Número 1 | Segundo trimestre 2003

La singularidad de nuestro patrimonio marino

La Región de Murcia cuenta con un importante patrimonio litoral y marino, en buena parte desconocido para muchos de sus ciudadanos. En su tramo costero además aparecen restos arquitectónicos de numerosas civilizaciones, algunos de los más importantes localizados en la misma ciudad de Cartagena o en sus proximidades, yacimientos romanos y cartagineses, castillos y baterías costeras, torres de defensa.

Las montañas litorales refugian también una flora de enorme interés, caracterizada por la presencia de plantas iberonorteafricanas, únicas en Europa. La fauna conserva especies de gran valor, como el halcón peregrino y el águila perdicera, el paiño mediterráneo y la gaviota de Audouín.
En algunos enclaves del litoral sumergido, como el entorno de Cabo de Palos-Islas Hormigas o La Azohía-Cabo Tiñoso, se localizan comunidades submarinas de las mejor conservadas de todo el mediterráneo español. En sus fondos rocosos se establecen, debido a su gran estabilidad, comunidades muy complejas y estructuradas, al contrario de lo que sucede en los fondos sueltos (arena, grava, fango, etc.), donde se asientan comunidades mucho menos complejas. La única excepción es la comunidad de Posidonia oceanica, que forma extensas praderas en fondos arenosos y cuya complejidad es igual o mayor a la de las comunidades de fondos rocosos. Y por supuesto nuestra Región cuenta con una singularidad única en el mundo: el Mar Menor.
El Mar Menor ha sido siempre un fiel reflejo de la evolución ambiental y económica de la Región y, lamentablemente, ha sido objeto en muy pocos años de grandes alteraciones estructurales que han modificado sustancialmente su fisionomía. Hasta la fecha ha resultado muy difícil compatibilizar los diferentes usos que en él confluyen, dándose prioridad al turismo en perjuicio, en muchos casos, de la conservación de sus recursos naturales.
No obstante, el Mar Menor en su conjunto alberga importantes valores ecológicos, alguno de ellos de relevancia internacional, lo que se ha traducido en su declaración como Humedal de Importancia Internacional (Sitio Ramsar), su propuesta como Lugar de Interés Comunitario (LIC) y su designación, junto con la costa oriental de la Región, como Zona Especialmente Protegida de Importancia para el Mediterráneo.

Las salinas

Ligado al Mar Menor y al Mediterráneo como zona de tránsito, destaca el Parque Regional de las Salinas de San Pedro, paraje de litoral mediterráneo único, en el que es posible encontrar en una reducida extensión (unas 800 Ha.) formaciones tales como salinas, saladares, carrizales, playas, dunas, pinares creciendo sobre arenas, así como encañizadas (sistema tradicional de pesca del Mar Menor y único en el Mediterráneo.
La avifauna es especialmente numerosa. Aunque destacan, por su espectacularidad, los flamencos, que llegan en bandadas a final del verano para invernar en la zona, también están presentes los zampullines, chorlitejos, garzas, garcetas, cigüeñuelas, gaviotas, aguiluchos y avocetas, entre otras especies.
La construcción de las salinas en este espacio natural es muy antigua (ya se las menciona en documentos del siglo XIV). Los dos molinos salineros que quedan en pie sirvieron durante años para elevar el agua del Mar Menor a las lagunas de almacenaje. Hoy han sido sustituidos por bombas eléctricas, pero su silueta sigue presidiendo el paisaje.

La encañizada del Mar Menor: "Recuperación de un arte de pesca único en el Mediterráneo"
La encañizada es un arte fijo de pesca constituido por cañas (de donde recibe el nombre) y redes, que interceptan la salida de los peces del Mar Menor al mar Mediterráneo. Este sistema de explotación pesquera es antiquísimo, siendo ya empleado en la época de los árabes.
La única encañizada actualmente en funcionamiento en todo el Mediterráneo español es la denominada La Torre, ubicada en la zona norte del Mar Menor, la cual después de más de doce años de inactividad, fue recuperada y puesta en funcionamiento de nuevo en 1998.
La encañizada pesca aprovechando el comportamiento migratorio de determinadas especies, tales como dorada (Sparus aurata), mújol (Mujil sp), lubina (Dicentrarchus labrax) etc., que tienden a salir por las "golas" (puntos de comunicación entre el Mar Menor y el mar Mediterráneo), hasta encontrar impedida su marcha por el arte de pesca quedando atrapado en él.
La pesca en la encañizada se caracteriza por la captura de un número escaso de especies, pero muy abundante en biomasa. Hoy en día, las especies más capturadas son la dorada y el mújol, y en menor proporción el magre (Lithognatus mormyrus), el raspallón (Diplodus annularis) y el lenguado (Solea sp.)
Actualmente, la explotación pesquera tradicional de la encañizada "La Torre" en el Mar Menor, constituye un modelo de coexistencia entre un aprovechamiento tradicional de los recursos marinos locales, el mantenimiento de especies y comunidades de singular interés científico, originando además un paisaje de alto valor estético y cultural.

Reserva Marina

La zona de Cabo de Palos - Islas Hormigas fue declarada Reserva Marina en 1995. Con una superficie de 1.898 hectáreas, se extiende desde Cabo de Palos hacia el Noreste, con forma rectangular, incluyéndose dentro del área de protección una zona de reserva integral, que en la actualidad está delimitada por un círculo de 0,5 millas de radio y centro en el faro de la Isla Hormiga.
La elevada diversidad y riqueza biológica de esta zona, unida al buen estado de conservación de los ecosistemas y el gran interés pesquero para su entorno, llevó a la declaración de esta zona como Reserva Marina.
En el interior de la Reserva están incluidos, parte del Cabo, los bajos de la Testa, Piles, de Dentro y de Fuera, así como el conjunto de las islas Hormigas, formadas por los islotes de El Hormigón, La Losa y La Hormiga.
Entre los valores que presenta ese área, cabe destacar los fondos de naturaleza rocosa, con paredes verticales y grandes bloques, a diferentes profundidades, donde se encuentran representadas la totalidad de las biocenosis descritas para el litoral de la Región de Murcia, presentando gran complejidad estructural y una importante presencia de especies indicadoras de alta calidad ambiental.
Mención especial merecen las biocenosis de grutas semioscuras y extraplomos y las de precoralígeno y coralígeno, de gran interés dado su buen estado de conservación y la escasa extensión que presentan estas comunidades a nivel regional.
Los fondos rocosos de moderada o fuerte pendiente dan paso de forma más o menos suave a fondos sedimentarios en los que se presenta la biocenosis de Posidonia oceanica o bien biocenosis de los fondos detríticos costeros cuando la profundidad es mayor de 30 metros.
La fanerógama Posidonia oceanica, se encuentra en la zona tanto en fondos rocosos, como sedimentarios presentando una distribución muy heterogénea. Esta especie, endémica en el Mediterráneo, juega un importante papel en el funcionamiento de los sistemas costeros y en el mantenimiento de los recursos marinos. Las praderas de Posidonia oceanica son hábitats y fuente de alimento de multitud de especies y constituyen lugares de puesta y alevinaje, por lo que diversas especies de interés pesquero desarrollan parte de su ciclo de vida en estas comunidades.
La reserva marina de Cabo de Palos - Islas Hormigas se incluye en el año 2000 en el LIC "Franja litoral sumergida de la Región de Murcia", forma parte de la Zona Especialmente Protegida de Importancia para el Mediterráneo aprobada para el litoral de la Región de Murcia. Así mismo, el área de Islas Hormigas ha sido designada como Zona de Especial Protección para las Aves.

Cetáceos en nuestras costas

Inexplicablemente, a pesar de la atracción mutua entre hombre y delfín desde el nacimiento de las grandes civilizaciones mediterráneas, nos quedan todavía muchas incógnitas acerca de la vida de estos asombrosos animales. Esta falta de conocimiento resulta un importante obstáculo a la hora de establecer las medidas correctas para conservar las especies amenazadas y sus hábitats. Hoy en día los navegantes murcianos se han acostumbrado al avistamiento de algunos cetáceos en sus aguas e incluso existen actividades coordinadas para la observación y estudio de cetáceos para turistas y curiosos. Esta actividad de observación de cetáceos tiene un impacto muy limitado en las zonas en donde se realiza pero es importante establecer una serie de medidas reguladoras.
Tanto a la hora de aplicar medidas de protección como para regular otras actividades relacionadas con estas y otras especies marinas se proponen algunos "LIC" marinos (lugares de interes comunitario). Se tratan de tres zonas de litoral sumergido conocidos como ES6200029, ES6200030, ES6200048.

DELFÍN COMÚN (Delphinus delphis)
Descripción: Especie de entre 1,70 y un máximo de 2,40 metros de longitud, de cuerpo muy hidrodinámico. Con un peso que oscila en los adultos entre los 70 y 110 Kg. La pigmentación en la zona dorsal es oscura, casi negra, descendiendo hacia los flancos.
Se alimenta fundamentalmente de peces, como sardinas, boquerones o jureles, y en menor medida de cefalópodos.
De costumbres gregarias vive en grupos desde unos pocos ejemplares hasta varios centenares de individuos, aunque en la Región aparecen sobre todo en grupos de 20 a 60.
Hábitat: Especie pelágica.
Distribución: Aguas templadas. calidas, subtropicales y tropicales de todo el mundo.
Distribución regional: Mas común frente a la costa sur, entre Cabo de Palos y Cabo Cope.
Amenazas: Sobreexplotación de los recursos pesqueros, contaminación marina.

DELFÍN MULAR (Tursiops truncatus)
Descripción: De cuerpo notablemente más robusto que otros delfines frecuentes en la Región, su longitud puede alcanzar los 3,5 m en las hembras y hasta 4 m en los machos. El peso de los ejemplares adultos se sitúa entre los 150 y 400 kg, aunque en la forma oceánica puede alcanzar los 650 kg, siendo la coloración general del cuerpo gris oscura.
Hábitat: Aguas costeras, mares abiertos, lagunas y estuarios.
Distribución: Aguas templadas y cálidas de todo el mundo.
Distribución regional: Presencia de un grupo estable en la costa sur de la Región durante todo el año, que frecuenta las costas de Cartagena y bahía de Mazarrón.
Amenazas: Sobreexplotación de los recursos pesqueros, construcción de obras costeras.

CALDERÓN COMÚN (Globicephala melas)
Descripción: De cuerpo robusto y alargado, más corpulento en la parte anterior, presenta una talla que oscila entre los 4 metros de las hembras y los más de 6 metros de algunos machos. El peso de los ejemplares adultos se sitúa entre los 1.800 kg para las hembras y más de 3,5 toneladas para los machos. Su coloración general es negra en los adultos.
Su alimentación esta basada fundamentalmente en los cefalópodos, especialmente los calamares, y en menor medida peces.
Hábitat: Habitualmente se sitúa en el borde de la plataforma continental.
Distribución: Presenta dos poblaciones diferenciadas, una en el Atlántico Norte y Mediterráneo y otra en el hemisferio sur, ampliamente separadas par el cinturón tropical. En el Mediterráneo se considera una especie común, especialmente en el área occidental.
Distribución regional: Presencia estable, al menos entre junio y septiembre, de varios grupos reproductores en las aguas profundas situadas frente a Cartagena y escarpe de Cabo Tiñoso.
Amenazas: Sobreexplotación de los recursos pesqueros.


Praderas de Posidonia oceanica

La Posidonia oceanica es una planta con hojas, flores y frutos, semejante a las que nos encontramos en bosques y jardines, pero que a diferencia de éstas vive en el mar, bajo el agua, entre la superficie y los 50 metros de profundidad, allí donde todavía haya luz que le permita desarrollar la fotosíntesis. Endémica del Mar Mediterráneo, enraíza llegando a formar grandes extensiones, las praderas de Posidonia también son llamadas algueros o alguers.
En aquellos lugares donde existe, es fácilmente identificable debido a las acumulaciones de tallos y hojas muertas que aparecen en otoño e invierno en las playas, conocidos como los arribazones. Las praderas de Posidonia forman el ecosistema clímax más importante del Mar Mediterráneo, equivalente a los bosques dentro de los ecosistemas terrestres. Una de las características más importantes de Posidonia oceanica es que forma praderas (en muchos lugares del litoral se les llama algueros o alguers), creando uno de los ecosistemas más importantes en la ecología y economía del litoral mediterráneo.
En nuestra región poseemos praderas en distintos puntos del litoral, aunque su estado de conservación difiere mucho. Las praderas de Águilas y Mazarrón se hayan azotadas por los barcos arrastreros. Desde cabo Tiñoso hasta cabo Negro apenas se encuentran praderas, posiblemente debido a la escasa profundidad de los fondos arenosos. Tanto en las proximidades de los puertos de Cartagena y Escombreras así como en la bahía de Portman, la contaminación y los vertidos tóxicos han provocado la desaparición de las praderas próximas. Desde Calblanque hasta San Pedro del Pinatar aparecen buenas praderas tanto por su densidad como por su extensión.
La importancia que las praderas de Posidonia oceanica tienen para el medio marino así como para determinadas actividades humanas directas como es la pesca o indirectas como es el mantenimiento del equilibrio de la franja litoral, han sido determinantes para que técnicos y científicos aconsejaran su protección legal.
En el ámbito regional, en aplicación de la Directiva 92/43/CEE del Consejo, las formaciones de Posidonia oceanica más extensas del litoral de la Región de Murcia, han sido designadas por acuerdo del Consejo de Gobierno de 28 de julio de 2000, como Lugares de Interés Comunitario (LIC).
Además, en la actualidad la Consejería de Agricultura, Agua y Medio Ambiente está trabajando en un convenio con el Instituto Español de Oceanografía, la Universidad de Murcia y la federación de Actividades Subacuáticas de la Región de Murcia para la puesta en marcha del programa "Red de Seguimiento de las Praderas de Posidonia Oceanica en el Litoral de la Región de Murcia" con el que se pretende establecer una Red de Seguimiento de las praderas de Posidonia oceanica y otras fanerógamas marinas en el litoral de la Región de Murcia, con participación de voluntarios, para conocer su evolución temporal a largo plazo, a través de una serie de parámetros descriptores, obteniendo una base de datos que sea útil como herramienta de valoración en los diferentes planes, programas y actuaciones de ordenación y gestión del litoral.

OBJETIVOS ESPECIFICOS DEL PROGRAMA DE POSIDONIA OCEANICA
a) Establecer una red de estaciones de seguimiento en el litoral de la Región de Murcia para determinar el estado de salud de las praderas submarinas.
b) Realizar el seguimiento de la evolución de parámetros descriptores de la calidad biológica de las praderas de Posidonia oceanica y otras fanerógamas marinas.
c) Implantar y coordinar una red de voluntariado que participe en el desarrollo del programa.
d) Desarrollar acciones formativas dirigidas a los voluntarios de la red.
e) Crear y mantener una de base datos sobre las praderas de fanerogamas marinas en el litoral de la Región de Murcia.
f) Establecer un sistema de coordinación científica de la información obtenida que permita su interpretación y canalización hacia la gestión del medio marino.
g) Mantener interconexión y coordinación con redes de vigilancia y voluntariado ya existentes.

Especies marinas

Intentos de diversos equipos científicos por tratar de estimar el total de organismos marinos que forman la parte viva del mar Mediterráneo han terminado por situar en más de 8.500 las especies macroscópicas que viven en él. Cifra que supone, según las mismas estimas, que este peculiar y encajonado mar acoge a más del 60 % de las especies mundiales, porcentaje que prueba su alta diversidad de organismos, ya que, si se compara también a escala mundial, sólo representa el 0,8 % de la superficie y el 0,3 % del volumen total de los océanos.
El litoral sumergido de la Región participa también, por su ubicación mediterránea, de una gran riqueza de especies, favorecida por su situación geográfica, entre el mar de Alborán y el mar Balear, y por la gran heterogeneidad paisajística y de hábitats que los caracteriza.
Pero nuestro litoral también comparte la alarmante alteración de la biodiversidad marina que el hombre está produciendo desde hace décadas en la totalidad de mares y océanos. Modificación de hábitats y ecosistemas, extracciones abusivas, introducción de especies exóticas y un sinfín de tipos de contaminación son las alteraciones que se derivan de las actividades humanas litorales y que están directamente implicadas en el empobrecimiento de dicho litoral, reflejado en el deterioro de sus comunidades y en una sustitución constante de especies indicadoras de calidad ambiental par otras menos exigentes.
Para la protección de las especies es primordial preservar el entorno, los hábitats y las comunidades en las que viven. Es por ello que la medida de protección que verdaderamente se cree eficaz para la viabilidad de las especies en peligro es la de crear una serie de espacios costeros protegidos escalonados a lo largo de todo el litoral regional. Aún así, también es importante la existencia de listas de especies protegidas legalmente, al ser éstas una herramienta muy útil para justificar la protección de determinados tramos costeros o para regular las actuaciones en los mismos.
Cabe destacar que Murcia cuenta con una detallada cartografía de comunidades bentónicas integrada en un SIG marino, donde también está recogido el valor ecológico del litoral sumergido y de sus características fisiográficas.

Valor histórico y cultural

El Patrimonio Marítimo que alberga nuestra Comunidad Autónoma está adquiriendo una importancia, no sólo no desdeñable, sino en algunos aspectos de enorme significación en el contexto nacional e internacional. Junto a los vestigios de la actividad humana en los ámbitos habituales (pesca, comercio, navegación, defensa, etc.), vestigios que son comunes a todas las costas no sólo de la Comunidad de Murcia, sino de toda la Península Ibérica, disponemos de algunos enclaves con un valor cultural e histórico muy alto, como por ejemplo los Castillos costeros de Cartagena y su Arsenal; los dos Barcos Fenicios de Mazarrón; o el denominado Polígono Submarino de Cabo de Palos.
El respeto, el cuidado y la defensa activa que los países más cultos van dedicando al Medio Ambiente, se complementa y enriquece con el Patrimonio Marítimo. Son, por tanto, dos caras de una sola moneda. La lista de ejemplos podría ser interminable, pero el más claro de todos es el que alude a las grandes alteraciones actuales del litoral o de los fondos marinos que en unos casos esconden los yacimientos arqueológicos (caso de la bahía de Portman -"Portus Magnus"- en cuyo lecho y bajo miles de toneladas de vertidos mineros deben yacer numerosos barcos romanos), y en otros alteran lo que nuestra ley 16/85 conoce como lugares históricos o como paisajes históricos.
Pero la destrucción del Patrimonio Común no viene solo de las grandes operaciones industriales sino de otros dos factores más, a saber: la pesca y el turismo, que siendo actividades perfectamente legítimas y promocionables, pueden producir (ante la falta de vigilancia, o de control, o de legislación) daños irreparables en nuestros pecios.
En la UNESCO han elaborado un censo de los pecios de una península de tan altísima significación histórica como es la de Anatolia (hoy Turquía): todos los pecios que se recogieron en un inventario del Gobierno Turco realizado en 1980 están hoy violados; sin excepción. Esta voracidad destructora para las partes más débiles de nuestro Patrimonio (sea ambiental o sea arqueológico), que nuestras sociedades han desarrollado, graba sobre sus espaldas una enorme responsabilidad histórica que nos acompañará durante siglos: en el último medio siglo se ha destruido infinitamente más Patrimonio que en los dos milenios anteriores. Pero este mismo fenómeno destructor está produciendo el que los Gobiernos dediquen ahora más dinero a la protección de estos Patrimonios que nunca.
El Patrimonio Marítimo está compuesto por todas aquellas obras humanas que nuestros antepasados han realizado en función de su relación con el mar, de su penetración en el mismo (comercio, guerra, etc.) o de su defensa de los males que de él proceden, por tanto se incluyen en él todo tipo de fortificaciones costeras que hayan sido construidas para advertir de la presencia de barcos enemigos; pero no las fortificaciones de función terrestre. De hecho, ambas fortificaciones eligen emplazamientos especializados. Lo forman, también, todo tipo de puertos, muelles o diques, que tienen que ver con el varado de los barcos. Asi como todas las instalaciones, en tierra, cuya función es eminentemente marítima: Arsenales/ Atarazanas, etc., instrumentos como la grúa "Sansón", enorme grúa flotante que sirvió en el Puerto de Cartagena durante la mayor parte del siglo XX y que pudo ser salvada de su completa destrucción el mismo día en que se estaba desguazando.Y, por supuesto, cuantos vestigios náufragos vayan apareciendo en nuestros fondos marinos.
Como una desviación cultista de este último punto los países nórdicos comenzaron hace unos sesenta años a proteger, también, los barcos aún en uso (por tanto no náufragos) que respondían a tradiciones constructivas del siglo XIX o principios del XX. Esta corriente entró en España hace algunas décadas por Cataluña y Vascongadas, y se va extendiendo, afortunadamente cada vez más, aunque todavía asistimos al desguace inclemente de muchos de esos importantísimos escenarios.
Otro punto importante es el de la creación de parques arqueológicos subacuáticos, a imitación de lo que ya se ha conseguido, incluso en nuestra Comunidad Autónoma, con parques subacuáticos de carácter ambiental o ecológico. Se trata de delimitar zonas reservadas al buceo y a las actividades destructivas, a imitación de los parques arqueológicos terrestres en aquellas áreas que por su alto grado de importancia histórica contienen abundantes vestigios. Así, parecería elemental declarar zona arqueológica subacuática la Playa de la Isla de Mazarrón, partes de la bahía de Cartagena, parte del entorno de Cabo de Palos- La Manga...
En las más importantes Convocatorias organizadas por la Comisión Europea de los últimos años (Atenas 95, Bruselas 97, Cartagena- Murcia 99-2000) se ha avanzado mucho en esta idea. Algunos países ya lo están aplicando, y, al parecer, con éxito de público. Una vez reservadas las zonas elegidas se procede a la Musealización de los fondos marinos mediante letreros, indicadores, gráficos y marcaciones de itinerarios; el buceo en estas zonas se autoriza expresamente. En fin, ni más ni menos que como los parques arqueológicos terrestres.
En el Museo Nacional de Arqueología Marítima y Centro Nacional de Investigaciones Arqueológicas Submarinas de Cartagena se está desarrollando en los últimos años, una línea de investigación en relación con la carta Subacuática del litoral de la Región de Murcia y otra en relación con el inventario y clasificación de las fortificaciones costeras. Si bien es cierto que en algunos casos existen ciertas lagunas legales, o con cierta indefinición de los preceptos jurídicos, la principal dificultad no radica ahí, sino en la insuficiencia de medios, toda vez que por la amplitud de la costa y por lo costoso de buceo, estas actividades no resultan baratas para los poderes públicos. En zonas aún vírgenes de nuestro litoral, como la espléndida reserva comprendida entre Mazarrón y Aguilas, el futuro desarrollo turístico debe organizarse de tal manera que al tiempo que se cree riqueza se respete y promocione la cultura. Ello significa que debería reservarse una ancha franja del litoral sin construcciones de ningún tipo. Lo que permitiría la construcción de urbanizaciones (que desearíamos que fuesen poco agresivas con el paisaje y con el Medio Ambiente, al tiempo que respetaran para los siglos futuros la línea de costa de la que somos herederos). Así pues, confiamos en que la progresiva concienciación de la sociedad y la imbricación de la protección del patrimonio marítimo y la protección medioambiental, continúen en la línea de dar frutos cada vez más positivos.

Caballito de mar (Hippocampus hippocampus)
Medusa luminiscente (Pelagia nocticula)
Gaviotas de Audouin (Larus audouinii)
Morena (Muraena elena)
Cabrilla (Serranus cabrilla)
Pintarroja (Scyliorhinus canicula)
El escaso fondo de algunas zonas de la costa murciana ha ocasionado numerosos naufragios a lo largo de la historia