Número 35 | Segundo trimestre 2013

Pardela cenicienta. Ave del año 2013

RESUMEN
Para llamar la atención sobre el estado de conservación de la pardela cenicienta en nuestro país, la Sociedad Ornitológica Española SEO/Birdlife la ha elegido como ave del año 2013, año clave en las políticas de conservación medioambiental por cerrarse la reforma de la nueva política pesquera comunitaria y la red de Zonas de Especial Protección para las Aves (ZEPA) en España.
La pardela cenicienta pertenece al grupo más amenazado de aves marinas, el de los Procelariformes. Es un ave común en todas las aguas españolas, que cría en numerosas colonias del mar Mediterráneo y oceáno Atlántico, e inverna en las aguas del Atlántico Sur. En las aguas españolas encontramos dos subespecies: Calonectris diomedea diomedea, que es la especie mediterránea, y Calonectris diomedea borealis, la especie atlántica.
Como cualquier especie pelágica, la pardela cenicienta vive en mar abierto, tanto en zonas neríticas sobre la plataforma continental como en zonas oceánicas, acudiendo a tierra firme tan sólo durante el período reproductor.
En la Región de Murcia sólo se conoce una población reproductora, que se localiza en la isla de Las Palomas, estimada en unas 80 parejas, habiéndose detectado que en los últimos años la población se encuentra en leve regresión. También es probable su presencia en los acantilados costeros de Cartagena (Cabo Tiñoso).

La pardela cenicienta (Calonectris diomedea) es un ave marina poco conocida. Pasa toda su vida mar adentro, visitando la costa de noche y sólo para criar. En España quedan unas 40.000 parejas, pero es un ave muy vulnerable y sensible a la contaminación y sobreexplotación marinas. Para llamar la atención sobre el estado de esta ave en nuestro país, la Sociedad Ornitológica Española SEO/Birdlife la ha elegido como ave del año 2013, año clave en las políticas de conservación medioambiental por cerrarse la reforma de la nueva política pesquera comunitaria y la red de Zonas de Especial Protección para las Aves (ZEPA) en España.

La pardela cenicienta pertenece al grupo más amenazado de aves marinas, el de los Procelariformes. Es un ave común en todas las aguas españolas, que cría en numerosas colonias del mar Mediterráneo y oceáno Atlántico, e inverna en las aguas del Atlántico Sur.
De pardela cenicienta existen dos subespecies, una que habita en el Mediterráneo (Calonectris diomedea diomedea) y otra que lo hace en el Atlántico (Calonectris diomedea borealis), ambas igualmente amenazadas, estimándose en 30.000 el número de parejas de la subespecie atlántica y en 10.000 las parejas de la subespecie mediterránea.
Pese a ser numerosa, sus poblaciones sufren un acusado declive que ha llevado a catalogarla como ‘En Peligro' (C. d. diomedea) y ‘Vulnerable' (C. d. borealis) en el Libro Rojo de las Aves de España. Esta reducción en su población ha hecho saltar la alarma ante una posible y potencial pérdida de biodiversidad.

Identificación y morfología
La pardela cenicienta es la mayor de las pardelas que pueden observarse en aguas europeas, con una envergadura media de 125 cm y un peso de 600-800 g, aunque la subespecie borealis es más grande y pesada.
La morfología de esta ave marina es robusta, con cabeza redondeada, alas largas y cola corta. De coloración apagada, presenta colores pardo grisáceos en las zonas superiores que llegan hasta la zona inferior del pico, mientras que por debajo son de color blanco casi en su totalidad, salvo el borde externo de las alas que es oscuro. Las plumas supracobertoras caudales están manchadas de blanco, formando muchas veces una estrecha banda que separa la cola del obispillo. El pico, fuerte y largo, es amarillento con el extremo negruzco, y presenta unas narinas muy patentes. Las patas son palmeadas de tonos rosados.

Dimorfismo sexual
Existe un leve pero claro dimorfismo sexual en tamaño, siendo los machos en promedio un 10% más pesados que las hembras. La anchura y longitud de la cabeza y del pico son los caracteres que mejor discriminan ambos sexos, con mayores valores en los machos. Asimismo, la punta superior del pico, el extremo anterior del unguicornio superior (punta de la maxila superior), está más desarrollado en los machos.
El reclamo de los machos consta de tonos nasales, mientras que en las hembras es de tipo gutural, más grave.

Subespecies
La subespecie atlántica borealis es, en promedio, un 46% mayor en peso que diomedea y su pico es más robusto.
El cuello muestra menos contraste con la cabeza y el dorso en borealis, dando la sensación de ser más estrecho que en diomedea. El plumaje de la subespecie atlántica se muestra en general más oscuro y contrastado, en particular las partes inferiores, donde el reborde oscuro de las alas se adentra más hacia el interior y define un margen mucho más resaltado que en diomedea.

Vuelo
Puede decirse que se trata de un ave marina típica, con alas largas y delgadas adaptadas para aprovechar al máximo los frecuentes vientos que soplan sobre la superficie marina. Su estrategia de vuelo se basa en largas secuencias de planeo combinadas con secuencias de vuelo activo batiendo las alas, en las que el consumo energético aumenta notablemente. Siempre a escasa altura sobre el agua, este patrón de vuelo varía en función de la velocidad del viento.

Actividad
Especie esencialmente diurna, invierte mucho tiempo en la búsqueda de alimento durante el día, mientras que descansa sobre el agua la mayor parte de la noche. Sin embargo, en períodos concretos, como durante la migración, puede ser también nocturna, especialmente en noches de luna llena. En el entorno de las colonias de cría es, sin embargo, siempre nocturna, pues acude al nido durante la noche para evitar a los depredadores.

Voz
Como muchas otras aves pelágicas, es habitualmente silenciosa en mar abierto y ruidosa durante la época reproductora. Posee un complejo sistema de vocalizaciones, con tonos nasales en el reclamo de los machos mientras que en las hembras es de tipo gutural, más grave. El reclamo de contacto entre los miembros de la pareja se emite tanto en vuelo sobre las colonias como en tierra y en el nido, aunque únicamente durante la noche, salvo excepciones. El reclamo de pareja consta de dos sílabas en la subespecie mediterránea, mientras que es trisilábico en la atlántica.

Alimentación
Se alimenta principalmente de peces epipelágicos (superficie marina) como boquerones y jureles, así como crustáceos y cefalópodos. Para capturar a sus presas, son capaces de sumergirse y nadar bajo el agua impulsándose con las alas.
La pardela cenicienta también es capaz de aprovechar los descartes pesqueros, por lo que no es infrecuente que siga a barcos de pesca. De hecho, la actividad de las pesquerías puede llegar a marcar los patrones de actividad y movimientos de los individuos, aunque no en todas las poblaciones. También aprovechan la estrategia pesquera de delfines y atunes, que acorralan a sus presas en zonas costeras, para alimentarse de los peces acorralados. Cuando divisan un banco de atunes o un grupo de delfines los siguen por este motivo.

Variación geográfica
C. d. diomedea (Scopoli, 1769) posee sus núcleos reproductores distribuidos a lo largo del mar Mediterráneo, mientras que la subespecie C. d. borealis (Cory, 1881) cría en las islas de la Macaronesia (Canarias, Azores, Madeira y Salvajes).
Algunos autores han sugerido, en base a análisis genéticos, su clasificación como especies diferentes. Ello se debe a que las diferencias genéticas entre ambas subespecies son aproximadamente del mismo grado que las existentes entre éstas y la pardela de Cabo Verde (Calonectris edwardsii), ya reconocida como especie propia. Asimismo, la pardela de Cabo Verde y la subespecie mediterránea de pardela cenicienta estarían más emparentadas entre sí que con la subespecie atlántica, por lo que la clasificación actual sería parafilética.
Clásicamente se ha considerado el estrecho de Gibraltar como la línea divisoria en la distribución de las subespecies. Sin embargo, según algunos científicos, esta discontinuidad se debe al frente oceánico Almería-Orán, y no al estrecho de Gibraltar. Pese a ello, actualmente se sabe que existe una cierta zona de solapamiento entre núcleos reproductores de ambas subespecies.

Distribución
Esta ave marina es exclusiva como reproductora de la Macaronesia (islas Azores, Madeira, Salvajes y Canarias) y el Mediterráneo, estando presente como invernante en los océanos Atlántico (costas de Brasil, Uruguay, Canarias y Namibia) e Índico (Mozambique).

Migraciones
Se trata de una especie que realiza grandes migraciones, buena parte de las cuales son transecuatoriales. Una vez finalizado el período reproductor, entre mediados y finales de octubre, los individuos inician la migración postnupcial, que los mantendrá alejados de las áreas de cría unos 100 días en promedio, de los cuales pasarán 80 en las zonas de invernada y el resto en el trayecto migratorio.
La migración prenupcial, de retorno a las colonias de cría, tiene lugar mayoritariamente durante febrero, terminando el viaje a lo largo de febrero y marzo.
Hasta la fecha se han descrito tres áreas de invernada principales:
1. la confluencia entre las corrientes de Brasil y Malvinas, sobre la plataforma continental frente a las costas de Uruguay y sur de Brasil;
2. la corriente de Canarias, frente a las costas del Sahara Occidental, Mauritania y Senegal;
3. la corriente de Benguela y corriente de Agulhas, desde las aguas frente a Namibia hasta el Canal de Mozambique, ya en el océano Índico.
El viaje completo desde las áreas de cría a las de invernada y retorno puede abarcar entre 15.000 y 35.000 km, y puede seguir varias estrategias. En esencia, las trayectorias de las aves describen un lazo o un cuadrado a lo largo del Atlántico -también las poblaciones de C. d. diomedea, que salen del Mediterráneo en sus migraciones-. En general, las zonas de invernada son compartidas por individuos de ambas subespecies, que durante el período de invernada se entremezclan, aunque en proporciones claramente distintas.
En el caso de la subespecie borealis, sus efectivos se reparten, tras la época de cría, hacia las corrientes de Benguela, Agulhas y Brasil.
En el caso de la subespecie diomedea, su principal cuartel de invernada lo constituyen las aguas de la corriente de Canarias, aunque un tercio de la población inverna al norte del sistema de Benguela, mayoritariamente frente a Namibia, y una pequeña proporción inverna en la confluencia de las corrientes de Brasil y Malvinas.
Hasta donde se sabe, toda la población de C. d. diomedea abandona el mar Mediterráneo durante el otoño, atravesando el estrecho de Gibraltar en dirección al Atlántico.
Los factores determinantes de las rutas de migración aún no están claros, aunque el viento parece ser el factor más influyente en la elección de la ruta y el calendario migratorio, pues las pardelas aprovechan los vientos dominantes para disminuir el coste energético a pesar de conllevar rutas más largas.
Su gran capacidad migratoria ligada a la congregación de individuos de diverso origen en los mismos cuarteles de invernada apuntan a un pequeño flujo genético entre poblaciones, seguramente debido a que, al migrar normalmente en grupos, algunos ejemplares podrían seguir a individuos pertenecientes a otras colonias reproductoras. Prueba de este intercambio son los numerosos casos reportados de aves de la subespecie atlántica reproduciéndose en colonias mediterráneas, incluso en parejas mixtas.

Hábitat
Como especie pelágica que es, la pardela cenicienta vive en mar abierto, tanto en zonas neríticas sobre la plataforma continental como en zonas oceánicas, acudiendo a tierra firme tan sólo durante el período reproductor.

Hábitat de nidificación
Gregarias durante la nidificación, forman colonias de cría situadas en islas, islotes y acantilados costeros, en áreas originariamente libres de depredadores terrestres.
Los nidos se sitúan en huras, que son túneles o grietas a diferente altura, a menudo dentro de cuevas calizas o volcánicas, bajo derrubios, en pequeñas galerías excavadas por ellas mismas o incluso en antiguas madrigueras de conejo. En lugares sin ningún tipo de depredación -o con niveles muy bajos-, como en el archipiélago de las islas Salvajes, algunas huras pueden ser cortas y abiertas, mientras que en lugares con altos índices de depredación las huras suelen ser más largas y angostas. Al menos, en las islas Canarias, se tiene constancia de la reproducción de esta especie también en zonas abruptas del interior, hecho que debió ser, probablemente, más habitual en el pasado, previo a la ocupación humana del archipiélago y la consecuente caza e introducción de depredadores oráneos.
Durante la época de cría, el hábitat marino que explotan puede variar. Debido a sus necesidades tróficas y a la disposición de sus colonias en el mar, los adultos reproductores se ven obligados a retornar al nido para alimentar al pollo tras invertir varios días en el mar en busca de alimento. Este hecho es determinante en la extensión de sus movimientos de búsqueda de alimento durante la cría, y las poblaciones de las diferentes colonias reproductoras pueden afrontarlo mediante estrategias diferentes en función de su localización. Cuando los recursos en las aguas neríticas próximas a la colonia son escasos, las pardelas usan una estrategia bimodal, de forma que alternan viajes cortos (menos de cinco días) a aguas cercanas a la colonia para obtener alimento con el que aprovisionar al pollo, con viajes largos de autoabastecimiento en áreas muy productivas, a menudo muy alejadas de la colonia de cría. Este es el caso de las pardelas cenicientas que crían en Azores y Salvajes. Sin embargo, otras poblaciones, como las que se reproducen en las Canarias, siguen una estrategia unimodal, realizando menos viajes pero de mayor duración, dado que se desplazan a puntos de alta productividad, como la costa de Mauritania, a relativamente poca distancia del archipiélago.

Hábitat de alimentación
En mar abierto, ocupa aguas cálidas o templadas de zonas subtropicales del Atlántico Norte y del Mediterráneo que puedan abastecer sus necesidades tróficas. Se encuentran a menudo asociadas a zonas de elevada productividad biológica como frentes oceánicos, zonas de afloramiento de aguas profundas o extensas plataformas continentales.

Tamaño de población
A nivel mundial
La estima global preliminar para la especie es de 900.000-1.200.000 individuos en todo el mundo. La población mediterránea estaría compuesta por 60.000-76.000 parejas, que es el número aproximado de pardelas cenicientas que abandonan el Mediterráneo tras la época de cría.

A nivel europeo
En el contexto europeo mediterráneo, Francia tiene en torno a 1.000 parejas en sus islas mediterráneas (además de un pequeño núcleo reproductor en la costa atlántica), Grecia unas 5.000 parejas, Italia entre 15.000 y 18.000 parejas, Malta entre 6.000 y 7.000 parejas, Croacia unas 800-1.000 parejas, la costa de Túnez unas 20.000 parejas (isla de Zembra).
En el contexto europeo atlántico, Portugal (islas Berlengas) tiene unas 200-250 parejas, el archipiélago de Azores cerca de 180.000 parejas, el de Madeira entre 16.500 y 25.000 parejas y las islas Salvajes unas 30.000.

En España
Se estiman algo menos de 40.000 parejas reproductoras de la especie en territorio español, de las cuales 30.000 corresponden a la subespecie borealis en el archipiélago canario. En el contexto atlántico, pero al margen de Canarias, se han localizado recientemente algunos núcleos reproductores incipientes de pequeña entidad en aguas de Galicia, aunque su viabilidad se está viendo seriamente comprometida debido a la alta tasa de mortalidad, tanto en adultos como en pollos, causada por depredadores introducidos. La población restante, entre 3.000 y 8.000 parejas reproductoras, corresponderían a la población de C. d. diomedea en aguas españolas mediterráneas, encontrándose en peor estado de conservación que la anterior. Las principales colonias de esta subespecie se sitúan en el archipiélago balear, especialmente en el norte de la isla de Menorca (entre 1.000 y 6.000 parejas, aunque estimas más conservadoras se aproximan a las 1.000 parejas), y en menor número en Mallorca (200 parejas), Formentera (60 parejas), Ibiza (300 parejas) y el archipiélago de La Cabrera (900 parejas). En Chafarinas crían en torno a 800-1.000 parejas.
También se reproduce en Columbretes (70 parejas), en Murcia y en Almería (islotes de Terreros e isla Negra).

En la Región de Murcia
En la Región de Murcia sólo se conoce una población reproductora, que se localiza en la isla de Las Palomas, estimada en unas 80 parejas, habiéndose detectado que en los últimos años la población se encuentra en leve regresión. También es probable su presencia en los acantilados costeros de Cartagena (Cabo Tiñoso).

Reproducción
Se reproducen por primera vez a la edad de 6-9 años. Es una especie longeva, con casos registrados de cerca de 30 años de edad y con tasas anuales de supervivencia en torno al 95%, siempre que no se den causas de mortalidad no natural, aunque actualmente esta cifra ronda el 87%, sobre todo en las colonias mediterráneas.
La llegada a las zonas de cría comienza a finales de febrero y principios de marzo, cuando grandes grupos de ejemplares comienzan a visitar las inmediaciones de las colonias e incluso a tomar tierra, siempre de noche, cerca de los nidos. Es en este momento cuando se forman las parejas.
La pardela cenicienta es una especie altamente monógama, permaneciendo los vínculos reproductivos entre ambos miembros de la pareja durante años.
Del mismo modo, presentan una elevada fidelidad al nido, con tasas de reocupación año tras año del 84,3% para los machos y 75,7% para las hembras en poblaciones del Mediterráneo. La ocupación de las huras suele comenzar a principios de marzo. A mediados de marzo se establecen las parejas y se dan las paradas nupciales.
Tras ello, es típico que se produzca un éxodo más o menos masivo de la colonia de todos los individuos. La colonia es visitada en este tiempo de forma puntual, siempre de noche, especialmente por los machos, que defienden su hura de sus congéneres hasta el momento en que la hembra efectúa la puesta. Durante ese período, las hembras visitan el nido con mucha menor frecuencia, hasta el punto de permanecer fuera de la colonia de forma continuada en torno a 20 días en la fase previa a la puesta, período comúnmente denominado éxodo prepuesta.
Se ha comprobado que las pardelas localizan los nidos en la oscuridad de la noche gracias a su sentido del olfato y que el miembro que se encuentra incubando (ambos progenitores se encargan de esta tarea) es capaz de reconocer a su pareja mientras esta sobrevuela la colonia gracias a sus vocalizaciones. Realizan una única puesta, de un único huevo sin reposición, que ocurre a finales de mayo o principios de junio, inmediatamente tras el retorno de la hembra a la colonia, y se da de forma muy sincronizada entre las hembras de una misma colonia.
La incubación, realizada por ambos sexos, abarca unos 53 días, con una media de 15 turnos de incubación en todo el período.
La eclosión se produce a mediados de julio, aunque en las parejas más tardías puede retrasarse hasta principios de agosto. Desde que empieza a resquebrajarse el huevo hasta que el pollo está totalmente fuera pueden pasar entre dos y seis días.
Los pollos pueden permanecer hasta 90-99 días en el nido; durante este tiempo, la tasa media de ganancia de peso es de 25 g por día. Hacia finales de octubre abandonan el nido. Casi al final de su desarrollo se dan los mayores índices de mortalidad juvenil, cuando los padres dejan de atenderlos.

Trabajos de conservación en la Región de Murcia
El Servicio de Biodiversidad, Caza y Pesca Fluvial de la Dirección General de Medio Ambiente, lleva a cabo el seguimiento anual de la reproducción de pardela cencienta (Calonectris diomedea) en la Región de Murcia desde el año 2007. Durante la época reproductora, que abarca desde abril a octubre, se hacen diferentes muestreos en la isla de Las Palomas. En el mes de julio se llevan a cabo prospecciones por la isla para la búsqueda de huras y para comprobar la incubación. En los meses de agosto, septiembre y octubre, se vuelve a prospectar la isla y se comprueba si la reproducción ha tenido éxito por la presencia o ausencia de pollos en las huras. Una vez que el pollo ha alcanzado el tamaño adecuado, se anilla. Con los datos obtenidos se calculan diferentes tasas: la de ocupación, eclosión, vuelo y, por último, la tasa de crecimiento de la colonia. Según los últimos datos obtenidos (2011) la colonia se encontraba en un ligero descenso ya que la tasa de ocupación fue de 0,78, es decir la muestra de la colonia se había reducido en un 22% desde 2008, año en el que se realizó por primera vez este seguimiento.
En 2008 y 2009 la Fundación Biodiversidad, junto a la Dirección General de Medio Ambiente, llevó a cabo el proyecto ‘Estudio y Mejora de aves Procellariiformes de la Región de Murcia'. En él se contemplaban diferentes actuaciones, tanto seguimientos biológicos como de divulgación y educación ambiental. Una de las actuaciones consistió en ofrecer charlas sobre estas aves y sus áreas de cría en institutos de municipios costeros cercanos a las colonias donde anidan. Otra fue la edición del documental ‘Las aves procelariiformes en la Región de Murcia'. También se creó una exposición itinerante que explicaba de forma muy didáctica las singulares características de la especie y sus áreas de cría en la Región de Murcia.
La Dirección General de Medio Ambiente continuó esta labor, realizando los seguimientos biológicos anualmente y ofreciendo las charlas y la exposición itinerante en diferentes institutos y ayuntamientos.
Por otra parte, en 2011 se detectó la presencia de rata común en la isla, lo que determinó que se llevara a cabo un control de depredadores con trampas especiales. Como medida preventiva se mantienen algunas trampas para la rápida detección de esta especie, ya que si llegara a colonizar la isla podría acabar con las colonias tanto de pardela cenicienta como de paíño europeo (Hydrobates pelagicus), otra procelariforme amenazada que habita la isla.

Amenazas
Muerte en artes de pesca
La muerte accidental de aves en artes de pesca, especialmente la debida a la actividad pesquera con palangre, parece ser la principal causa de mortalidad no natural de la especie, tanto en áreas de cría como de invernada.

Sobrepesca
Un problema derivado de la intensificación pesquera es la sobrepesca. Ésta, en consecuencia, puede desembocar en una disminución de la disponibilidad de alimento, lo que podría afectar negativamente a las poblaciones de aves marinas. Sin embargo, aún no se ha demostrado este efecto sobre la pardela cenicienta.

Depredadores introducidos
La introducción de depredadores antropófilos, como gatos asilvestrados (Felis catus), ratas (Rattus sp.) y ratones (Mus musculus, Apodemus sylvaticus) en las islas e islotes donde cría esta pardela y otras especies de aves marinas, puede llegar a hacer desaparecer algunas colonias.
Por otro lado, los conejos (Oryctolagus cuniculus), frecuentemente introducidos en islas e islotes, compiten con las aves marinas por el uso de pequeños túneles y galerías como madrigueras.

Urbanización del litoral
La especie sufre una progresiva reducción de lugares apropiados en los que puedan establecerse colonias. La urbanización acelerada del litoral ibérico desde los años 60 y la consecuente intensificación de los usos turísticos han reducido el número de colonias. En este sentido, la inclusión de gran parte de sus principales colonias como Important Birds Area (IBA), y su posterior declaración como Zonas de Especial Protección para las Aves (ZEPA), debería redundar de forma positiva en frenar el declive de la especie, siempre y cuando se implementen medidas de gestión eficaces.

Deslumbramientos
Uno de los daños colaterales de la urbanización del litoral es el provocado por los deslumbramientos. En las colonias de Canarias es bien sabido que los juveniles de pardela, en sus primeros vuelos, se desorientan y terminan chocando contra edificios y tendidos eléctricos a causa del deslumbramiento por las luces urbanas.

Contaminación y vertidos
La posibilidad siempre existente de vertidos de hidrocarburos es una amenaza constante para todas las aves marinas. Por otro lado, la pardela cenicienta es una consumidora habitual de plásticos y desperdicios flotantes: en adultos de la subespecie mediterránea se han encontrado porcentajes de ocurrencia de plásticos en el estómago del 94% de ejemplares, con un promedio de 15 fragmentos de 3,4 mm de longitud por animal.
Debido a su posición en la cima de las redes tróficas marinas, es susceptible a la bioacumulación de contaminantes presentes en el medio marino, encontrándose en individuos de diferentes poblaciones mercurio y cadmio en sangre, además de hexachlorobenceno, DDE y PCB. Los compuestos organoclorados están más presentes en las poblaciones mediterráneas.

Cambio climático
Aunque aún son poco predecibles los efectos que podrá tener sobre las poblaciones de C. diomedea, algunos estudios sugieren que ciertos fenómenos climáticos como la Niña podrían disminuir la tasa de supervivencia adulta, debido a la muerte de ejemplares durante la invernada a causa de huracanes en el Atlántico.

Caza ilegal
Por último, aunque parece ser una afección prácticamente erradicada, su caza ilegal para consumo humano ha ocurrido y sigue ocurriendo en las islas.

Estado de conservación
En el territorio español, la especie se encuentra incluída en el Listado de Especies Silvestres en Régimen de Protección Especial (BOE, 2011), si bien la subespecie C. d. diomedea se incluye, además, en el Catálogo Español de Especies Amenazadas bajo la categoría de ‘Vulnerable'.
También se incluye en el Libro Rojo de las Aves de España (2004) como ‘En Peligro', mientras que la subespecie C .d. borealis aparece como ‘Vulnerable'.
A nivel europeo, se incluye en la categoría SPEC 2 y en la Lista Roja de la UICN (Unión Internacional de Conservación de la Naturaleza) (2010) aparece como ‘De preocupación menor'.
En la Región de Murcia sólo está presente la subespecie diomedea (única colonia reproductora en la isla de las Palomas), siendo su categoría UICN de ‘En Peligro'.
En general, ambas subespecies sufren una tendencia regresiva, a pesar de las medidas de protección llevadas a cabo en las dos últimas décadas. Esta regresión generalizada viene motivada por causas de diferente índole.

Anillamiento científico de pardela en la isla de las Palomas
Nido de pardela
Isla de las Palomas
Los ratones se comen los huevos de las pardelas y pueden ser una seria amenaza para ellas
Algunas artes de pesca suponen una amenaza para la pardela cenicienta
Pardela cenicienta atlántica (Calonectris diomedea borealis)
Pardela cenicienta mediterránea (Calonectris diomedea diomedea)
Variación geográfica de poblaciones
Distribución
Migraciones