Número 4 | Primer trimestre 2005

Visitando. El Valle del Guadalentín

De él se ha llegado a decir que es "el río más salvaje de Europa", de ahí que los árabes lo llamaran Wad-al-littin (río de fango y lodo), topónimo que alude a los aportes sólidos de sus catastróficas avenidas. La torrencialidad del Guadalentín es debida a la extremada climatología del Sureste, la escasa vegetación y las acusadas pendientes de las ramblas y torrenteras que lo nutren. Sin embargo, y a pesar de ubicarse en un ambiente de extrema aridez, en su regazo se ha forjado una importante cultura del agua.

La cuenca del Guadalentín se abre paso entre terrenos de aluviones. Este río se caracteriza por su gran irregularidad, que es propia del clima semiárido que se padece en esta región del Sureste tan próxima al trópico, una circunstancia que queda demostrada en el hecho de que en ocasiones ha recogido crecidas de hasta 3.000 metros cúbicos por segundo y de que su cauce, ancho y poco profundo, apenas lleva un hilo de agua normalmente. Las que correrían por él de forma natural quedan actualmente embalsadas en los pantanos y bajan canalizadas por la Real Acequia de Alcalá hasta las huertas de Lorca desde Tercia a Sutullena, Marchena o Tamarchete.
El Valle del Guadalentín se forma en la parte central del curso del río, a su paso por la Región de Murcia, que discurre por el ramal de la rambla Viznaga que ocupa el fondo de la fosa tectónica prelitoral que separa las sierras Sub-Béticas de las alineaciones montañosas que nos separan de la costa: Carrasquilla y Almenara.
El valle tiene una larga historia que arranca de la época romana. Por él pasaba la calzada que unía la vieja Gades (Cádiz) con los Pirineos para luego seguir camino hacia Roma. Los árabes no hicieron más que seguir los trazos dejados por las viejas piedras romanas para marcar el camino que unía Al Andalus con las tierras de Levante, siendo tierra fronteriza entre dos culturas bien distintas, la árabe y la cristiana.
Entre los distintos espacios naturales que podemos encontrar en esta zona destacamos el Río Guadalentín, los Saladares del Gaudalentín, los Barrancos de Gebas, Sierra Espuña, y el Embalse de Algeciras.
Situado entre los relieves de Carrascoy y Espuña, los Saladares del Guadalentín, Espacio Natural Protegido, integra el tipo más genuino de humedad continental de la Región de Murcia. Han sido clasificados como criptohumedal, debido a la ausencia de una lámina de agua superficial, y son un hábitat óptimo para las aves de tipo estepario. Podemos ver pequeños pájaros como la terrera común o la cogujada, o rapaces como el aguilucho cenizo. La alta participación de materiales salinos en estos procesos deviene en un paisaje y vegetación de estepa salina, un ecosistema extremadamente singular a escala europea.
La importancia de este paraje reside en las peculiares comunidades de aves que de él dependen, por lo que cuenta también con una figura de protección ZEPA y Paisaje Protegido.
El Embalse de la Rambla de Algeciras contrasta con la extrema aridez del paisaje donde se enclava. La actividad de este pantano regula las avenidas de la rambla de Algeciras, una de las más activas geomorfológica e hidrológicamente de la Región. La impresionante escollera que sujeta las aguas se levanta en las proximidades del paraje de Los Zancarrones, entre la sierra de la Muela y el Pico de El Castellar.
Los Barrancos de Gebas son un espacio encajado entre tres sierras: Espuña, La Muela y El Cura. Lo que más caracteriza a este lugar es su paisaje de cárcavas, barranquizos y cañones, desprovisto de cubierta vegetal, que se conoce como bad-lands o paisaje lunar. En 1995 fueron declarados Paisaje Protegido y se trata de una zona esteparia de interés por la singularidad e integridad de sus ecosistemas, con un gran interés geomorfológico. De su vegetación destacan las comunidades incluidas en los tipos de hábitats prioritarios de interés comunitario, como las estepas yesosas (Gypsophiletalia) y las formaciones subestépicas de gramíneas y anuales (Thero-Brachypodietea). En lo que respecta a la fauna, destacan las formaciones de bad-lands, procesos típicamente fluviales, en sistemas de ladera de suave relieve y sobre materiales margosos. Asociados a estas formaciones se hallan los suelos halomorfos por procesos de salinización en los fondos de los cauces.
Dentro de éste valle se asientan algunas de las poblaciones más importantes de nuestra Región.

Alcantarilla

Los primeros vestigios de población en Alcantarilla se remontan a la Prehistoria, ya que en las proximidades de la casa de Cayitas, junto al antiguo cauce del río Sangonera, debió existir un poblado ibérico en el siglo V a.C. Esta teoría la refuerzan los restos de cerámica hallados en las cercanías del Museo de la Huerta, que demuestran la existencia de una villa romana entre los siglos I y III d.C. Se trataba de una zona de paso característica, que ha permanecido en los siglos posteriores y que aludía a una importante calzada romana: la que unía Cartagena con las ciudades de la Meseta.
Las primeras referencias escritas de su existencia aparecen en los siglos XI y XII, con las citas de dos autores musulmanes que nos hablan de "Qantarat Askaba", junto al río Segura.
Con la conquista castellana se la conocerá con la denominación de "Alcantariella", por lo que sigue haciendo referencia a la existencia de un puente pequeño en el río Segura.
Alcantarilla ha sido durante años el municipio con mayor densidad de población de España. Este aspecto cambió en 1987, cuando su superficie se vio incrementada en 10,2 Km2 con terrenos segregados de Murcia, pasando así de los 5,5 Km2 a casi dieciséis.
La Iglesia Parroquial de la Asunción, situada en el Barrio de Campoamor de Alcantarilla, de estilo Neobarroco Murciano, cuenta con dos esbeltas torres que se pueden ver desde cualquier punto de la villa y desde las pedanías huertanas de la zona occidental cercana a Alcantarilla. De la Iglesia Parroquial de San Roque, que data de finales del siglo XVIII, se dice que "los escalones de entrada a San Roque están a la misma altura que la veleta de la torre de la Catedral de Murcia". Su interior fue destruido totalmente en 1936, quedándonos solamente por reseñar la imagen de Ntra. Sra. de La Esperanza.
La Rueda de Alcantarilla se halla dentro del entorno del Museo de La Huerta o Etnológico de la Región de Murcia, sobre la acequia Mayor de Alquibla o de "Barreras". Data del siglo XV y siempre fue de madera hasta el siglo XIX. La actual está realizada en hierro.
Los Arcos, situados en el camino de Javalí Nuevo y en los aledaños del Museo de la Huerta, constituyen un importantísimo legado medieval. Su construcción data del siglo XIV. Se trata de un acueducto de origen romano quizás restaurado en 1550. Son un total de 25 arcos integrados plenamente en el paisaje huertano y que, junto con la Noria y el Museo de la Huerta, fueron declarados Monumento Histórico - Artístico de carácter nacional.
El Paraje del "Agua Salá", también conocido como la "Fuenteamarga", por el sabor del agua, está ubicado en la margen izquierda del río Segura y es un auténtico "pulmón natural" de la población, al poseer una abundante vegetación y una situación privilegiada, ya que se encuentra resguardado por las huertas limítrofes.

Librilla

Situada en pleno Valle del Guadalentín, y a mitad de trayecto entre Puerto Lumbreras y la ciudad de Murcia, está habitada desde la Edad de Bronce.
La primera cita de Librilla nos la proporciona el geógrafo árabe AI-Idrisi, que la denomina "Limbraya", barranco de los espectros, en referencia a la situación estratégica de la villa, junto a un profundo corte en el terreno que constituía una defensa por las vertientes oeste y sur, hasta el punto de que las viviendas asomaban sus luces a este cauce seco solamente cruzado por el agua en épocas de precipitaciones.
En la plaza del recinto amurallado, sobre la iglesia original se construyó la actual de San Bartolomé (s. XVIII), que tiene un retablo modernista así como imágenes del escultor Sánchez Lozano: una Dolorosa, una Soledad y un Jesús cargando la cruz. Otros edificios destacables son el Caserón de Camachos (s. XVI) y el de las Caballerizas del Marqués de los Vélez, antigua posta de diligencias.
Entre sus lugares naturales se pueden citar el Cabezo del Yesar y la Carabina o Cabezo Negro, llamado "El Laberinto" por sus formas erosionadas, que alberga al Pantano de Algeciras.

Alhama de Murcia

El municipio de Alhama de Murcia está ubicado entre dos grandes montañas, Sierra Espuña (1585 m.), al noroeste y Carrascoy al este, y es atravesado de SO a NE por el río Guadalentín.
Alhama de Murcia es lugar de antiguos baños termales. Visita obligada son los restos arqueológicos romanos y árabes de los Baños Termales de Alhama que, dan nombre a la ciudad, y los restos del castillo árabe (s. XI), entre los que destaca la torre principal. Otro de sus atractivos es disfrutar de un paseo por su casco urbano admirando el luminoso colorido de las fachadas de antiguas casas señoriales como la Casa de la Tercia (s. XVIII).
El más relevante de los espacios naturales de Alhama es Sierra Espuña, localizada entre los valles del río Guadalentín y el río Pliego, cuenta con la figura de protección de Parque Regional. La cota más alta la alcanza el Morrón de Espuña, con 1585 m. La sierra presume de una gran diversidad de paisajes, de los cuales podemos diferenciar al menos cinco: la zona de bosque y matorral, los barrancos, ramblas y fuentes, las cumbres, los roquedos y los núcleos humanos con sus cultivos. El paisaje vegetal dominante es el pinar, en su mayor parte de acciones de repoblación llevadas a cabo entre 1891 y 1902 (dirigida por Ricardo Codorníú Stárico). El carrascal también tiene una mínima representación, en bosquetes mixtos con el pinar a partir de los 700 m., sobre todo en suelos de carácter ácido. El matorral mediterráneo tiene como representantes a gran diversidad de especies botánicas como el lentisco, la coscoja, el enebro, la genista y el romero, todas ellas con adaptaciones a este tipo de clima. Es en las cumbres y roquedos donde encontramos varias especies endémicas y "raras" en la vegetación de la zona. Acompañando a esta rica diversidad botánica, aparece también, una gran variedad de fauna: la ardilla de Sierra Espuña, el azor, la gineta, el jabalí, el piquituerto, el arrendajo, etc. Y en las zonas cacuminales podemos encontrar el hábitat idóneo para que anide el águila real. Y es aquí también, en las cumbres altas, donde podemos observar con gran facilidad al Muflón del Atlas o Arruí.
El parque también cuenta con zonas de acampada autorizadas, refugios, albergues y zonas de ocio y recreo para uso y disfrute de la población. También existe un Centro de Visitantes en el cual puede encontrar información sobre el entorno de Sierra Espuña.
Además de Sierra Espuña, en el municipio también podemos encontrar otros parajes naturales como la Sierra de La Muela, los Barrancos de Gebas, el Parque Regional de la Sierra de Carrascoy y El Valle y los Saladares del Guadalentín.

Totana

Sobre sus orígenes, tenemos constancia de asentamientos humanos importantes en parte de lo que actualmente ocupa el casco urbano desde comienzos del III milenio a.C. hasta el 1900 a.C. (período Calcolítico). De esta época datan los restos encontrados en el llamado cabezo de Santa Lucía, donde ahora se ubica el Centro Municipal de Cultura.
Durante el período ibérico y posteriormente durante las dominaciones romana e islámica, el solar de Totana estuvo ocupado por poblaciones históricas importantes, como se demuestra por la riqueza y variedad de vestigios encontrados.
En la ciudad destaca la iglesia de Santiago Apóstol, de los siglos XVI y XVII; junto a ella se encuentra la fuente barroca de Juan de Uceta (s. XVII), otra de las señas de identidad local. Sin embargo, Totana guarda en Sierra Espuña, que se alza a su espalda, un tesoro artístico y religioso singular: el santuario de Santa Eulalia, o de la Santa, construido en los siglos XVI-XVIII, que aparte de su significación religiosa es ahora un centro privilegiado de turismo rural y de excursiones por la quebrada sierra.
A unos 7 kilómetros hallamos la Ermita de Santa Eulalia de Mérida de estilo mudéjar, que fue construida por la Orden de Santiago en el año 1257 y que recoge en su interior los frescos de Juan de Ibáñez (s. XVII).
Aledo, fuera ya del valle del Guadalentín, es una villa medieval amurallada declarada conjunto histórico-artístico y ubicada en lo alto de un cerro donde aparece con el perfil de su formidable bastión musulmán, que en su día encerró un núcleo urbano que sigue conservando su tipismo. Destaca la torre árabe llamada La Calahorra (s. XI), la Iglesia de Santa María de estilo barroco (s. XVIII) y La Picota, construcción medieval de ajusticiamiento.

Lorca

La ubicación geográfica de Lorca, en las estribaciones de la sierra del Caño, le ha hecho ser un lugar codiciado para asentamientos humanos desde antiguo, ya que constituía un enclave estratégico en el corredor natural entre Levante y Andalucía. Hallazgos fortuitos en el pasado y excavaciones sistemáticas llevadas a cabo en años pasados, han puesto al descubierto una intensa ocupación del subsuelo de la actual Lorca, y de buena parte de su término municipal, que abarca desde el Paleolítico Medio hasta los años finales de la Lorca musulmana.
Son importantes las pinturas rupestres del Abrigo del Mojao, los numerosos yacimientos arqueológicos, la Columna Miliaria de época romana, la Torre del Espolón y la Torre Alfonsina, aportación cristiana tras la Reconquista; el Porche de San Antonio (s. XIII), puerta del antiguo recinto amurallado que guardaba la ciudad (s. X), las numerosas iglesias y conventos de diferentes épocas y estilos (s. XV al s. XVIII), los palacios y casas señoriales del barroco, como el palacio de Guevara, el de los Condes de San Julián o la casa de los Mula, la fortaleza militar -que reestructura la alcazaba medieval en un inexpugnable recinto- o las calles adoquinadas alrededor de la Plaza de España, con construcciones de arquitectura popular de enorme sabor tradicional como la Zapatería y la Cava.
El centro urbano fue declarado conjunto histórico-artístico en 1964 y es denominada la ciudad barroca por el importante legado barroco de su centro histórico, uno de los de mayor proyección de la Región.
Interesante es también la visita a su Castillo-Fortaleza (s. XIII) con sus Torres Alfonsina (s. XIV) y del Espolón, convertido en un espacio temático denominado la Fortaleza del Sol en la que "vivir una experiencia cultural por los tiempos de la Historia". Además, Lorca Taller del Tiempo es un espacio temático integrado en el casco histórico, en el edificio recuperado del Convento de la Merced, con diversos itinerarios culturales, centros de acogida, interpretación y exposiciones, talleres en vivo, actividades infantiles y un transporte turístico para disfrutar de la ciudad.
La Almenara es una sierra abrupta y lejana que se encuentra entre la vega y el mar de Lorca; tiene cultivos de secano y plantas aromáticas como el Romero y Tomillo, reducto de tortuga mora, especie que está en peligro de extinción.
Esta Sierra de la Almenara está declarada como Área de Protección de la Fauna Silvestre y, en cuanto tal, tiene la consideración de Área de Sensibilidad Ecológica.
Almenara es un topónimo árabe que significa luminaria o fuego en lo alto; en este caso, la denominación es consecuencia de las hogueras que encendían las guarniciones emplazadas en el Talayón, el pico más elevado de la sierra (828 metros), para advertir a los lorquinos de las incursiones de los piratas berberiscos.

Puerto Lumbreras

El nacimiento de Puerto Lumbreras como núcleo poblacional es relativamente tardío, si bien se conoce que la cultura argárica dejó su huella en la zona y las luchas entre romanos y cartagineses nos dejaron la leyenda de la existencia de la tumba de uno de los Escipiones en las cuevas naturales del Cabezo de la Jara.
Hay que esperar hasta los siglos XVI al XVIII para que se produzca el proceso de ocupación del espacio. A partir de aquí se inicia la formación como núcleo de población.En la Zona del Castillo podemos contemplar una colina que corona el pueblo, totalmente cubierta de "casas-cueva", en tiempos atrás habitadas y actualmente en fase de rehabilitación y recuperación. Destaca la vegetación agreste y resistente a las tremendas sequías (pita, chumberas, esparto). En su cumbre, se encuentran los restos de la antigua torreta árabe, desde donde, según la leyenda, se comunicaba con los pueblos circundantes mediante fogatas.
Muy interesante es la visita a la zona arqueológica y restos de la antigua fortaleza árabe (s. XII), así como al conjunto de casas-cuevas ubicado en su entorno y repartidas por las faldas de un abrupto cerro. Otra propuesta es la visita al Paraje Natural Cabezo de la Jara, de gran valor ecológico que cuenta con un Centro de Interpretación Medioambiental, Observatorio Astronómico, y una red de Senderos P.R.

Saladares del Guadalentín
El Embalse de la Rambla de Algeciras
Nacimiento del Río Guadalentín
Lorca posee innumerables valores arqueológicos. Dolmen de la Caldereta
Vista del Morrón de Sierra Espuña desde Aledo