Número 5 | Segundo trimestre 2005

Combate a la procesionaria del pino

RESUMEN
La procesionaria del pino ocasiona importantes daños en los pinos laricio, silvestre y negro y es una de las plagas más habituales de los bosques de la Región. Puede atacar también a los cedros y a los abetos y provoca efectos urticantes y alergias en los humanos, que dificultan el uso recreativo de las zonas de pinar que se encuentran muy atacadas. Es típica de las zonas mediterráneas, aunque puede hallarse también en toda la Península y en las Islas Baleares. Fuera de nuestras fronteras se puede encontrar en Portugal, Francia, Italia, Grecia, Turquía, Siria, Líbano, Palestina, Israel, Egipto, Libia, Túnez, Argelia y Marruecos e incluso en zonas de Alemania, Suiza, Hungría y Bulgaria. Una de las barreras que impide su propagación es la orografía y la temperatura juega un papel fundamental en su proliferación. Así, en sitios húmedos (donde se registran -12ºC) y con elevada pluviosidad no se ha constatado la presencia de esta oruga, que en invierno se come las acículas de los pinos y los cedros, provocando la defoliación. A pesar de que rara vez produce la muerte de los pinos (los pequeños sí se pueden secar) los debilita en gran medida, facilitando por tanto el ataque de otras plagas. En la actualidad, existen numerosos métodos de control que aplicados de forma adecuada pueden reducir las poblaciones de procesionaria y mantenerlas en bajos niveles de infestación. En la Región, esta plaga la controla en los montes públicos la Consejería de Industria y Medio Ambiente y se usan productos insecticidas que afectan al desarrollo normal de la procesionaria y que actúan fundamentalmente por ingestión, aunque también tienen efecto por contacto.

La procesionaria del pino Thaumetopoea pityocampa es una de las plagas más habituales de nuestros bosques, ya que ocasiona importantes defoliaciones en los pinos laricio, silvestre y negro. Debe su nombre a que las orugas se desplazan en grupo de forma alineada, a modo de procesión en busca de alimento.

La procesionaria de los pinos es un lepidóptero típicamente mediterráneo. Es el principal defoliador de los pinares españoles. El daño se produce debido a la alimentación de las orugas durante el invierno y puede extenderse de un árbol a otro. Este lepidóptero (mariposa), además de alimentarse de las hojas de los pinos, por sus efectos urticantes, dificulta el aprovechamiento productivo o el uso recreativo de las zonas de pinar que se encuentran muy atacadas.

Una extraña mariposa

Cuando la procesionaria se encuentra en estado de mariposa, su envergadura en los individuos femeninos puede llegar a los 36-49 mm. Las alas anteriores son de color gris ceniciento, con nerviaciones y bordes más oscuros y tres franjas transversales. Las alas posteriores son blancas, con bordes grises y una mancha oscura en la región anal. Presentan pelos grisáceos recubriendo el tórax. El abdomen es cilíndrico, grueso y está cubierto por abundantes escamas doradas en su extremo.
Los machos adultos por su parte tienen una envergadura de 31-39 mm y presentan abundantes pelos en el tórax. También el abdomen es muy piloso en su extremo siendo algo más delgado que el de la hembra y cónico. Las alas posteriores son iguales que las de las hembras, mientras que las alas anteriores son de color gris con intensidad variable y en este caso, las tres franjas transversales más oscuras son más aparentes que las de las hembras.

Distribución geográfica y de especies

Esta esfinge, además de en la Región de Murcia, puede localizarse por toda la Península así como en las Islas Baleares. Fuera de nuestro país la encontramos en Portugal, Francia, Italia, zonas costeras de Grecia, Turquía, Siria, Líbano, Palestina, Israel, Egipto, Libia, Túnez, Argelia y Marruecos, y en algunas zonas de Alemania, Suiza, Hungría y Bulgaria.
Aparte de las barreras físicas, el clima juega un papel fundamental en dicha distribución, ya que existen zonas en las que las temperaturas alcanzan valores que impiden su desarrollo (-12 ºC) y otras con elevada pluviosidad que dificultan su proliferación.

Ciclo biológico

Dependiendo de la climatología, a mediados o finales de verano la mariposa de la procesionaria realiza la puesta en las acículas de los pinos, guiándose por la vista y el olfato para discernir entre las diferentes especies. El número de huevos por puesta oscila entre 120 y 300 y todo el conjunto queda recubierto por las escamas del abdomen, dando un aspecto de canuto que recubre las acículas.
Al cabo de un mes nacen las orugas que se agrupan en los característicos bolsones. En invierno, a la caída del sol, las orugas entran en actividad frenéticamente y comienzan su marcha en busca de comida de una manera alineada. Cuando han terminado de alimentarse o cuando el frío de la noche es considerable, las orugas vuelven al bolsón. A finales de invierno bajan del pino para enterrarse en el suelo con el fin de transformarse en mariposas. A mediados o finales de verano la mariposa emerge y, tras la cópula, se produce una nueva puesta.
Las orugas tardan en nacer unos 30-40 días e inmediatamente después de la eclosión éstas empiezan a alimentarse en el mismo lugar donde emergen. Posteriormente se desplazan a otras zonas en las que construyen nidos de seda de forma provisional, manteniendo durante los cinco estadios larvarios un comportamiento gregario. La longitud de una oruga recién nacida es de aproximadamente 2,5 mm y en su primer estadio puede llegar a alcanzar los 5-6 mm. Presentan manchas oscuras en la parte dorsal de los segmentos abdominales y más claras en los torácicos. La pilosidad es relativamente escasa a simple vista y la cápsula cefálica es negra al igual que en el resto de los estadios.
La temperatura tiene una gran influencia sobre el ciclo biológico de este insecto, así a temperaturas superiores a 30º C desaparece el comportamiento gregario y las orugas abandonan las colonias. Si se alcanzan los 32º C se produce la muerte de las larvas. De este modo, dado que el desarrollo embrionario requiere unos 30 días y que las orugas no soportan temperaturas superiores a los 30º C, la puesta de los huevos debe ocurrir aproximadamente un mes antes de que las temperaturas comiencen a descender por debajo de 30º C. En las zonas frías las puestas se adelantan a las de las más cálidas. También tienen un umbral letal inferior, pues con temperaturas inferiores a los 10º C en el interior del nido se detiene la actividad de la colonia, de forma que cuando las noches son muy frías, las orugas salen a alimentarse durante el día. Por debajo de -12º C pueden morir colonias enteras.
Cuando la temperatura en el interior del nido es de 20 -25º C, las orugas son activas, comen y se desarrollan normalmente. Entre 10 y 20º C, las orugas se siguen alimentando y tejiendo el bolsón, pero no avanzan en su desarrollo.
Cuando acaba la fase larvaria, cada oruga teje su capullo sedoso, pasando entonces a la fase de prepupa, cuya duración oscila entre los 21 y 30 días en función de la temperatura. Durante esta fase se producen grandes cambios en la conformación interna, para dar lugar, tras una nueva muda a la crisálida. Estas últimas son de color castaño-rojizo y forma ovoide. En la hembra alcanzan una longitud de unos 20 mm, y algo menos en el macho.

Voraz y urticante

La procesionaria del pino produce dos tipos de daños: el primero, que afecta a las plantas, ocasiona la pérdida de acículas, pues las orugas se alimentan en invierno de las acículas de pinos y cedros, provocando que éstas se sequen y caigan. El daño más importante lo hacen desde el final del invierno hasta mitad de la primavera, cuando las orugas son más grandes y voraces. La defoliación se agrava conforme aumenta el tiempo necesario para la recuperación del árbol y, aunque rara vez produce la muerte de los pinos, los debilita en gran medida facilitando el ataque posterior de otras plagas. Los pinos pequeños pueden llegar a secarse.
Según la susceptibilidad a los ataques de procesionaria las especies de pinos pueden dividirse en dos grupos:
Primer grupo: Pinus nigra (pino laricio), Pinus canariensis (pino canario) y Pinus sylvestris (pino silvestre).
Segundo grupo: Pinus pinaster (pino pinaster), Pinus halepensis (pino carrasco) y Pinus pinea (pino piñonero).
El segundo efecto suele tener acción directa en los humanos. Las orugas de la Thaumetopoea posee un importante efecto urticante y alérgico en los seres humanos, en ocasiones muy graves. Por esta razón, también es importante el control de la plaga en zonas de acceso, áreas recreativas, superficies para la producción de pino piñonero, etc.

Los métodos de control

Existen numerosos métodos de control que aplicados de forma adecuada pueden reducir las poblaciones de procesionaria y mantenerlas en bajos niveles de infestación. No obstante, hay que tener en cuenta que ciertas condiciones ambientales favorables al desarrollo de la plaga no pueden ser modificadas, pudiendo producirse reinfestaciones. Y que la elección del método deberá realizarse de forma que se ocasione el menor impacto posible sobre el medio.

Tratamientos químicos masivos: Se realizan con inhibidores del crecimiento o con insecticidas microbiológicos, aplicados a ultra bajo volumen. Los inhibidores del crecimiento son los insecticidas que han dado mejores resultados. Para optimizar su eficacia, es recomendable realizar el tratamiento con las larvas en primer estadio e incluso antes. Así se evitarán los daños que pueden producir y se mejora la distribución del producto, debido normalmente a la coincidencia de condiciones de calma atmosférica. También su efecto es más rápido sobre larvas jóvenes, ya que en éstas el tiempo requerido para la muda es menor que en estados posteriores. Los insecticidas microbiológicos basados en Bacillus thuringiensis se han incrementado en los últimos años. Su aplicación se lleva a cabo en los tres primeros estadios larvarios.

Nebulización y pulverización: El empleo de cañones a bajo o ultra bajo volumen es muy apropiado para combatir las peligrosas urticarias y alergias en pequeñas áreas recreativas, parques, jardines, zonas de acceso, etc.

En el empleo de trampas de feromonas, la síntesis de la feromona sexual de la hembra de procesionaria, "pityolure" ha permitido la puesta a punto de trampas para la captura masiva de machos, manteniendo bajos los niveles de la población del insecto. Dichas trampas se distribuyen en los bordes de la masa y en las zonas menos densas, que son las zonas de vuelo de los machos, y se hace a razón de una trampa por hectárea. Este método es adecuado para bajos niveles de infestación y pinares alejados de otros con altos niveles.

La destrucción de los bolsones puede llevarse a cabo por medios físicos o químicos. Entre los primeros se encuentran el corte y posterior aplastamiento o quema. Estas operaciones no deben comenzarse hasta que los bolsones estén bien formados, lo que nos traslada en las zonas cálidas a la primera quincena de diciembre y en las zonas más frías a mediados de noviembre. El tratamiento químico de los bolsones se lleva a cabo mediante la pulverización directa con un insecticida adecuado.

El tratamiento de la plaga en Murcia

El tratamiento de esta plaga en los montes públicos de la Región es actualmente competencia de la Consejería de Industria y Medio Ambiente, utiliza para ello productos insecticidas que afectan al desarrollo normal de la procesionaria y que actúan fundamentalmente por ingestión, aunque también tienen efecto por contacto.
El producto activo utilizado en toda la Región de Murcia, salvo en los Espacios Naturales Protegidos: Sierra de la Pila, Sierra Espuña y El Valle es el diflubenzurón, aplicado en una mezcla de aceite parafínico. La mortalidad causada con este producto no es rápida, pero la alimentación cesa poco después de la ingestión del producto.
Las larvas expuestas a dosis subletales del producto pueden "pupar", pero o no producen adultos viables o dan lugar a adultos que ponen menos huevos de lo normal. Las larvas del último estadio pueden llegar a "pupar", pero no emergen como adultos. En el caso de los adultos, reduce su fertilidad y fecundidad.
Es de destacar que su toxicidad es muy baja o casi nula y los insectos que mueren no lo hacen envenenados como con los insecticidas clásicos. Al ser insecticidas de ingestión, resultan muy específicos y se aplican en dosis muy bajas, utilizando la técnica del ultra bajo volumen.
La técnica empleada para la aplicación es atomizar el área con volúmenes ultra bajos, con una aplicación de 3 litros por hectárea. Debido a lo abrupto del terreno y la dispersión territorial de las zonas a tratar se emplean helicópteros de turbina, con una capacidad de al menos 500 litros.
La dosis empleada por hectárea depende del producto elegido, debiendo ser en cada caso la máxima que establece el Registro Oficial de Productos y Material Fitosanitario del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación.

Los enemigos naturales de la procesionaria

En España se han identificado numeroso parasitos, depredadores y enfermedades que, aunque ayudan a mantener bajos los niveles de población de procesionaria, no son suficientes para su control.
Por otro lado las orugas de procesionaria del pino también son atacadas por hormigas, cigarras, avispas y diversos parásitos (algunos dípteros e himenópteros). Sus depredadores más efectivos son las aves paseriformes, en concreto los carboneros y los herrerillos, dos aves insectívoras especialmente voraces con estas orugas.
Abubillas, críalos, urracas, cuervos, etc., también se las comen. Una manera de fomentarlos es instalar cajas anidaderas.
Los organismos públicos medioambientales lo están haciendo en los montes, especialmente procedentes de repoblación, en los que por la juventud del arbolado carecen de huecos que sirvan de refugio a estas aves.

Fuente: Servicio de Caza, Pesca Fluvial y Defensa del Medio Natural. Dirección General del Medio Natural
Bolsón con orugas de la procesionaria del pino
Daños de la procesionaria en pinos jóvenes
Ciclo vital de la procesionaria
Instalación de trampa de feromona de la procesionaria
Trampa de feromonas