: montañas abruptas se oponen a amplias planicies, el litoral bajo y sembrado de dunas precedido por altiplanos, y sobre todo el estallido de vida de la huerta de Murcia, en medio de un terreno pétreo y hostil éste constituye uno de los más preciosos legados de los moriscos españoles, que convirtieron en un oasis, una zona un tanto improductiva.
Tal variedad de condiciones, tan rica en matices, es la causa de singulares ecosistemas ambientales, de la riqueza ecológica de Murcia.
La difícil y comprometedora relación entre el hombre y la naturaleza no es distinta en nuestras localidades. Las diferentes actuaciones y actitudes de nuestros antepasados y de nosotros mismos son las responsables tanto de los daños irreparables que hemos ocasionado a nuestros ecosistemas (la mayoría), como de las actuaciones conservacionistas ligadas a actividades con escaso impacto e incluso simbióticas con el medio (pensemos en la agricultura tradicional, las explotaciones salineras, etc.).
Si importante es el patrimonio natural de Murcia, la herencia histórica y cultural no lo es menos.
Y es que el enclave geográfico de nuestra tierra ha sido vital como lugar de encuentro de pueblos y culturas, de acontecimientos históricos, de intercambio y conflicto entre las regiones levantina y sureña. A nuestra costa arribaron embarcaciones de las grandes civilizaciones mediterráneas (griegos, fenicios y cartagineses), y más tarde tartesos, romanos, bizantinos, visigodos, moriscos, catalanes, valencianos, etc. se fueron asentando de alguna manera en ella.
Toda esta historia ha dejado un poso cultural importantísimo, que se refleja en costumbres, tradiciones, gastronomía, arquitectura, etc. a lo largo y ancho de nuestra región.
Muchas veces decimos que tal vez lo más próximo es también lo más desconocido. Y cuando lo cercano es tan rico, no podemos permitírnoslo. Conocer y valorar el patrimonio cultural y ambiental de nuestros municipios, contribuye a reconciliarnos con nuestro pasado y nuestro presente, preparándonos para vivir más coherentemente nuestro futuro.
Una de las formas de acercarse con esta actitud a nuestros pueblos, es la del turismo rural. Este concepto relativamente reciente, permite una reconciliación entre las formas de vida tradicionales, basadas en la economía rural y un desa-rrollo de estas áreas, de una manera integradora (hablamos de desarrollo sostenible).
En nuestra Comunidad hay localidades que han apostado por ello y se han convertido en un claro ejemplo, con ayuda de las instituciones, de lo que significa en la práctica. A ellas dedicaremos especialmente nuestro espacio de la revista.
Por eso, en esta sección pretendemos hacer un recorrido por todos los pueblos de Murcia, para que nos hablen de su historia, sus monumentos, su gastronomía, sus fiestas, y sobre todo de sus valores naturales. Dedicaremos cada número a un municipio murciano, en el que nos acercaremos a su gente y a su entorno, para ir apreciando la complejidad de nuestra Comunidad.
No trataremos de agotar, ni hacer una relación exhaustiva de todos sus potenciales, sino de mostrar como en un escaparate, sus aspectos más atrayentes, de forma que supongan una invitación ineludible a conocerlos más de cerca.
Para abordar tal empresa, iremos agrupando todas estas poblaciones según su localización geográfica. Así contemplaremos:

Pueblos en la Vega del Segura
A orillas del Segura se han desarrollado núcleos de población importantes, que han disfrutado desde tiempos mozárabes de un sistema de regadío ejemplar.
Conforme crecen los repechos del río, la intensidad de la huerta decrece en favor del dominio del espartal.
Siguiendo el cauce del río nos encontramos con Beniel, Molina de Segura, Lorquí, Archena, y los pueblos del Valle de Ricote: Ulea, Ojós, Ricote, Blanca, Abarán y Cieza.

Murcia y su huerta
Desde siempre ligada a su entorno huertano, nuestra capital y sus pedanías merecen una atención especial. La huerta ha marcado una forma de ser y sentir del murciano.

El Altiplano (Tierras del vino)
Dejando atrás los terrenos huertanos, el altiplano se puebla de cepas, olivos y cultivos de secano.
Aparecen Jumilla y Yecla.

Vega del Guadalentín
Entre Sierra Espuña y Carrascoy, a orillas de este río vamos a disfrutar de: Alcantarilla, Librilla, Alhama de Murcia, Totana, Aledo, Lorca, y Puerto Lumbreras.

El Noroeste
En pleno territorio serrano, surgen Albudeite, Mula, Bullas, Cehegín, Caravaca de la Cruz, Moratalla y Calasparra.

El Mar Menor
A orillas de nuestra laguna litoral, encontramos La Unión, El Algar (Cartagena), Cabo de Palos (Cartagena), Los Alcázares, San Javier y San Pedro del Pinatar.

El campo de Cartagena
No es casualidad que la Historia haya ido dejando un rebosante poso cultural en estas queridas tierras. Su enclave geográfico ha favorecido este tamiz de testimonios históricos. La regeneración de sus valores naturales es cuestión prioritaria.

La Costa Meridional
Asomándose al querido "Mar Mayor" tenemos a Mazarrón y Aguilas.
Queremos, de esta forma, recorrer la Comunidad de Murcia, encontrarnos con la vida, las raíces y las perspectivas de futuro de su gente. Descubrir cómo valoramos dentro de cada municipio nuestro entorno, los grandes valores naturales que nos rodean, para poder brindar su disfrute a otros.
Nuestros pueblos nos hablarán de ellos mismos, y lo mejor será lo que no nos contarán y que tendremos que descubrir cada uno de nosotros "en directo".