Número 5 | Segundo trimestre 2005

Visitando. El Altiplano

Sus extensas planicies nos presagian la proximidad de las llanuras manchegas. Flanqueado por escarpadas montañas, sus anchos valles están atravesados por una infinita red de ramblas. Es la Comarca del Noreste, uno de los espacios más singulares de la Región.

Los municipios de Fortuna, Abanilla, Jumilla y Yecla componen la comarca del Noreste de la Región de Murcia. Se trata de poblaciones con intensa raigambre e historia, donde nos encontramos con campos cubiertos de viñedos y donde también podemos disfrutar del carrascal en el valle de Guarafía y el pino laricio (Pinus nigra subsp. clusiana) en la Sierra del Carche; olmos en la Rambla de Tobarrillas; pinares en Sierra Larga y Sierra del Serral; lentisco en Jumilla (Monte de Santa Ana y Sierra del Serral) y Yecla (Sierra de Salinas y Monte Arabí); quejigo y pinares en la Sierra de Salinas.

Abanilla

El clima y el buen hacer de sus gentes han hecho de este municipio un oasis en el desierto murciano. Su situación entre Aragón y Castilla lo convirtieron en un lugar estratégico durante la reconquista. La fiesta de la Santa Cruz en mayo recuerda estas antiguas batallas.
Paseando por la ciudad, de entre las numerosas ermitas, destaca la Iglesia de San José, patrón de Abanilla, que fue consagrada por el Cardenal Belluga en 1712.
El yacimiento paleontológico de Quibas, situado en una pequeña cantera abandonada en la ladera sureste del extremo oriental de la Sierra de Quibas, ha sido declarado Bien de Interés Cultural debido a su gran interés por su abundante y variada fauna (más de 60 especies de reptiles, mamíferos, anfibios, aves, etc.) y por la edad del yacimiento, ya que está datado a finales del Pleistoceno Inferior, de 1,3 a 1 millón de años.
Sus parajes naturales permiten disfrutar de un agradable baño en las intermitentes aguas que recorren su atractivo paisaje "lunar".
Abanilla cuenta con una flora peculiar, propia de ambientes mediterráneos, adaptada por lo general a condiciones de calor y sequía. No obstante, la presencia de ramblas, umbrías y afloramientos de agua permiten la existencia de distintos hábitats. En ramblas y ríos lavegetación viene dominada por el taray (Tamarix sp.), planta bien adaptada a suelos salinos y aunque son arbustivas, algunas adquieren porte arbóreo. La adelfa (Nerium oleander) es una planta muy bien adaptada a la sequía.
Abundan el carrizo (Phragmites austalis), la caña (Arundo donax) y los juncos (Juncus acutus). El paisaje más frecuente en la zona viene constituido por lomas soleadas y desprovistas de árboles. En suelos margosos y arcillosos de este tipo predomina el esparto (Stipa Tenacissima), en ocasiones como vestigio de plantaciones que fueron realizadas cuando constituía una materia prima de gran importancia para la fabricación de calzado, tejidos, cestos, serones, etc.
La mayoría de las zonas arboladas son fruto de la repoblación basada en una sola especie, el pino carrasco (Pinus halepensis), aunque pueden encontrarse algunos ejemplares autóctonos que han alcanzado un porte considerable, como ocurre en Balonga. Entre las gimnospermas se encuentran, además del pino carrasco, el enebro (Juniperus oxicedrus); y la sabina común (Juniperus phoenicea), que generalmente crece en fisuras rocosas; ambas son especies protegidas. La única especie representada del género Quercus es la coscoja (Quercus coccifera), cuyas bellotas, bastante amargas, han sido empleadas para alimento de ganado hasta nuestros días. Se puede contemplar esta flor en las sierras y montes de las pedanías altas de Abanilla (Sierra de Barinas, Balonga, Quibas y el Cantón).

Fortuna

Próxima a la capital de la Región de Murcia, Fortuna es conocida por la riqueza de sus manantiales. El agua, escasa en esta zona, brota con fuerza en este municipio dando lugar a numerosas fuentes como la Higuera, la Cueva Negra o los Baños, cuyas termas ya eran conocidas por los romanos y que han evolucionado hasta convertirse actualmente en un importante balneario. Su historia se remonta a los asentamientos íberos, cuyos restos se conservan en algunas de las pedanías del municipio como Caprés, Castillejo o Cortao de las Peñas. De la dominación árabe se conserva el Castillico de los Moros. No debemos dejar sin visitar la Iglesia Parroquial de La Purísima, de estilo barroco, la Casa Convento y la Casa Consistorial, donde se conservan unos bellos "panneaux", todo ello construido bajo la estética del modernismo.
Su paisaje, a veces desértico, se cubre del agua que brota de sus termas. El viajero puede disfrutar del paraje del Cortao de las Peñas, dos montañas partidas por el movimiento de la tierra.
De gran importancia es el humedal del Ajauque y Rambla Salada, Espacio Natural Protegido de gran belleza donde las comunidades de carrizal y saladar ocupan la mayor parte del espacio. Entre las especies que forman parte del humedal, destaca la presencia de las poblaciones más importantes a nivel regional de Tamarix boveana.
De su fauna sobresale la presencia de especies características de hábitats esteparios, es el caso del aguilucho cenizo (Circus pygargus) y del alcaraván (Burhinus oecdicnemus), siendo designado ZEPA por la especie cigüeñuela (Himantopus himantopus).

Jumilla

Jumilla, con 972 Km2, ocupa el segundo lugar en extensión entre el conjunto de municipios de la Región. Situado al Noreste de la Comunidad Autónoma de Murcia, su privilegiada situación geográfica es de transición y nudo de comunicaciones entre Murcia, La Mancha, Andalucía y Levante. El poblado de Coimbra del Barranco Ancho se puede considerar como el primer núcleo urbano de la comarca que fue destruido de forma violenta a principios del siglo II a. C. Con la llegada de los romanos aparecieron las "villas" que tan abundantes son en la Comarca y que tan ricos restos materiales nos han legado, como los mosaicos pertenecientes a la Villa de los Cipreses, del siglo IV d. C., que se pueden contemplar en el museo municipal Jerónimo Molina.
De época romana son El Casón, monumento paleocristiano del siglo V, que es uno de los pocos que quedan bien conservados en la Península Ibérica, y el dios "Hipnos", estatua de bronce encontrada cerca de El Casón, y en la actualidad en el Museo Nacional de Berlín. De la dominación árabe nos han quedado copiosas huellas, pudiendo destacar El Castillo como yacimiento más importante, ya que la ubicación de un núcleo estable de población en el cerro de El Castillo, dará origen al asentamiento definitivo de la ciudad.
Las características actuales del paisaje vegetal de Jumilla son el resultado de los cambios inducidos a lo largo de la historia por las comunidades humanas que han habitado en la zona en los últimos milenios. El carácter más destacado de la vegetación y flora es el de presentar una evidente adaptación a la aridez, con tan sólo el 15% de superficie forestal. En su diversidad encontramos un claro eclecticismo, con influencias manchegas (zona norte), levantinas (zona oriental) y murcianas (zona sur). La vegetación potencial son los carrascales, chaparrales y lentiscares.

Yecla

Yecla es ciudad de espíritu singular, debido principalmente a su enclave, viva imagen de la Murcia mesetaria y tierra de transición entre el litoral y las llanuras manchegas. Precedida por la fama de sus moradores, es indudable que es una ciudad de gran carácter que ha impresionado a escritores como Azorín o Pío Baroja. La localidad se encuentra coronada por el Castillo y el Santuario de la Purísima, donde los yeclanos suben cada 7 de diciembre, el día de la Alborada, disparando salvas de pólvora con antiguos arcabuces.
Yecla tiene algunos monumentos poco usuales en la Región, como la Iglesia de la Purísima o la Plaza Mayor, y otros de gran belleza, como la Iglesia del Salvador, la Lonja o la Torre del Reloj.
Esta comarca ofrece muchas alternativas para el senderismo, la bicicleta o la espeleología. Pedaleando por el camino que lleva al Monte Arabí, montaña propicia para la fábula y la leyenda, se llega hasta las pinturas rupestres del Neolítico que decoran los abrigos del Canto de la Visera y Mediodía. Un sendero de gran recorrido, el GR7 que procede del Norte de España recorriendo el Levante, atraviesa la comarca. Además de estos atractivos, la actividad económica de Yecla es muy intensa, basándose fundamentalmente en la fabricación de muebles. La ciudad cuenta con una importante feria dedicada al sector, reconocida a nivel mundial.
También son muy remarcables sus vinos, que cuentan con una denominación de origen propia y han obtenido numerosos galardones en concursos, dentro y fuera de nuestras fronteras.
Sierra Salinas se extiende por el noroeste de la provincia. Se trata de un Espacio Natural Protegido que presenta carrascales y coscojares bien conservados y restos de quejigares, siendo de destacar su importante riqueza florística, con interesantes taxones como Saxifraga corsica subsp. cossoniana, Erica multiflora y Sorbus aria. Es además refugio de importantes colonias de aves rapaces. Entre ellas destacan el búho real, el águila real y el cárabo.
Entre Yecla y Jumilla encontramos la Sierra del Carche. Es un conjunto montañoso que tiene la segunda altura regional con 1.375 metros sobre el nivel del mar. Entre los lugares de mayor interés y más llamativos al visitante destacan el Cabezo de la Rosa, la Madama del Carche, el Barranco de la Gorafía, la Umbría del Revolcador, la Peña del Castelar, el Barranco de San Cristóbal, la Pedriza, la Solana de la Alberquilla, el Barranco del Saltaor, la Curiosa y la Fuente de la Sanguijuela.
Además de las diferentes especies de fauna y flora que contiene, y de los distintos estratos geológicos que la hacen singular, destaca en su interior el "Pozo de la Nieve", del siglo diecisiete; una obra de arquitectura popular destinada a almacenar y conservar hielo.
La Sierra dispone de un albergue municipal, que se cede gratuitamente a grupos excursionistas que visitan el lugar durante todo el año para disfrutar de la naturaleza y de los dos senderos de pequeño recorrido, el dos y el tres de Jumilla, que discurren por esta singular y maravillosa sierra.
De su fauna destacamos las aves como el águila culebrera (Circaetus gallicus), águila calzada (Hieraaetus pennatus), aguilucho cenizo, búho real (Bubo bubo) y cárabo (Strix aluco).
En cuanto a su vegetación, nos podemos encontrar con cinco tipos de hábitats inventariados del anexo I de la Directiva Hábitats. Las formaciones más destacables son las comunidades de carrascal y el matorral de cumbres. Gran riqueza florística, con numerosas especies protegidas a nivel regional.

Campo de amapolas
Pantano de Santomera
Estepa de Fortuna. Rabo de lobo (Sintanche pelipaea)
Fuente municipal de Abanilla
Castillo de Jumilla
La Sierra de Salinas es un importante habitat para aves de diferentes especies