Número 8 | Primer trimestre 2006

A pie. Andando por Mazarrón

La situación geográfica de Mazarrón dentro del arco mediterráneo, y concretamente en el llamado Golfo de Mazarrón, le ha dotado de una serie de características que han ido conformando su talante. Su peculiar terreno marcado por la industria minera ha ayudado a consolidar esta riqueza.
El encanto mazarronero reside también en la excelente temperatura de la que disfruta todo el año, un gran número de playas y una extensa gama de paisajes áridos mediterráneos.

La Bahía de Mazarrón es una tierra donde conviven las montañas, las tierras de secano y el mar. Está asentada en una amplia bahía abierta al Mediterráneo, con 35 km de litoral en un estado de conservación óptimo. Dos son los núcleos importantes de Mazarrón: el puerto y la capital del municipio, a unos 5 km de la costa.
El nombre de Mazarrón está unido desde su origen a la riqueza minera de sus sierras abundantes en plomo, zinc, plata, hierro, alumbre y almagre. En épocas fenicia, púnica y romana ya se realizaron trabajos inmensos de explotaciones mineras, dejando abundantes restos arqueológicos. Los árabes también se asentaron en la zona, atraídos por la abundancia de minerales. Tras la Reconquista cristiana, se fue formando el lugar llamado Casas de los Alumbres de Almazarrón como consecuencia de las minas que empezaron a explotarse en el s. XV.
Su enclave estratégico la convirtió en refugio defensivo de las vecinas tierras de Lorca y Cartagena. Prueba de ello son sus numerosas torres defensivas que pusieron coto a los avances sarracenos provenientes de África.
Pero sin duda cuando Mazarrón cobra más importancia es a finales del s. XIX y principios del XX, durante los que se explota el hierro y la galena argentífera, una variedad de galena rica en plata. Una vez agotada la riqueza de las minas, Mazarrón ha sabido desarrollar una importante industria turística y agrícola, potenciando al mismo tiempo su intensa tradición pesquera y marinera. Esta actividad se hace patente en el puerto, con sus embarcaciones de pesca y su lonja.
El litoral de Mazarrón ofrece además bellos rincones a lo largo de sus 35 km de costa, resaltando algunas playas como la Reya, Bahía, Nares o El Castellar y calas vírgenes como cala Amarilla, playa de la Grúa, Parazuelos, Covaticas, Ballenato y Percheles entre otras. Todas ellas ofrecen unas condiciones óptimas para los amantes del baño, el buceo o de los largos paseos por la orilla del mar.
Frente a la playa de Bolnuevo encontramos uno de los paisajes más peculiares de la Región. Sobre areniscas blancas, la erosión del viento y el agua han modelado formas caprichosas hasta conformar lo que se conoce por "erosiones de Bolnuevo".

La compañia del viajero

La flora de la bahía de Mazarrón, de carácter ibero-africano, se encuentra adaptada a las condiciones extremas que impone el clima subdesértico típico del sureste español. Las formaciones botánicas más características en áreas de montaña son el matorral termomediterráneo, fragmentado en numerosas manchas compuestas mayoritariamente por palmitos, cornicales, cambrones y otras especies esclerófilas. También se pueden encontrar numerosos espartales con jaras y jarillas. Tomillo, romero, boja y otras plantas aromáticas, hacen las delicias al que recorre los caminos rurales que discurren por la costa.
Por otro lado, son abundantes las especies rupícolas que buscan en cualquier resquicio de la roca un lugar óptimo para sobrevivir. Destaca por su abundancia el espino negro. Si paseamos por las calas y playas del entorno de Mazarrón es posible observar especies adaptadas a la salinidad producida por el rocío del mar, como la margarita de mar.
En lo que respecta a la fauna, la bahía de Mazarrón está notablemente representada por numerosas especies de aves y mamíferos. Las estepas podrían definirse por una preponderancia fuerte de especies esteparias en la composición de sus comunidades de aves. Entre ellas puede citarse: el alcaraván, la cogujada común y montesina, la terrera común, la calandria y la alondra. A estas especies habría que añadir otras ligadas a zonas de montaña como son la collalba negra, la perdiz, el águila perdicera, el halcón peregrino o el búho real.
En las zonas húmedas del litoral, como ocurre en la desembocadura de la rambla de las moreras, puede observase la presencia del aguilucho lagunero, garzas, fochas, cigüeñuelas o andarrios. Dentro del grupo de aves marinas se encuentra la abundante gaviota patiamarilla, gaviota reidora, cormorán grande, el alcatraz, el alca y otras que pueden llegar a pasar muy cerca de la costa.
La presencia de reptiles en una zona tan árida se hace patente con la presencia del lagarto ocelado, salamanquesas y varias especies de lagartijas y culebras. Pero sin duda, la joya de la corona es la tortuga mora, un quelonio amenazado a nivel regional, nacional y europeo. Entre los mamíferos encontramos especies como el zorro, el jabalí, la liebre, el conejo, la escurridiza gineta y un sinfín de roedores.

RUTAS

RUTA 1
El litoral de Bolnuevo- Casas de Calaleño
Iniciamos nuestra primera ruta en el litoral de Bolnuevo. El recorrido, que tiene una distancia aproximada de 8 km, se inicia en la parte alta de la playa del rincón de Bolnuevo. A partir de este punto seguiremos el único camino que desciende hasta el borde del mar. Por él podremos contemplar la belleza de nuestro litoral emergido que se incluye en el Paisaje Protegido de la sierra de las Moreras (LIC).
Durante el recorrido, y si el mar está en calma y claro, se pueden apreciar una manchas negras que corresponden a las praderas de posidonia, una planta marina endémica del Mediterráneo. Un poco más adelante, en el tramo que discurre hasta la playa de Cueva llbos, la belleza paisajística de las calas y playas, que moldean pequeños acantilados de arenisca, atraerán nuestras miradas.
Un buen lugar para detenerse y observar es el pequeño islote de Cueva Lobos, un lugar protegido en el cual crían algunas aves marinas como el paiño común y la gaviota patiamarilla. Desde el camino principal de la ruta un desvío nos lleva hacia la playa de la Grúa, donde podremos observar fósiles marinos incrustados en los acantilados de arenisca.
Este itinerario finaliza en las denominadas Casas de Calaleño. Si nos apetece andar un poquito más podemos continuar hasta la cercana rambla de Villalba y contemplar un bosquete de eucaliptos y acacias en un entorno dominado por la vegetación de carácter halófilo.

RUTA 2
La antigua vía férrea: carretera de la Pinilla-el Saladillo
Este recorrido, de dificultad baja y con una distancia aproximada de 7 km, va a seguir el trazado de una antigua vía férrea que nunca se llegó a finalizar, que unía Cartagena-Mazarrón-Totana.
La ruta comienza en el kilómetro 4,5 de la carretera de la Pinilla. El camino que atravesamos está surcado por numerosos tomillares donde abundan algunas plantas aromáticas como el tomillo, el romero y algunas lavandas. Más adelante llama la atención la existencia de un depósito de fósiles de ostra que certifica hasta donde llegó el nivel del mar en épocas pasadas.
Si seguimos la senda nos encontramos un puente que cruza la rambla de Fuente Pinilla y que nos permite contemplar una magnífica vegetación característica de estos cauces temporales, compuestos por baladre, carrizos y tarays. Entre esta vegetación es posible observar pequeños pajarillos como currucas, mosquiteros y carboneros.
A continuación nos encontramos con un paisaje compuesto por sedimentos amarillos de origen marino entrelazados con depósitos rojizos de origen continental que dan una nota de color al paisaje. A partir de este momento nos encontramos con zonas de cultivo de secano dominado por almendros, olivos y algarrobos. Estas especies comparten territorio con otras de carácter estepario como son el albardín, salados y espartales.
En el margen izquierdo de la senda se asoman las estribaciones de la sierra de la Pinilla que forman parte del majestuoso macizo de la sierra del Algarrobo. Este es un buen lugar para observar plantas termófilas que forman el magnífico matorral mediterráneo. Si realizamos la senda a primera hora del día podremos contemplar el vuelo de los cernícalos, abejarucos, golondrinas y vencejos.
Desde aquí partimos hacia la venta de la pedanía del Saladillo y en ese punto la senda cambia de orientación para cruzar la carretera y rodear a la ermita del mismo nombre. La ruta nos llevará directamente al sondeo geotérmico del Saladillo, un bello lugar donde las sales de hierro han coloreado el suelo con tonalidades rojizas, pardas y amarillentas. El agua termal, que fluye con un caudal constante de 12 l/s y a una temperatura de 50ºC, es de características sulfatada-bicarbonatada-clorurada sódica. Su vertido a la rambla del Reventón genera un apreciable tarayal y carrizal. La existencia de un punto de agua en un entorno de aridez convierte al mismo en un lugar privilegiado para la observación de aves principalmente al amanecer y al atardecer.

RUTA 3
El cabezo minero de San Cristóbal-Los Perules
El coto minero de San Cristóbal-Los Perules constituye una de las más singulares manifestaciones de la actividad minero metalúrgica desarrollada en el municipio a lo largo de la historia y dispone de uno de los paisajes mineros mejor conservados de todo el distrito minero mazarronero.
La ruta es circular y comienza en el mismo pueblo de Mazarrón y aunque no supera los 2 km, hay que extremar las precauciones por la abundancia de pozos, derrumbes, socavones y la inestabilidad del terreno y escombreras.
Una vez superadas las últimas casas, el camino toma un fuerte ascenso donde predomina el paisaje minero como castilletes, pozos y galerías. Acabaremos en el cabezo de los Perules donde predomina el color blanco amarillento procedente de los óxidos de hierro y del plomo. A partir de este momento y siguiendo el camino que discurre hacia el cabezo de San Cristóbal, caminaremos entre escombreras y terrazas de la más variada diversidad cromática.
Es el momento en el que se suceden minas y pozos, algunos conservando en perfecto estado sus castilletes de madera o de hierro. Las depresiones existentes indican la existencia de hundimientos en profundidad de las galerías y pozos construidos para la extracción de plomo y plata. Estas explotaciones tuvieron su época de esplendor en el siglo XIX, pero sus orígenes se remontan a la época de la colonización romana.
Al terminar la subida, el cabezo de san Cristóbal presenta un característico color negro debido a la presencia de hierro y manganeso. Desde la cima se puede observar una panorámica del pueblo, el sector litoral del puerto y las sierras limítrofes a Mazarrón. Siguiendo el camino llegamos a los dominios de la mina Tália, situada junto a la Corta Romana y de enorme importancia industrial por la obtención de alunitas para fabricar el famoso alumbre. Después de pasar por numerosos pozos y chimeneas de aireación regresamos al Grupo San Antonio desde donde por un camino con numerosos eucaliptos salimos a la carretera general de Mazarrón a Murcia.

RUTA 4
La majada-castillo del Calentín
La ruta propuesta se inicia en la localidad de Mazarrón y discurre en su totalidad por carreteras asfaltadas, lo cual la hace recomendable para ser realizada en vehículo. Si optamos por la bicicleta hay que extremar las medidas de precaución no tanto por la densidad del tráfico que soportan estas carreteras como por la estrechez de su calzada y la ausencia de visibilidad en numerosos tramos.
El inicio a pie se realiza a partir del camino del cementerio de la majada. En ese punto, al lado de una pequeña balsa de riego, podemos dejar el vehículo. Con la vista puesta en la sierra de la Almenara y al castillo del Calentín, ya visible desde el inicio de la ruta, caminaremos unos 100 m entre huertos de frutales.
Una vez en el cauce de una pequeña rambla y frente a un cañar, giraremos a la izquierda tomando un caminillo que nos conduce a una pequeña vivienda rodeada de bolagas y pegamoscas. Siguiendo el camino a la derecha de la vivienda nos topamos con un canal de obra que nos va a indicar el punto exacto para ascender al castillo.
Nos encontramos ahora en una subida tapizada de un excelente matorral con tomillos, jaras, esparragueras y uñas de gato. Una vez en la cima, nos encontramos con un pequeño collado donde podemos contemplar la espalda del pico del Águila y su ostentosa cobertura vegetal. Después tendremos que trepar un poco por la roca desnuda hasta llegar al castillo del Calentín.
Desde este punto se abre una panorámica excelente y se puede observar, de este a oeste, la sierra de Carrascoy y del Algarrobo, Peñas Blancas y Cabo Tiñoso y la sierra de las Moreras y las Herrerías. El castillo de Calentín es un buen lugar para observar aves rapaces, como el águila perdicera y el águila calzada, así como otras de gran porte como el cada vez más escaso cuervo. La vuelta la podemos trazar por el trayecto ya recorrido y disfrutar así de este paisaje tan acogedor.

Fuente: La Bahía de Mazarrón. Excursiones a pie y en bicicleta. Natursport. 2002

Isla de Cueva de Lobos (Bolnuevo)
Ruta de los perules
Torre de La Azohía
Playa de La Azohía
Puesta de sol en la bahía de Mazarrón
Rambla Salada. Mazarrón