Número 8 | Primer trimestre 2006

La restauración del río Alhárabe

RESUMEN
La cuenca del río Alhárabe con sus 40 Km de arroyos es una zona de riberas degradadas en las que se está llevando a cabo un proyecto de restauración y recuperación de la vegetación de ribera. Los motivos de esta repoblación son muchos, y todos aumentan la biodiversidad y la riqueza paisajística del paraje, pero para enumerarlos, lo ideal es contemplar los resultados de la repoblación a distintas escalas. Si nos situamos en el Campo de San Juan, dentro de unos años, lo primero que debe saltar a la vista es la clara mejora del paisaje. Gracias a la restauración que se está efectuando, crecerán bosques con distintas tonalidades de verde, que en otoño oscilan entre el rojo y el amarillo, hasta perder la hoja durante el invierno.
De manera esquemática, como vegetación potencial y objetivo en la cuenca del río Alhárabe, puede hablarse de una primera hilera de sauces, una segunda algo más alejada compuesta por álamos y chopos, y una tercera que compondrían olmos y fresnos. También se han introducido otras de fuerte raigambre cultural en la zona, como la higuera, y otras como álamos blancos y tarays.
Estas repoblaciones son la avanzadilla que creará las condiciones adecuadas para la regeneración natural, o para posibilitar la realización de posteriores plantaciones de enriquecimiento con más especies debajo del bosque que ahora crece.
Queda todavía mucho trabajo por hacer: se trata de una actuación puntual (8.000 Ha de cuenca, es decir, 0,42 % de los 18.630 Km2 de la cuenca del Segura) en el conjunto de repoblaciones que se vienen realizando en los ríos y ramblas de la Región, con el fin de mejorar su calidad como hábitat por sí mismos, para la fauna, y para disfrute humano de la Naturaleza.

Junto a El Sabinar, en Moratalla, la cuenca del río Alhárabe en su tramo alto moldea uno de los parajes más bellos de la Región de Murcia. Nos encontramos con un páramo, a una altura cercana a los mil metros, y enriquecido por cuarenta kilómetros de arroyos, algunos de ellos con un régimen de aguas permanente. El proyecto de restauración de sus cauces es el principio de otras muchas iniciativas para favorecer el desarrollo y gestión de una red de bosques ribereños en la Región.

De forma intermitente, en las riberas de estos arroyos encontramos plantaciones lineales de chopo lombardo dibujando la forma serpenteante de los diversos regatos.
Con la llegada del otoño, estos pequeños bosquetes de chopos alcanzan su máximo esplendor y es en esta época donde cambian su color verde del verano para mostrar una paleta de colores que nos lleva del naranja al amarillo. Para potenciar este paisaje, la Dirección General del Medio Natural va a repoblar los cuarenta kilómetros de cauce que no tienen vegetación. De esta manera se dará continuidad a la flora ya existente, se potenciará la belleza paisajística y quedará incrementada la biodiversidad de este peculiar paraje.
Debido a que la repoblación se realizará con especies de ribera de crecimiento rápido, los resultados, si todo se desarrolla dentro de los plazos previstos, serán espectaculares y en muy poco tiempo.

El lugar

La cuenca del río Alhárabe está ubicada en el término municipal de Moratalla. Es una zona donde las riberas del río y arroyos se encuentran muy perturbadas, prácticamente sin vegetación de ribera, que aparece a retazos y de modo puntual. Por ello se tomó la decisión de acometer un proyecto de restauración integral de todos los cauces de la cuenca. Este proceso practicaría la reintroducción de árboles y arbustos de ribera autóctonos de la zona. Además, para mayor potenciación y virtud ecológica, se consideró plantar prioritariamente especies que estuviesen en peligro de extinción.

Modus operandi

Como paso previo para comprender el régimen fluvial de un curso de agua y su problemática, así como la dinámica de los seres vivos que integran el ecosistema húmedo, es de vital importancia conocer las actividades que la mano del hombre ha realizado en el territorio, los tipos de materiales litológicos sobre los que se asienta el lecho del cauce, así como la orografía, edafología y vegetación que se desarrolla en las zonas de influencia del agua. Finalmente, la correcta elección y plantación de las especies seleccionadas está permitiendo un adecuado progreso de éstas, existiendo un porcentaje de marras muy bajo.

Zona geofísica de actuación

El río Alhárabe, un afluente del río Segura, nace en la Fuente del Prado junto al núcleo de El Sabinar en el extenso municipio de Moratalla, a unos 1.150 m de altitud.
En su recorrido hacia el embalse de la Risca, desciende hasta los 1.080 m, nutriéndose del aporte de distintos barrancos, ramblas y regatos. Algunos de ellos son el arroyo de los Cantos, el arroyo de Zaén por el margen izquierdo, y el arroyo de Perona y el barranco Mellina por la derecha.
Los suelos predominantes en la zona están formados a partir de depósitos aluviales y coluviales recientes. Se caracterizan por recibir nuevos aportes de materiales a intervalos variables de tiempo. Pueden encontrarse dos tipos: el primero lo forman aquellos susceptibles de alcanzar una elevada productividad cuando se presentan condiciones adecuadas de topografía y clima, éstas condiciones se dan en las zonas de fondo de valle, zonas usadas tradicionalmente como de huerta y plantaciones de frutales; el segundo tipo de suelos es el que nos encontramos al separarnos del valle y adentrarnos en las laderas que lo rodean. Se trata de suelos escasamente evolucionados, debido a los procesos de erosión. Su uso más frecuente es el cultivo cerealista de secano.
El área del Campo de San Juan y sierras circundantes recibe lluvias de levante y poniente. Son tierras de elevada altitud, motivo que explica su idiosincrasia de zona bastante húmeda y también muy fría, cuyas precipitaciones medias anuales oscilan entre 500 y 700 mm, en las sierras, y entre 400 a 500 ó 600 mm en zonas de menor altitud. Los termómetros oscilan todo el año entre los 4-8 0C en las cumbres, altitud superior a 1.500 m, los 8-13 0C en las vertientes y áreas básales de las sierras, así como en los páramos-mesetas. El río Álharabe se une al río Segura en el término de Calasparra.

Situación inicial

En las zonas más frías del territorio de actuación destaca la presencia de sabinares, en concreto de sabina albar. Los pinares también están presentes, sobre todo el pino laricio, aunque en menor medida. También hay presencia de pino rodeno y carrasco. En zonas más resguardadas pueden aparecer pequeños macizos boscosos mixtos de caducifolios con arces, mostajos y quejigos, a los que acompañan gran número de especies espinosas y arbustos caducifolios como el rosal, el agracejo, el endrino, etc.
Existe otro tipo de vegetación que no está tan influenciada por el clima general de la zona, sino que depende de la especificidad del medio. En este caso se trata de la vegetación ribereña que se encuentra condicionada por el agua freática disponible y las condiciones especiales de los ecosistemas riparios.
Se pueden encontrar también restos de bosque de galería en esos suelos de fondo de valle de gran riqueza agrícola que hemos descrito anteriormente. El paisaje ha sido trasformado desde tiempos inmemoriales por el hombre, tanto, que la vegetación sólo aparece inalterada de modo muy puntual en el río Álharabe y sus principales afluentes, que cuentan con presencia de agua durante todo el año.

¿Por qué se repuebla?

Las ventajas que tiene repoblar a todo lo largo de un río en un contexto como el que se ha descrito son muchas y variadas. Para hacer una relación de ellas, lo ideal es contemplar los resultados de la repoblación a distintos niveles.
Si nos situamos en el Campo de San Juan, dentro de unos años, lo primero que debe saltar a la vista es la clara mejoría del paisaje. Gracias a la restauración que se está efectuando, en medio de la basta planicie de cereal crecerán bosques de ribera con distintas tonalidades de verde que en otoño oscilarán entre el rojo y el amarillo hasta perder por completo la hoja durante el invierno. Si disminuimos la escala y contemplamos de una vez toda la Región de Murcia, podremos ver toda una red de bosques en los que se conservan gran cantidad de especies protegidas por su singularidad e interés. Es decir, a esta escala observamos un salto cualitativo y cuantitativo del nivel de biodiversidad con la introducción de especies que conlleva esta repoblación. Y, por último, si nos alejamos hasta el nivel de la cuenca del río Segura, podemos percibir las mejoras ocasionadas por la repoblación desde la perspectiva hidrológica, ya que disminuye la velocidad de las aguas, con ello su agresividad erosiva, y así disminuye la producción sedimentaria arrastrada por el agua.

La selección de la planta

Se parte, en cualquier proyecto forestal, del análisis profundo del territorio en el que se va a actuar: la orografía, las características climáticas e hidrológicas de la zona, etc. Cuando se trata de una repoblación, toda esa información nos permite acotar cuál es la vegetación potencial para la actuación, la más evolucionada que sería capaz de establecerse o que existía antes de que el quehacer del hombre la degradase.
En este caso concreto, en el que se persigue la restauración de la cubierta vegetal de la ribera de un río, hay dos condicionantes principales a saber: la profundidad a la que se encuentra el agua en el suelo, nivel freático, y la frecuencia de avenidas extraordinarias del río cuyas orillas se pretende restaurar. De manera esquemática, como vegetación potencial y como objetivo a alcanzar en la cuenca del río Álharabe, puede hablarse de una primera hilera de sauces (Salix sp.) en contacto con la lámina de agua del río, una segunda algo más alejada compuesta por álamos y chopos (Populus sp.) y una tercera que compondrían olmos y fresnos (Ulmus minor, Fraxinus angustifolia).
Además de estas especies se han introducido otras de fuerte raigambre cultural en la zona, como la higuera, y algunas adaptadas a tramos muy concretos en los que aparecen suelos con la salinidad oportuna, como álamos blancos y tarays (Tamarix sp.), capaces de desarrollarse en esas condiciones tan difíciles para las plantas.
La selección de especies y la forma de disponerlas ha sido un proceso concienzudo y de gran preocupación por recabar el material de reproducción, estaquillas y plántulas, en zonas de análogas características. Con ello se garantizaba la preparación para la fuerte mediterraneidad del territorio a repoblar, con intensos fríos en invierno y un largo periodo estival de sequía. Así, todo el material fue recogido en la misma cuenca del Alhárabe, o, en caso de no haber disponibilidad, se ha recogido de otras zonas del noroeste de Murcia con las mismas condiciones bioclimáticas y biogeográficas. Por último, el material fue llevado a viveros donde se preparó para la plantación.

El desarrollo de los trabajos

En total se ha repoblado a lo largo de más de 30 Km, en la cuenca del río Alhárabe, en el término municipal de Moratalla. El chopo lombardo ha sido la planta protagonista, pero junto a ésta se han utilizado fresnos, sauces, etc, hasta un total de quince especies diferentes y cerca de 50.000 plántulas a lo largo del cauce principal y los arroyos y ramblas que a él llegan.
El periodo de plantación lo marcaron las primeras lluvias de otoño. En ese momento, el suelo coge algo de humedad y la planta puede establecerse en condiciones menos adversas. Para facilitar el arraigo de las especies que se han plantado, los hoyos en los que se colocaron fueron hechos con retroexcavadora, que permite un mejor acceso al nivel freático, y facilita que las especies pudieran sobrevivir en los duros meses de verano, cuando la disponibilidad hídrica y de irrigación es mucho menor. Además, estas especies se han incluido en lo que se denominan 'riegos de socorro' durante los dos primeros años, por si acaso las medidas anteriores no fueran suficientes. Se trata de un apoyo que se da en los meses de verano para ayudar a las plantas hasta que éstas sean capaces de sobrevivir por ellas mismas.
Ciertas operaciones complementarias a la plantación se definieron con la intención de que la repoblación no limitase los usos agrícolas y ganaderos que se vienen dando en el territorio. Un ejemplo claro es la distribución de la planta, siempre a menos de cinco metros del cauce para operar dentro de los límites del Dominio Público Hidráulico, o el uso de protectores de malla, de hasta metro y medio, para que el ganado pueda seguir pastando sin perjudicar, con su mordisqueo, el crecimiento de los árboles y arbustos.

Presente y futuro. Una mirada de largo alcance

Si bien es cierto que estas actuaciones lineales de repoblación no bastan por sí mismas para crear un bosque de ribera. Es de destacar que éstas se enmarcan dentro de un grupo de iniciativas creadoras de las condiciones adecuadas para la regeneración natural o para posibilitar, como mínimo, la realización de posteriores plantaciones de enriquecimiento con más especies debajo del bosque que ahora cree.
Queda todavía mucho trabajo por hacer para crear y gestionar de manera sostenible una red de bosques ribereños a lo largo del territorio de la Región de Murcia. La restauración del río Alhárabe se trata de una actuación puntual, 8.000 Ha de cuenca, es decir, 0,42 % de los 18.630 Km2 de la cuenca del Segura, en el conjunto de repoblaciones que se vienen realizando en ríos y ramblas de la Región, con el fin de mejorar su calidad como hábitat por sí mismos y para la fauna. También se pretende el restablecimiento de corredores entre espacios naturales y lugares para el encuentro y disfrute de la naturaleza.

Fuente: Servicio de Protección y Conservación de la Naturaleza. Dirección General del Medio Natural. Juan de Dios Cabezas Cerezo, Roque Pérez Palazón

Vista aérea del cauce del río Alhárabe
Tramos de trabajo con tipos de plantación
El río Alhárabe en otoño se tiñe de vivos colores
Álamo bastardo (Populus canescens)
Personal realizando la plantación de ejemplares autoctonos