Número 4 | Primer trimestre 2005

Cambio climático

RESUMEN
Los científicos tienen claro que el incremento en la concentración de gases efecto invernadero en la atmósfera terrestre está provocando alteraciones en el clima, una circunstancia en la que se ha visto implicado el hombre, ya que la actividad humana no ha hecho más que incrementar las emisiones. También han constatado que las temperaturas globales del planeta se han incrementado, al tiempo que los glaciares han retrocedido y el mar ha subido de nivel. Los cambios previsibles del clima pueden tener consecuencias muy adversas sobre los sistemas ecológicos, el agua, la seguridad de los alimentos y la salud humana. Las zonas de la Europa meridional y del Ártico son más vulnerables que otras y, en la cuenca mediterránea, se prevé que disminuya la disponibilidad de agua, aumenten las sequías, las olas de calor y otros fenómenos extremos. Todo ello, ha llevado a que Naciones Unidas y la Unión Europea se hayan puesto manos a la obra con el fin de hacer frente al efecto invernadero, las emisiones y el cambio climático. Para ello, han elaborado una serie de protocolos y normas. El protocolo más importante es el de Kioto, que recoge una reducción de las emisiones de gases en un 5% entre el quinquenio 2008-2012 y la Directiva Europea que intenta también frenar el efecto invernadero entró en vigor en enero de este año. En la Comunidad Autónoma de Murcia, la Consejería de Medio Ambiente es la encargada de velar por el cumplimiento de las normas y será la entidad que autorice las emisiones de las instalaciones, industrias o negocios, que se encuentren en el ámbito de sus actuaciones.

El calentamiento del planeta y los cambios de clima registrados en él pueden llegar a tener consecuencias dramáticas. Sequías, incendios forestales, olas de calor, lluvias torrenciales, inundaciones y tormentas son algunos de los fenómenos adversos que se producirán, sobretodo en la cuenca mediterránea, de no verse reducidas las emisiones a la atmósfera. Naciones Unidas y la Unión Europea ya han tomado cartas en el asunto al igual que la Comunidad Autónoma de Murcia, donde ya se ha puesto coto al "efecto invernadero"

Es evidente que nuestro planeta se está calentando. Los últimos 10 años han sido los más calurosos desde que se vienen realizando registros y los científicos anuncian que en el futuro las temperaturas serán aún más altas. La mayoría de los expertos están de acuerdo en que los humanos ejercen un impacto directo sobre este proceso de calentamiento, generalmente conocido como "efecto invernadero".
El sistema climático está formado por cinco grandes componentes: la atmósfera, la hidrosfera, la criosfera, la litosfera y la biosfera. Así, el clima es una de las consecuencias de las interacciones y retroacciones que se establecen entre los cinco componentes del sistema climático. Por otro lado, la atmósfera es prácticamente transparente, por lo que no absorbe la radiación solar; sin embargo, la radiación emitida por la superficie terrestre, sí es absorbida y emitida a su vez por los componentes atmosféricos. Este fenómeno, llamado efecto invernadero natural, provoca un calentamiento de la atmósfera en sus capas bajas; y los gases que lo producen (vapor de agua, dióxido de carbono, monóxido de nitrógeno, metano, ozono, óxido nitroso, etc.) se denominan, comúnmente, "gases de efecto invernadero". Por tanto, el efecto invernadero es un fenómeno natural y gracias a él es posible la vida en la Tierra.
Debemos saber además, que el clima de la Tierra ha estado sometido a variaciones en todas las escalas temporales, desde decenios a miles y millones de años. Entre las variaciones climáticas más destacables que se han producido a lo largo de la historia de la Tierra, figura el ciclo de unos 100.000 años, de períodos glaciares, seguido de períodos interglaciares.
Sin embargo, los cambios en el clima derivados de la actividad humana son debidos a la intensificación del efecto invernadero natural, al aumentar la concentración atmosférica de los gases radiativamente activos y provocar lo que se conoce como un forzamiento radiativo. Cerca del 60% de este forzamiento es debido al CO2.
En el pasado también ha habido alteraciones en la concentración atmosférica de los gases de efecto invernadero, lo que ha originado profundos cambios climáticos. El problema no está tanto en los procesos y sus causas, como en la velocidad a la que se producen las alteraciones, ya sea en la concentración atmosférica de los gases de efecto invernadero o en el clima.
Para acercarse al núcleo del problema del cambio climático y entender la necesidad de establecer un compromiso global que conduzca a la aplicación de políticas y medidas para limitar las emisiones de gases de efecto invernadero, es necesario conocer también la importante relación que existe entre las emisiones y la estabilización de sus concentraciones y el largo período de tiempo necesario para alterar, aunque sea ligeramente, las tendencias. Así, centrando el análisis en el CO2, el gas con mayor influencia en las causas del cambio climático, se comprueba que una molécula de este gas una vez emitida permanece en la atmósfera alrededor de cuatro años por término medio, antes de ser captada por un reservorio; aunque la Tierra en su conjunto necesita más de cien años para adaptarse a la alteración de sus emisiones y estabilizar de nuevo su concentración atmosférica. Así, por ejemplo, si a día de hoy se mantuvieran constantes y no crecieran las emisiones mundiales de CO2, la concentración atmosférica de este gas, que actualmente es de unas 370 partes por millón (ppm), seguiría aumentado a lo largo de casi dos siglos. Para mantener dicha concentración por debajo de las 550 ppm -objetivo de la Unión Europea para finales del siglo XXI-, las emisiones globales durante el siglo en que nos encontramos no deberán ser mayores que la actual media mundial y ser mucho más bajas, tanto antes del final de éste, como durante todo el siglo XXII.
Por otra parte, debido a la fuerte inercia que tiene el sistema climático, una vez estabilizada la concentración atmosférica de CO2, la temperatura media mundial en la superficie y el nivel del mar seguirían aumentando durante algunos siglos o incluso milenios. Por tanto, la estabilización de la concentración de CO2 en un determinado nivel y período de tiempo no significa que se acaben los cambios en el clima.

Cómo nos afecta el cambio climático

La comunidad científica ha llegado a un amplio acuerdo en torno a la idea de que el incremento de la concentración de gases de efecto invernadero en la atmósfera terrestre está provocando alteraciones en el clima. De hecho, diversos estudios evidencian que las variaciones en la concentración atmosférica de algunos gases de efecto invernadero han estado asociadas a profundos cambios climáticos en el pasado.
Las emisiones de gases efecto invernadero producidas como consecuencia de las actividades humanas han sido muy intensas a partir de la revolución industrial. Así, la concentración de estos gases en la atmósfera se ha incrementado a una velocidad mucho más rápida que en cualquier periodo histórico anterior al actual, lo que puede dar lugar a alteraciones en el clima desconocidas hasta la fecha.
El IPCC, Grupo Intergubernamental de Expertos sobre Cambio Climático, es la Agencia especializada de las Naciones Unidas creada para ofundizar en el conocimiento sobre el fenómeno, trabajando con 40 escenarios distintos, de modo que se puedan diseñar respuestas adecuadas. Uno de los informes del IPCC confirma que, a lo largo del último siglo, las temperaturas globales en la superficie de nuestro planeta han ascendido; se evidencia el aumento de la frecuencia de ciertos fenómenos climáticos extremos; se constata el retroceso en la extensión de la nieve o los glaciares y la subida del nivel del mar, confirmándose así cambios en el sistema climático global. Se afirma que los nuevos modelos para el estudio del clima indican la existencia de una estrecha relación entre las concentraciones atmosféricas de gases invernadero y los cambios observados. Por último, también se insiste en que las concentraciones de gases invernadero han seguido aumentando como resultado de las actividades humanas.
Las nuevas predicciones del IPCC para el siglo XXI señalan que las temperaturas globales seguirán subiendo, el nivel del mar experimentará ascensos significativos y la frecuencia de los fenómenos climáticos extremos aumentará.
Aunque las consecuencias del cambio climático son inciertas, los estudios realizados señalan, entre sus efectos previsibles, el aumento de las inundaciones y las sequías, la reducción de la productividad agrícola en determinadas regiones terrestres o alteraciones en los sistemas naturales.
Debido al fenómeno del cambio climático se prevén impactos significativos en aspectos tan dispares como las actividades productivas, la salud humana o determinados sectores financieros. Y son los países menos desarrollados los más vulnerables a estos efectos, ya que disponen de menos medios para adaptarse a los cambios.

El cambio climático en el contexto internacional

El cambio climático constituye un fenómeno global, tanto por sus causas como por sus efectos y, en consecuencia, requiere de una respuesta global basada en la colaboración de todos los países. España, participa activamente en el proceso de negociación internacional.
La respuesta internacional ante el reto del cambio climático se ha materializado en dos instrumentos jurídicos, la Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, adoptada en 1992 y que entró en vigor en 1994, y el Protocolo de Kioto, protocolo que desarrolla y dota de contenido concreto las prescripciones genéricas de la Convención.

Convención Marco sobre Cambio Climático
El 21 de diciembre de 1990, las Naciones Unidas creaba un Comité Intergubernamental de Negociación con el mandato de elaborar una Convención Marco sobre el Cambio Climático. La Convención entró en vigor el 21 de marzo de 1994 y actualmente, 186 Estados han ratificado la Convención, cuyo objetivo último es: "lograr la estabilización de las concentraciones de gases de efecto invernadero en la atmósfera a un nivel que impida interferencias antropógenas peligrosas en el sistema climático".

Protocolo de Kioto
Durante la 3ª sesión de la Conferencia de las Partes que tuvo lugar en Kioto (Japón) en diciembre de 1997, se adoptó el "Protocolo de Kioto" que limita las emisiones netas de gases de efecto invernadero para los principales países desarrollados y con economías en transición. El compromiso consiste en reducir, individual o conjuntamente, durante el quinquenio 2008 - 2012, al menos, un 5% de las emisiones antropógenas de los seis gases objeto de control.


Programa Europeo de cambio climático

La Unión Europea viene desempeñando un papel de liderazgo internacional en la lucha contra el cambio climático, constituyendo este debate una prioridad en la agenda ambiental europea.
El liderazgo de la UE en la Convención Marco sobre Cambio Climático ha sido un factor determinante en la negociación y también en el firme apoyo al planteamiento multilateral por el que se ha optado por este marco como la mejor manera de hacer frente a las amenazas ambientales mundiales.

Comercio de emisiones

Uno de los pilares de la estrategia comunitaria sobre el cambio climático, es el plan de intercambio interno de emisiones de gases de efecto invernadero dentro de la UE. Para alcanzar este objetivo la Comisión aprobó en marzo de 2000 un Libro Verde para mejorar la comprensión de la compraventa de derechos de emisión entre instalaciones.

Agencia Europea del Medio Ambiente

El objetivo de la Agencia Europea de Medio Ambiente consiste en proporcionar a la Comunidad Europea y a sus estados miembros la información objetiva, fiable y comparable a escala europea que les permita tomar las medidas necesarias para proteger el medio ambiente, evaluar su aplicación y garantizar una buena información al público sobre la situación del medio ambiente; así como el apoyo técnico y científico necesario para este fin.

Consejo Nacional del Clima

La necesidad de promover la investigación nacional sobre el cambio climático, el análisis de las implicaciones sociales y económicas y la creciente sensibilidad social ante el reto ambiental, estuvieron en el origen de la creación, en 1992, de la Comisión Nacional del Clima, que tenía como objetivos colaborar en la elaboración del Programa Nacional del Clima y asesorar al Gobierno.
Las funciones principales encomendadas al Consejo Nacional del Clima son, en primer lugar elaborar y elevar al Gobierno para su aprobación estrategias de lucha frente al cambio climático, realizar propuestas y recomendaciones para definir políticas y medidas de lucha y establecer programas de limitación de emisiones de gases de efecto invernadero.

Emisiones de gases de efecto invernadero

Un inventario de emisiones de gases es un registro donde se presentan las emisiones de diversas sustancias químicas a la atmósfera. En el contexto del cambio climático, nos estaremos refiriendo únicamente a los gases de efecto invernadero.
Además del evidente interés científico de los datos de emisiones y su papel fundamental en el seguimiento del cambio climático, el desarrollo de inventarios responde a compromisos internacionales adquiridos con Naciones Unidas y la Comunidad Europea.

Impactos y adaptación

Los cambios del clima y, particularmente, los aumentos de temperatura, han afectado ya a toda una diversidad de sistemas físicos y biológicos en muchas partes del mundo. Los cambios previsibles del clima, especialmente los aumentos de los valores climáticos extremos y del nivel del mar, podrían tener consecuencias muy adversas sobre los sistemas ecológicos, el agua, la seguridad de los alimentos y la salud humana.
En el caso de Europa, las zonas de Europa meridional y del Ártico son más vulnerables que otras zonas. En la parte Sur y en la cuenca mediterránea disminuiría la disponibilidad de agua y aumentarían las sequías, olas de calor y otros fenómenos extremos. En las zonas costeras se incrementaría el riesgo de inundaciones, y la pérdida de humedales con implicaciones importantes para los asentamientos humanos, la industria, el turismo, la agricultura y los hábitats naturales de las costas.
Así, las temperaturas más elevadas y las olas de calor podrían cambiar los destinos tradicionales del turismo de verano y unas condiciones de nieve menos fiables tendrían impactos negativos en el turismo de invierno.

Limitación de emisiones (Mitigación)

Un problema global como el cambio climático tiene facetas de índole estrictamente nacional, mientras que en otras prima el carácter internacional. Para gran parte de las posibles actuaciones, la casuística de un país puede trasladarse a otros que tengan cierta similitud social o económica, aunque teniendo en cuenta que nunca dos países son iguales. De esta manera, para asegurar el logro de los objetivos de limitación en el ámbito nacional, es preciso definir medidas e instrumentos adecuados a las circunstancias nacionales.
La estabilización de la concentración atmosférica de los gases de efecto invernadero derivada de las políticas de limitación de emisiones sólo es posible en el marco internacional de negociación, por lo que la actitud nacional se ve modulada, y casi siempre superada, por la de terceros.

Los efectos del cambio climáticoen la Región de Murcia

Los estudios desarrollados por los científicos y el informe elaborado por la Agencia Europea del Medio Ambiente que estudia la tendencia climática del último siglo y que analiza las previsiones para las próximas décadas, anuncian que la Región de Murcia puede ser una de las más afectadas con el cambio climático.
La previsión es que se produzca un aumento de entre 4 y 6 días de verano por década y una disminución de las precipitaciones en España. El estudio prevé para 2080 la desaparición de los inviernos con temperaturas extremas, mientras que los veranos calurosos serían mucho más frecuentes y pronostica un aumento de las jornadas con temperaturas superiores a 25 grados centígrados. El aumento de las temperaturas y de las olas de calor provocaría que el número de fallecimientos a causa del calor se incrementase.
En el último siglo las precipitaciones han disminuido un 20% en el sur de Europa y se espera un descenso del 1% en los próximos diez años, mientras que los casos de precipitaciones extremas siguen la misma tendencia. En Murcia aumentaría considerablemente el riesgo de sequías.
La temperatura del Mar Mediterráneo está previsto que aumente entre 1,1 y 4,6 grados, a lo que hay que sumar los 0,4 grados que ya han subido en los últimos años.
No obstante, no existe una fiabilidad absoluta en estos datos, ya que los centros de meteorología, hasta hace algunos años, se encontraban en las ciudades, que son "islas de calor", tanto en la emisión del mismo como en su absorción. Por ejemplo, desde que en 1985 se trasladó el observatorio meteorológico a Guadalupe desde Vistabella, las temperaturas mínimas han descendido casi 2 grados centígrados. Este dato avala la diferencia entre los observatorios rurales y los urbanos con la existencia de "islas de calor".
Aunque el informe de la Agencia Europea prevé un importante incremento del caudal de los ríos, especialmente en el Norte y Este de Europa, en España el nivel de los ríos disminuirá entre un diez y un cincuenta por ciento en las regiones del levante y sureste peninsular, concretamente en la Región de Murcia la disminución del caudal del río Segura llegaría hasta un 50%.
Además el fenómeno del cambio climático afectará también de forma importante a sectores como la agricultura, debido al riesgo de sequías, y en zonas como la Región de Murcia será más acentuado.
Todos estos cambios provocarían la desaparición de flores y especies animales exclusivas de la Península y endémicas de la Región de Murcia, otras migrarían hacia el Norte o buscarían mayores alturas. Las especies forestales se verían afectadas y la polinización sería más prolongada, aumentando los casos de asma y alergias.

Las funciones de control en Murcia

En la Región de Murcia, la Orden de la Consejería de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio por la que se dispone la publicación de los acuerdos del Consejo de Gobierno del 3 de septiembre de 2004, recoge las funciones asignadas a las Comunidades Autónomas sobre la emisión de gases de efecto invernadero, en transposición de la Directiva 2003/87/CE, del Parlamento Europeo y del Consejo, de 13 de octubre de 2003 (BORM 6 Septiembre 2004).
Esta directiva comunitaria establece un régimen para el comercio de derechos de emisión de gases de efecto invernadero en la Unión Europea, con el fin de lograr el cumplimiento de los compromisos asumidos con la ratificación del Protocolo de Kioto en la Convención Marco de Naciones Unidas sobre el cambio climático, estableciendo como fecha de arranque del mismo el 1 de enero de 2005. En esa misma fecha, las instalaciones existentes que se hallen comprendidas en su ámbito de aplicación deberán haber solicitado los derechos correspondientes y contar con las correspondientes autorizaciones de emisión para poder continuar con sus actividades.
En base a esa directiva, las comunidades autónomas podrán:
-Autorizar la emisión de gases de efecto invernadero a las instalaciones que desarrollen las actividades y generen las emisiones contenidas en la legislación básica, así como modificar dichas autorizaciones en los supuestos previstos por la norma y resolver su extinción cuando proceda.
-Emitir informes en relación a las autorizaciones de agrupaciones de instalaciones que debe resolver el Consejo de Ministros.
-Remitir al Ministerio de Medio Ambiente las solicitudes que se formulen en su territorio en relación a los derechos de emisión de gases, siéndole comunicada la resolución que al efecto se adopte por el Consejo de Ministros.
-Recibir y dar la conformidad a los informes de verificación que se remitan por las instalaciones respecto de las emisiones del año precedente.
-Ejercer con carácter general la potestad sancionadora en esta materia.
En la Región de Murcia, la Consejería de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio será la encargada de hacer cumplir la legislación a través del Servicio de Inspección y Vigilancia Ambiental de la Dirección General de Calidad Ambiental. Además, se ha designado al titular de la Dirección General de Calidad Ambiental de la Consejería de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio, como representante de la Comunidad Autónoma de la Región de Murcia, en los órganos de coordinación y colaboración que se constituyan a nivel nacional en relación con las políticas de cambio climático.

Fuente: Servicio de Vigilancia e Inspección Ambiental. Dirección General de Calidad Ambiental

Rajendra Pachauri, actual presidente del IPCC
Control vía satélite del fenómeno del “Niño”. 1998
El objetivo de la Agencia Europea de Medio Ambiente consiste en proporcionar a la Comunidad Europea y a sus Estados Miembros la información objetiva, fiable y comparable a escala europea que les permita tomar las medidas necesarias para proteger el medio ambiente