Número 31 | Segundo trimestre 2012

Gestión sanitaria de la fauna silvestre

RESUMEN
La gestión de la fauna silvestre en libertad abarca numerosas actuaciones, todas ellas encaminadas a conservar las poblaciones animales en equilibrio con el medio en que se encuentran. La amenaza que suponen ciertos patógenos para la conservación de las poblaciones de animales silvestres, así como la necesidad de evaluar la interacción que se produce en el medio natural entre dicha fauna y los animales domésticos, hacen necesario que el conocimiento del anidamiento natural de los agentes infectocontagiosos deba ser más profundo.
Los animales silvestres pueden actuar como portadores y diseminadores de una gran variedad de agentes zoonósicos, además de ser origen o estar implicados en el mantenimiento y la diseminación de enfermedades emergentes con repercusión en la salud pública y en la sanidad animal.
El impacto ambiental de las enfermedades emergentes es especialmente grave en el caso de especies amenazadas, que pueden ser empujadas a la extinción por eventos estocásticos. Los animales, y muy particularmente la fauna silvestre, se consideran la fuente de más del 70% de todas las enfermedades emergentes. En consecuencia, la vigilancia sanitaria de la fauna es crítica para el control de esas enfermedades.
Desde hace unos años, en la Región de Murcia, se vienen realizando tomas de muestras periódicas, tanto de fauna silvestre protegida como cinegética, para encontrar las principales enfermedades que se puedan transmitir a las personas, a la cabaña ganadera y/o a la fauna silvestre, cumpliendo, de este modo, con la función de policía sanitaria establecida en la legislación vigente constituida al respecto.

Durante las últimas décadas hemos asistido a un incremento constante de la importancia económica y social de la fauna silvestre en todos los países del mundo y, de manera muy especial, en los países desarrollados. El interés por una mejor gestión económica y sostenible de los recursos naturales, la preocupación por el control de las enfermedades que afectan a los animales de vida libre, así como la conservación de nuestra riqueza faunística, son temas candentes de la realidad medioambiental regional.

La gestión de la fauna silvestre es un proceso complejo que no debe centrarse exclusivamente en el animal, sino que ha de ser entendida como una gestión integral en la que se tengan en cuenta los aspectos biológico, sanitario, cinegético, sociológico y económico, teniendo que abarcar el estudio y
la valoración de los factores bióticos y abióticos del biotopo que, en gran medida, condicionan la respuesta del individuo frente a la acción de agentes patógenos. Por ello, dicha gestión debe tener en cuenta todos estos factores, abordando estudios multidisciplinares. Una óptima gestión de la fauna silvestre precisa, por tanto, del conocimiento de las particularidades propias del medio natural, desde los aspectos puramente biológicos y sanitarios hasta los de índole cinegética, social y económica.
Por otro lado, la fauna silvestre se considera una riqueza dinamizadora del medio rural que, gestionada con las necesarias garantías para asegurar su sostenibilidad ambiental, abre una oportunidad para la creación de riqueza y el desarrollo de la economía dentro y fuera de los espacios protegidos.
La amenaza que suponen ciertos patógenos para la conservación de las poblaciones de animales silvestres, así como la necesidad de evaluar la interacción que se produce en el medio natural entre dicha fauna y los animales domésticos, hacen necesario que el conocimiento del anidamiento natural de los agentes infectocontagiosos deba ser más profundo.

Importancia de las enfermedades de la fauna silvestre
Si bien, las enfermedades podrían considerarse como procesos naturales de regulación de las poblaciones, en un medio tan intervenido antrópicamente como el que habitamos, tal supuesto deja de ser real y obliga a una actuación de los gestores para prevenir dichos procesos morbosos. En relación a los animales silvestres, conviene tomar el concepto general de enfermedad:
"...todo perjuicio que interfiere o modifica las funciones normales, incluida la respuesta a factores ambientales tales como la nutrición, los tóxicos y el clima, agentes infecciosos, malformaciones inherentes o congénitas, así como combinaciones de los anteriores" (Wobeser, 1994). Teniendo en cuenta esa definición, el abanico de problemas sanitarios es extraordinariamente amplio.
Los patógenos presentes en la fauna silvestre pueden producir serios efectos en sus poblaciones, desde efectos imperceptibles pero serios -como disminución de la reproducción, de la esperanza de vida o, incluso, incremento de los índices de depredación-, hasta el declive de una población a consecuencia de enfermedades mor tales. Además del daño ecológico que podría suponer una epizootia (epidemia en animales) en fauna silvestre, habría que añadir las cuantiosas pérdidas económicas que ello acarrearía.
Las enfermedades de la fauna silvestre son importantes por varios motivos. En primer lugar, hay enfermedades que son transmisibles de modo natural entre el hombre y los animales, conocidas como zoonosis. Éstas pueden suponer un riesgo para quienes tengan contacto con animales vivos o muertos o consuman su carne. Especial importancia revisten las especies cinegéticas en la transmisión de zoonosis por la manipulación o consumo de productos de la caza (por ejemplo, triquinosis en jabalí). En segundo lugar, algunas especies de fauna silvestre pueden actuar como reservorios de enfermedades que afecten al ganado, suponiendo entonces un problema para el control de la enfermedad en los animales de producción. Llegados a este punto, es habitual que el ganado doméstico actúe como fuente de infección para la fauna silvestre. La aparición de un posterior ciclo silvestre de la enfermedad puede dificultar enormemente los programas de control sobre la cabaña doméstica, que pueden verse abocados al fracaso si no se tiene en cuenta a la fauna silvestre, con las consiguientes pérdidas económicas y serias amenazas al abastecimiento alimentario (por ejemplo, enfermedad de Aujeszky en jabalí).
Igualmente, la detección de patologías en animales silvestres también sirve como alerta de riesgos sanitarios para los animales domésticos que comparten los mismos entornos. En tercer lugar, debe tenerse en cuenta que las enfermedades son un factor más que regula la dinámica de una población animal (por ejemplo, sarna sarcóptica en cabra montés). Por tanto, las enfermedades deben considerarse en toda planificación racional de la conservación de la fauna y de los aprovechamientos cinegéticos. La gestión de la fauna silvestre en libertad abarca numerosas actuaciones, todas ellas encaminadas a conservar las poblaciones animales en equilibrio con el medio en que se encuentran. Una de estas actuaciones es la relacionada con el aspecto sanitario de las especies presa que constituyen la base principal de la alimentación de los depredadores protegidos, tanto mamíferos como aves. Estos fenómenos epidemiológicos pueden llegar a afectar a las especies amenazadas, bien de forma directa -contagiando algunas enfermedades de manera intraespecífica- o indirectamente -haciendo que su principal fuente de alimento disminuya, poniendo en riesgo la supervivencia de los depredadores, como por ejemplo los brotes de mixomatosis y enfermedad viral hemorrágica en el conejo (Oryctolagus cuniculus)-.
Los animales silvestres están implicados en el mantenimiento y la diseminación de enfermedades emergentes que tienen un enorme impacto en la salud pública, la producción de alimentos, las economías y el medio ambiente. El impacto ambiental de estas enfermedades emergentes es especialmente grave en el caso de especies amenazadas, que pueden ser empujadas a la extinción por eventos estocásticos.
Los animales, y muy particularmente la fauna silvestre, se consideran la fuente de más del 70% de todas las enfermedades emergentes.

Ecología de las enfermedades
Las interacciones entre los patógenos, los animales a los que infectan y el entorno que comparten determinan la aparición o no de una enfermedad y los diversos efectos que podría tener ésta en caso de producirse. Dichos factores incluyen elementos tales como el ciclo de vida del patógeno, su virulencia, forma de transmisión entre huéspedes, si existen reservorios en el entorno, la susceptibilidad individual de los huéspedes y los efectos del patógeno en los diversos niveles de organización biológica: individuo, poblaciones de una sola especie, comunidades de diferentes especies o sistemas ecológicos completos.
Entre los factores ecológicos que afectan a la probabilidad de que la fauna silvestre contraiga, mantenga o disemine una enfermedad, podemos citar:
- Densidad, distribución de la población y territorio: el mantenimiento y difusión de una enfermedad aumenta ante altas densidades de población. Además, el área de distribución de la fauna puede determinar el área en la que es probable que una enfermedad esté presente.
- Organización social y comportamiento: las posibilidades de transmisión de enfermedad son mayores en grupos de animales gregarios que en animales solitarios. Lo mismo ocurre en determinadas épocas del año en que se incrementan las tasas de contacto.
- Disponibilidad de alimento, agua y refugio: su carestía puede provocar movimiento de los animales o su concentración en determinados puntos, así como un debilitamiento de su estado físico.
- Movimientos naturales de la especie.
- Existencia de barreras naturales o artificiales: al evitar el movimiento, limita la dispersión de ciertas enfermedades.
- Interacción entre especies silvestres y domésticas.

Principales factores de riesgo
Existen diferentes factores de riesgo que pueden ser identificados de forma común en muchas enfermedades de la fauna silvestre:
- Los movimientos o intercambios de animales domésticos y silvestres.
- La sobreabundancia de animales silvestres en el medio natural, rebasando los límites soportables por el mismo. Están asociados con frecuencia con una gestión cinegética semi-intensiva, incluyendo los aportes artificiales de agua y alimento, entre otros manejos.
- Las explotaciones ganaderas en régimen de extensivo y las explotaciones cinegéticas, que requieren un control sanitario estricto, ya que la domesticación y la cría en cautividad conlleva unas patologías asociadas que podríamos exportar a la fauna silvestre.
- La expansión o introducción de vectores o de hospedadores silvestres, que aumentan el riesgo de contraer una enfermedad.

Gestión sanitaria de los animales silvestres
La presencia de enfermedades en los animales silvestres nos obliga a planteamientos diferentes a la intervención veterinaria en el caso de animales de renta. En la práctica, la aplicación de técnicas de gestión sanitaria como tratamientos medicamentosos, vacunaciones, vacío sanitario o inspecciones, es casi utópica, quedando reducida a casos aislados ante la dificultad rutinaria e, incluso, la imposibilidad de su aplicación, requiriendo años de investigación y costes inasumibles para conseguir los resultados deseados.
Hay que tener en cuenta que la erradicación es, normalmente, imposible, excepto en situaciones insulares o de detección inmediata de un brote.
El control sanitario en fauna silvestre es bastante complicado y, generalmente, se basa en tratar de reducir el impacto de estos patógenos mediante actuaciones centradas en las poblaciones de animales domésticos o humanas afectadas y de sus consecuencias. Las principales opciones son:
1.- Contención y restricción al movimiento en fauna silvestre:
a. Control de los movimientos de animales domésticos y de fauna silvestre. Regulado mediante legislación específica.
b. Control al movimiento de rehalas, trofeos y canales de caza.
c. Limitación de actividades que puedan ahuyentar a la fauna y difundir de esta forma sus patologías.
d. Aprovechamiento de barreras naturales, creación y/o refuerzo de barreras artificiales al movimiento de animales silvestres.
e. Medidas disuasorias de movimiento: cese de la suplementación de agua o alimentos o, por el contrario, no cesarlos para querenciar a los animales a una zona determinada y no provocar una dispersión de los mismos.
2.- Limitación de contactos con animales silvestres:
a) Protección del ganado intensivo o semintensivo mediante refuerzo de las barreras existentes.
b) Protección del ganado extensivo mediante vallados que separen por completo estas especies de las silvestres (medida cara y con impacto ambiental, pero eficaz en determinadas circunstancias).
Adecuada ubicación de bebederos y comederos haciéndolos menos accesibles para la fauna silvestre.
c) Protección de las personas: información adecuada, medidas de protección personal o restricción de ciertas actividades.
3.- Reducción de las prevalencias en fauna silvestre:
a) Erradicación por eliminación de hospedadores silvestres: sólo en caso de poblaciones aisladas, con barreras que limiten la dispersión de los animales y en caso de especies plaga.
b) Reducción de la densidad de hospedadores silvestres:
- Eliminación selectiva de animales infectados: los animales afectados deben ser fácilmente identificables, población cerrada o asimilable a cerrada, acceso a una población elevada de la población total y disponibilidad de prueba diagnóstica rápida y sensible. Este método se usa, por ejemplo, para el control de la sarna en ungulados.
- Reducción numérica no selectiva: muchos patógenos se benefician de la sobreabundancia de hospedadores y la disminución de las poblaciones a límites sostenibles mejora el control de enfermedades. Es un método muy habitual, especialmente en poblaciones de especies cinegéticas, a través de: incremento de los cupos de caza o días hábiles de caza, presión cinegética sesgada hacia hembras adultas, o manejo del hábitat y de la gestión para reducir la capacidad de carga.
c) Reducción de otros factores de riesgo.
4.- Control del acceso de fauna a cadáveres y residuos de caza.
5.- Control de las situaciones de agregación espacial: fundamentalmente en torno a puntos de agua y alimentación. Se recomienda la máxima dispersión espacial de estos recursos para reducir las probabilidades de contacto y transmisión.
6.- Tratamientos y vacunaciones:
- Control de vectores: medida muy excepcional.
- Tratamientos en fauna silvestre: empleado contra parásitos, aunque se desconoce la eficacia real de estos tratamientos.
- Vacunaciones: usada de forma excepcional y limitada a enfermedades más relevantes (aquellas que causan serios problemas económicos, casi controladas en especies domésticas y cuyos reservorios silvestres son de suma importancia: rabia vulpina, peste porcina clásica o tuberculosis bovina). Para poder usarse, deben cumplirse las siguientes condiciones: es la única y última forma de control en el reservorio silvestre, los beneficios esperados superan a los costes, la eficacia y seguridad de la vacuna ha sido comprobada en cautividad y existe una forma eficaz y selectiva de aplicar la vacuna.
Por todo lo mencionado anteriormente, la posibilidad de no actuar ante la enfermedad es, en muchos casos, una opción sensata dadas las escasas perspectivas de éxito y el elevado coste de gran parte de las actuaciones de control. Ante la dificultad para la aplicación de las medidas de control activas, debemos reforzar la prevención como la estrategia principal para el control de enfermedades de la fauna silvestre.
En la Región de Murcia, ésta se realiza a dos niveles:
- Control de los movimientos de animales, basado fundamentalmente en la aplicación del Real Decreto 1082/2009, por el que se establecen los requisitos sanitarios para el movimiento de animales silvestres.
- Establecimiento de Programas de Vigilancia en Fauna Silvestre, tanto pasivos (detección de casos clínicos) como activos (muestreo al azar), cuya finalidad es conocer los problemas existentes, alertar de forma temprana ante la aparición de enfermedades emergentes e identificar los reservorios.

Vigilancia sanitaria de la fauna silvestre
La vigilancia sanitaria de la fauna silvestre es crítica para el control de dichas enfermedades (Kuiken et al., 2005). Esta vigilancia consiste en realizar investigaciones continuas sobre una población determinada con vistas a detectar la aparición de una enfermedad o la variación de su prevalencia en el tiempo, pudiendo realizarse de forma activa o pasiva. La identificación de las patologías susceptibles de afectar a las especies silvestres en la Región de Murcia se considera crucial para una correcta gestión de sus poblaciones, ya que todos los brotes recientes de enfermedad en fauna silvestre amenazada han sido causados por patógenos que infectan a otro hospedador más abundante (Haydon et al., 2002).
La vigilancia sanitaria se define como "un sistema de recogida, análisis y difusión de datos sobre la presencia de enfermedades y sus agentes etiológicos". Los planes de vigilancia sanitaria comprenden a toda la fauna silvestre, tanto cinegética como el resto de especies, incluidas las especies protegidas. Evidentemente, la forma de actuar es muy diferente entre estas especies, sobre todo a nivel de muestreos y manejo. Las tomas de muestras en especies protegidas son casi siempre inviables, pero muy factibles en especies cinegéticas. También habrá que tener en cuenta a los animales asilvestrados y la fauna silvestre alóctona.
El programa de vigilancia sanitaria implica básicamente dos planes:
- Plan de Vigilancia Pasiva: se establecerá una investigación sobre los animales aparecidos muertos y comprenderá una notificación obligatoria e inmediata de la aparición o la sospecha de enfermedades específicas o de cualquier aumento de la mortalidad. Además, este plan tiene especial importancia para conocer el estado sanitario de la fauna protegida de la que sólo podremos obtener muestras de los cadáveres aparecidos.
- Plan de Vigilancia Activa: tiene como objetivo conocer el estado sanitario de la fauna silvestre, qué enfermedades están presentes en nuestras poblaciones y su evolución a lo largo del tiempo (tasas de prevalencia e incidencia). Se desarrolla a través de inspecciones regulares donde se realizan exámenes de la población para detectar enfermedades clínicas, recogidas de muestras para diagnóstico en caso de sospecha y notificación obligatoria e inmediata de la aparición o sospecha de enfermedades especificadas.
En este caso, se realizará un muestreo activo basándonos en las prevalencias esperadas para cada enfermedad y en la población estimada. En especies cinegéticas se aprovechan las jornadas de caza para realizar dichos muestreos.
En la Región de Murcia, la vigilancia sanitaria de la fauna silvestre se lleva a cabo desde el Servicio de Biodiversidad, Caza y Pesca Fluvial de la Dirección General de Medio Ambiente, si bien, se mantiene una activa colaboración con el Servicio de Sanidad Animal de la Dirección General de Ganadería y Pesca, estando integrada en el Plan Nacional de Vigilancia Sanitaria en Fauna Silvestre, coordinado por el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente. Para la recogida de muestras se cuenta con diverso personal adscrito a la Dirección General de Medio Ambiente (veterinarios, celadores de caza y agentes medioambientales) y las sociedades de cazadores. Posteriormente, estas muestras son enviadas al laboratorio correspondiente, de acuerdo al citado Plan Nacional de Vigilancia Sanitaria en Fauna Silvestre.
Como se menciona con anterioridad, las enfermedades y patógenos que se van a buscar tienen relevancia por varios motivos: por tratarse de zoonosis, por afectar a la sanidad ganadera, por comprometer a la producción cinegética o por sus efectos en la conservación de la fauna silvestre.

Base legal
1. La Ley 7/2003, de 12 de noviembre, de Caza y Pesca Fluvial de la Región de Murcia, en su artículo 60.1, indica que "Por los órganos competentes de la Administración de la Comunidad Autónoma de la Región de Murcia se establecerá un sistema de vigilancia del estado de la fauna silvestre para preservarla de epizootias y evitar la transmisión de zoonosis. Para ello, dichos órganos adoptarán las medidas necesarias tendentes a evitar que las piezas de caza se vean afectadas o puedan transmitir enfermedades."
2. La Ley 7/1995, de 21 de abril de Fauna Silvestre de la Región de Murcia, en su artículo 25 'Epizootias y zoonosis', indica: "1. La Administración regional de Murcia establecerá un sistema adecuado de vigilancia del estado de la fauna silvestre, para preservar a la misma de epizootias y evitar la transmisión de zoonosis. 2. Con el fin de preservar la salud pública y evitar la transmisión de zoonosis, la Consejería de Medio Ambiente podrá regular el ejercicio de actividades, incluidas las cinegéticas y piscícolas, en aquellos lugares en que se declare la existencia de epizootias y enfermedades contagiosas para las personas, los animales domésticos o la fauna silvestre. 3. Las autoridades locales, así como los titulares del aprovechamiento de fauna silvestre, deberán comunicar a la Consejería de Medio Ambiente la aparición de enfermedades sospechosas de epizootias".
3. Real Decreto 1082/2009, de 3 de julio, por el que se establecen los requisitos de sanidad animal para el movimiento de animales de explotaciones cinegéticas, de acuicultura continental y de núcleos zoológicos, así como de animales de fauna silvestre.
4. Plan Nacional de Vigilancia Sanitaria en Fauna Silvestre, publicado por el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, revisado por última vez en marzo de 2011.


Fuente:
María José Gens Abujas
Servicio de Biodiversidad, Caza y Pesca Fluvial

Bibliografía:
Establecimiento de un programa de vigilancia de enfermedades animales de especial interés en fauna silvestre de Castilla-La Mancha. Resultados protocolo de investigación. Convenio Marco JCCM-CSIC.
Animal Movements and Disease Risk. A workbook. 5ª Edition. Armstrong, D., R. Jakob-Hoff, and U. S. Seal (editors). 2003. Conservation Breeding Specialist Group (SSC/IUCN).
Manual de formación sobre las enfermedades y la vigilancia de los animales silvestres. Organización Mundial de Sanidad Animal (OIE), 2010.
Plan Nacional de Vigilancia Sanitaria en Fauna Silvestre.
Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino, marzo 2011.
Manual práctico de operaciones en el control de las enfermedades de la fauna silvestre. Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino, agosto 2011.

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