Número 35 | Segundo trimestre 2013

Apuntes históricos. El jardín de Floridablanca

El jardín de Floridablanca es uno de los espacios públicos más emblemáticos y entrañables de la ciudad de Murcia. Pese a su reducido tamaño este jardín alberga ejemplares centenarios y monumentales que han cobijado bajo su sombra a numerosas generaciones de murcianos. Además, se trata del primer jardín público de España, lo que imprime al pequeño y singular parque una pátina de originalidad y valor histórico únicos en el territorio nacional.

Configurado en una gran manzana, y con una larga historia que se pone de manifiesto en el hecho de que el jardín de Floridablanca fue el primer jardín público que se abrió en España, ocupa actualmente una superficie de 11.330 m2 en el corazón del barrio del Carmen, una de las zonas de mayor arraigo de la ciudad. El jardín ha sido tradicionalmente usado como una zona de esparcimiento y para la realización de ferias y festejos.
Se trata, por tanto, del primer espacio público de la ciudad, lo que propició que todos los murcianos lo conocieran y visitaran.
El jardín debe su nombre a José Moñino, conde de Floridablanca, personaje ilustre murciano de quien puede verse un busto en el propio jardín.
Su origen tuvo lugar en una antigua alameda situada en lo que entonces era el partido de San Benito, una zona de huertas en la margen derecha del Segura pero muy próximas al casco urbano de Murcia (que se encontraba en la margen izquierda), con la presencia de algunos conventos (de Carmelitas y Capuchinos).
Una nueva alameda más ambiciosa se creó en 1786, fecha en la que el corregidor Don Juan Pablo de Salvador plantó nuevos árboles para ampliar la ya existente. De este modo extendió la alameda alineándola con la iglesia del Carmen.
El siglo XVIII fue una época de extraordinario crecimiento poblacional para Murcia, generándose alrededor de los conventos mencionados lo que hoy es el barrio del Carmen, el primer asentamiento de la ciudad en la margen derecha del río.
Pocos años después llegaron de Madrid las nuevas tendencias en paisajes y jardines. Estas nuevas influencias impulsaron, de la mano del corregidor Don Vicente Cano Altares, la construcción de un largo emparrado, un cerramiento y, además, unos bellísimos macizos de flores, encargando la dirección de las nuevas reformas al arquitecto Don Juan Bautista Lacorte.
A mediados del siglo XIX llega a la alcaldía murciana Marín Baldo, que invierte 26.084 reales de vellón en la remodelación de la alameda. En 1849 se transforma en lo que hoy conocemos como jardín de Floridablanca, con variedades que "hacen la delicia de los paseantes y causan la admiración de los viajeros", según el testimonio escrito del historiador de la época Don Federico Atienza y Palacios. La estatua dedicada al Conde de Floridablanca también fue instalada en la remodelación de 1849.
A partir de 1851, en pleno auge de las exposiciones universales en las ciudades más importantes, Murcia prepara la suya propia, siguiendo el modelo barcelonés. De esta forma se celebra en el jardín y sus inmediaciones la ‘Exposición Agrícola Industrial y Minera' en abril de 1900. Un tranvía infantil circundaba la exposición en casi todo el perímetro del actual jardín.
Las remodelaciones continúan debido a las continuas ferias, exposiciones y eventos que tenían lugar en este espacio, hasta la definitiva instalación de las vallas metálicas actuales en 1918.
Tras la exposición de 1900, el jardín queda ligeramente abandonado, dando lugar a la creación de la Sociedad de Amigos del Árbol de Murcia en 1914, que pretende proteger y embellecer los jardines de Floridablanca, el parque del Malecón y la difusión turística de Murcia.
Se estima que entonces se introduce la plantación de ficus para completar las alineaciones de magnolios centrales.
En 1918 se perimetra el jardín con una nueva valla metálica, la que actualmente circunda el jardín.
Las descripciones de 1930 hablan del jardín como "cuidadosamente atendido en estos últimos años con rosaledas, macizos de claveles y paseo central de magnolios".
En 1998 fue remodelado, ordenándose sus paseos, creando una plazoleta elíptica abierta que sirve de punto de reuniones y encuentros, mejorándose y ampliándose las zonas de juegos infantiles.
En lo referente a plantaciones, se suprime el césped y se crean unas espléndidas rosaledas y otras zonas de arbustos. 

Árboles singulares
El jardín de Floridablanca aún conserva entre su arbolado algunos de los ejemplares más destacados de la ciudad. Ficus y plátanos de más de 100 años de antigüedad, junto con otras más de 40 especies naturales, dan al jardín un aspecto majestuoso.

Ficus (Ficus macrophylla): perteneciente a la familia Moraceae, su nombre hace referencia a la forma latina de llamar a las higueras (Ficus) y a sus grandes hojas (macrophylla). Este árbol también es conocido como ‘higuera australiana', ya que es originario de Australia. En su lugar de origen puede llegar a medir entre 50-60 m de altura, pero en nuestra zona no sobrepasa los 25 m. Presenta un tronco grueso y un sistema radicular bastante desarrollado. De copa ancha, densa y oscura, presenta frutos prácticamente durante todo el año que aparecen de manera solitaria o en pares. Son llamativos el diámetro de su tronco (puede alcanzar los cuatro metros) y su desarrollado sistema radicular, que tiene una parte aérea muy desarrollada. Los ejemplares de ficus del jardín son hermanos del ejemplar desaparecido de la plaza de Santo Domingo (talado por desprendimiento de sus ramas). Estos ejemplares son, sin duda, algunos de los más viejos del municipio, cuya plantación se estima en el año 1890.

Plátano de sombra (Platanus hispanica): el origen de esta especie se cree que se debe a una hibridación entre Platanus orientalis (originario de Asia) y Platanus occidentalis o americano, creado en España, de ahí el término hispanica para nombrar a esta especie.
Es un ejemplar de gran envergadura, ya que puede llegar a alcanzar los 35-40 m de altura. De copa amplia y tronco recto y alto. Los ejemplares más antiguos de plátanos, los que fueron plantados en tiempos de la Primera Guerra Carlista (1833-1840) fueron talados en 2010 por peligro de desprendimiento de ramas, y los restantes, que datan de 1850, se encuentran actualmente en clara recesión, aunque se han plantado nuevos ejemplares jóvenes.

Jacaranda (Jacaranda mimosifolia): es un árbol subtropical oriundo de Sudamérica. El término ‘jacaranda' es una expresión nativa guaraní (Paraguay) que significa ‘fragante', mientras que mimosifolia, del latín, hace referencia a sus hojas parecidas a las de una mimosa.
Se caracteriza por el color azul de sus flores y por la forma de castañuela de su fruto, que permanece bastante tiempo en el árbol. En nuestra ciudad también podemos verlo como planta ornamental en diversas calles. Se plantó en el jardín en la década de los 50.

Palmera canaria (Phoenix canariensis): especie protegida por el Ayuntamiento de Murcia en el Plan General de Ordenación Urbana. Es endémica de las Islas Canarias, de gran tamaño y con tronco grueso, puediendo llegar a una altura de 10-20 m. Presenta una gran cantidad de hojas en su copa. Sus flores son de color crema y los frutos globosos de color naranja. En el jardín existen ejemplares de más de 60 años y una altura de cerca de 13 metros, aunque están en constante amenaza por la plaga del picudo rojo.

Pino canario (Pinus canariensis): al igual que la palmera canaria, esta especie es endémica de las Islas Canarias. En el jardín existen varios pies de gran porte y muy desarrollados.

Otras especies que adornan el jardín son Ficus microcarpa, Grevillea robusta, Phoenix dactilifera y Sophora japonica, entre otras.
El jardín albergó otros árboles ya desaparecidos, algunos aún en el recuerdo (Ailanthus, Populus, Araucaria, etc.).

Plano del jardín de Floridablanca durante la Exposición Agrícola Industrial y Minera de 1900
Imagen del jardín de Floridablanca y la alameda de Colón de finales del siglo XIX. Se pueden observar los grandes ficus, un enorme plátano de sombra y, sobresaliendo por encima de todos, una Araucaria