Número 37 | Segundo trimestre 2014

Apuntes históricos. El jardín botánico de Cartagena

Entre los numerosos Jardines Botánicos construidos en España durante el siglo XVIII por orden de Carlos III se encuentra el desaparecido Real Jardín y Estudio Botánico de Cartagena. Su función era triple: investigadora, sobre todo en lo referente al cultivo y uso terapéutico de plantas medicinales y al desarrollo de la flora cartagenera; docente, ya que se establecían cursos anuales de Botánica; y agronómico, puesto que cabía esperar un impulso vigoroso a la agricultura regional.

La construcción y conservación del Real Jardín estuvo encomendada, desde el primer momento, a las autoridades del Departamento Marítimo de Cartagena, quienes llevaron a feliz término los deseos del Rey y de sus ministros, creando este Jardín como un elemento auxiliar para el Real Hospital de Marina de la ciudad, ya que en él se esperaba pudiesen ser cultivadas plantas medicinales de singular valor terapéutico. 
Según la documentación de la época, el Jardín sería ubicado en el paseo de las Delicias, tendría forma rectangular y mediría 148 varas castellanas de largo y 85 de ancho, con una superficie de 12.580 varas cuadradas.
El Jardín fue inaugurado en 1787 con unas dimensiones muy por encima de las estipuladas en los planes previos: sus dimensiones eran de 185 varas castellanas de fachada o lado Este-Oeste, 175 de fondo (lado opuesto), y 160 de ancho (Norte-Sur). Así, su superficie medía 28.000 varas cuadradas, 16.220 más de las que figuraban en el proyecto. 
El Jardín estaba compuesto por tres edificios: dos iguales entre sí que forman parte de la fachada, uno a cada lado de la entrada principal, de unas 30 por 40 varas cuadradas, y el tercero levantado al fondo del recinto, de unas 58 por 18 varas cuadradas. 
Se entendía que los fines de este Jardín eran la investigación en lo referente al cultivo y uso terapéutico de plantas medicinales; la docencia de la Botánica, sobre todo a médicos y cirujanos que querían tener un título de Botánica, y agronómica, impulsando la productividad agrícola del Campo de Cartagena y de la Región de Murcia.
Pero, además de estos tres fines, se aspiró también, de un modo especial, a que en el Botánico de Cartagena se hiciesen ensayos de aclimatación y cultivo de muchas de las plantas americanas que las naves españolas traían frecuentemente del Nuevo Mundo, y de las que recogiesen y enviasen las misiones científicas que se afanaban por descubrir nuevos territorios del planeta y su biodiversidad. Y todo ello habida cuenta de la benignidad del clima de Cartagena y de su incomparable emplazamiento, rodeada de montes que la protegen de los vientos reinantes, así como de la fertilidad de su suelo. 
Sin embargo, las pretensiones de cultivar plantas exóticas del Nuevo Mundo no pudo cumplirse, pues había dos grandes obstáculos a este impulso: no había suficientes fondos ni subvenciones del Gobierno para estos fines y la escasez de agua para el cultivo. 
A finales del siglo XVIII se comenzó el traslado de las plantaciones del Jardín a un nuevo terreno situado en el barrio de la Concepción por, probablemente, resolver el problema del riego de las plantas, a la vez que éstas estarían mejor resguardadas de los vientos. 
A pesar de todo, el Jardín continuó su vida hasta los primeros años del siglo XIX, y la labor docente siguió llevándose a cabo como en los años anteriores. Pero muy pocos años después, los desórdenes públicos que siguieron al motín de Aranjuez, que supuso la caída de Godoy, causaron un devastador efecto sobre el Jardín, quedando totalmente arruinado. En 1827 se venden los terrenos, desapareciendo completamente todo testimonio arquitectónico de su existencia. 
Breve fue la vida del Real Jardín y Estudio de Botánica de Cartagena, pero, no obstante, no por ello deja de ser estimable la labor científica llevada a cabo por dicho centro a lo largo de más de dos décadas, dedicada a extender y perfeccionar los conocimientos de esta rama de las Ciencias Naturales.
Entre los años 1788 a 1793 se hace la catalogación de la flora cartagenera, con casi 100 especies diferentes. Se conservan los nombres de 12 especies vegetales diferentes que fueron albergadas en el Jardín: 
• Arañas o mata de las uñas (Calendula arvensis). Cartagena.
• Boja o zamarrilla (Teucrium capitatum). Cartagena.
• Candilera, oreja de liebre o mechera(Phlomis lychnitis). Cerros de Cartagena.
• Cantueso o espliego (Lavandula dentata).
• Cola de ratón (Lagurus ovatus). Cartagena, propia del litoral cartagenero y aguileño.
• Esparraguera (Asparagus horridus). Cabezo de Santa Ana.
• Juanrubio o marrubio (Marrubium alysson). Cartagena.
Lotus creticus. Cartagena. No tiene nombre común.
• Malcoraje u ortiga que no pica (Mercurialis ambigua). Cartagena.
• Matas quijalera (Fagonia cretica). Cartagena.
• Mojigata o margarita (Chrysantemum coronarium). Cartagena.
• Trébol (Trifolium stellatum). Puerto.

Fuentes:
- Evolución del hábitat de Cartagena desde el Siglo XVIII hasta nuestros días. Cayetano Gutiérrez Pérez.
- El Jardín Botánico de Cartagena, según un plano del brigadier Tofiño. Francisco Sánchez Faba.

Porción del plano de Cartagena por Tofiño en que aparece el Jardín Botánico
Planta del tabaco (Nicotiana tabacum)