Número 10 | Tercer trimestre 2006

A pie por el Valle de Ricote

A la orilla del Segura, en su Vega Media, se encuentra un paraje de belleza cautivadora y variadísimos contrastes. El valle de Ricote se alza contra el paso del tiempo y arraiga en la más genuina tradición andalusí; su microclima y su orografía han sido moldeados por la gracia del río Segura y la labor civilizadora y continuada del hombre.
Un horizonte de palmeras, rodeadas de árboles frutales, con arrullos del agua cercana y huertos mimados con muchos soles, hablan al visitante de un pasado excelso en el cuidado a la tierra, otorgando a nuestro presente un auténtico oasis de riqueza medioambiental digno de las postales más exóticas.

No hace falta un tratado de urbanismo arquitectónico para apreciar la huella de lo mejor de la cultura árabe. En la Región de Murcia hay un paraje en el que el sonido de nuestros pasos reverbera en los oídos con rumores de minaretes. Sorprende el cambio de las tierras circundantes con la entrada al valle de Ricote, fértil huerta labrada con tesón donde los monumentos no son estatuas guerreras, sino norias para regar frondosos sauces alimentados en tranquilos meandros, cuyos más esplendorosos orígenes se los debemos a la presencia andalusí. Los municipios de Cieza, Abarán, Blanca, Ricote, Ojós, Ulea, Villanueva del Segura y Archena, enhebran, abrazados al río Segura, el más bello rosario de parajes ribereños para el paseo o el deporte. Las rutas del valle de Ricote, hasta cinco destacamos hoy, nos conducen entre huertos frutales, al lado de norias para regar o "ñoras" (término autóctono, y, algunas de ellas, aún usadas en estos días), hacia huertas de hortalizas. Es, en esencia, acercarnos al más puro espíritu de Murcia que aquí, en el valle de Ricote, es inseparable de la impronta árabe. La fertilidad de Cieza, la ingeniería norística de Abarán, la hegemonía del esparto en Blanca, la buena gastronomía de Ricote y su mejor vino, las coquetas terrazas arbóreas de Ojós, el cálido manto verde de Ulea, las sorprendentes estampas de Villanueva y las bondades del agua en Archena crean muchas posibilidades para estas rutas, para practicar senderismo, BTT, rafting, escalada, equitación o fotografiar anaranjadas puestas de sol.

Un poco de historia

"La dulce patria donde corrían ríos de agua, vino, leche y miel; todos los placeres se daban cita en ella" Al-Qartayanni, s. XIII

Íberos, fenicios, griegos, cartagineses, romanos, visigodos... todos estos pueblos, y otros más, habitaron y poblaron nuestra Región, pero fue con los mahometanos cuando mayor personalidad y esplendor alcanzó, especialmente, el valle de Ricote. De la ciudad que da nombre al valle salieron grandes personalidades de la España musulmana, como Ibn Hud, caballero guerrero que conquistó y reunificó toda al-Andalus bajo su mano en los años 1228 y 1237, o al-Ricotí, uno de los más grandes pensadores y matemáticos árabes, cuya privilegiada cabeza fue contratada por Alfonso X, años después, para formar parte de la Escuela de Traductores de Toledo.
A finales del siglo XIII, el rey Sancho IV se vio en la necesidad de recompensar a la Orden de Santiago por su colaboración en las campañas bélicas otorgándole el valle de Ricote y sus municipios, además de Caravaca de la Cruz.
Durante toda la Baja Edad Media y hasta la definitiva expulsión de los moriscos por Felipe III en 1609, los musulmanes habitaron y trabajaron la tierra como siempre lo habían hecho desde que llegaron.
Sus abundantes artes agrícolas les permitieron vivir de manera estable mientras pagaban los tributos a las autoridades cristianas. El valle de Ricote fue, con el paso de los reyes cristianos, el último y mejor reducto de mudéjares, musulmanes a los que se les permitió quedarse, en la Región de Murcia. Su expulsión arrancó lágrimas en los ojos de quienes amaban con sinceridad la tierra donde habían nacido; demográfica y económicamente, fue una crisis que sumió en la pobreza al valle de Ricote y otras comarcas de Aragón y Valencia.

RUTAS
RUTA 1
Cañada Miñano (Propuesta por el Centro Excursionista de Ceutí)
Comenzaremos dejando la Casa Forestal del albergue de La Calera para bajar a la carretera asfaltada, a cuya ribera se inicia el descenso que se alarga casi un kilómetro por una pista forestal de anchura notable. Esta primera parte de la ruta se realiza bajo la sombra de imponentes ejemplares de pino carrasco. El embalse de Ojós y una bella panorámica de Blanca surgen ante nuestra mirada cuando se han recorrido unos dos kilómetros del trayecto.A unos 3'5 km la pista forestal toca a su fin y continuaremos adentrándonos en las faldas del monte, pisando esta vez un camino de herradura que se encuentra en excelente estado de conservación. En los zigzagueantes meandros del camino el paisaje nos invita a detenernos, sacar con tranquilidad nuestra cámara de la mochila y fotografiar la luz reflejada en las aguas del embalse, al que se circunvala durante dos kilómetros.
Llegando al ecuador de nuestra caminata, a unos 5 km de la salida y para alegría de nuestras cámaras fotográficas, encontramos a la derecha un gran arco natural excavado en la roca por las inclemencias del tiempo.A unos 2 km a partir del gran arco llegamos a Ricote que abre los brazos al paseante en forma de una bonita plaza y desde allí hasta la Casa Forestal, punto de partida, sólo nos restan otro par de kilómetros.

RUTA 2
Solana de la Mezquita (Propuesta por el Centro Excursionista de Ceutí)
Éste sendero se compone de 20 km durante los cuales, subiendo y bajando por los desniveles y cuestas, veremos parajes y municipios muy distintos. En los 10 primeros kilómetros aparecerán ante nosotros El Cajal y su característico cono, los campos de Yechar y Mula, y de fondo, las sierras de Carrascoy y de Espuña. En los últimos 10 km y en la ladera Norte de nuestro camino, podremos ver, desde lo alto, los cascos urbanos de Blanca, de Abarán y, más lejano, el de Cieza. Respectivamente, con estas localidades veremos también el pantano blanqueño, la sierra del Oro y la silueta de la Atalaya ciezana.También podremos ver magníficamente Ricote y su fértil huerta, para ello, a un kilómetro de distancia de la Casa Forestal, tomaremos en el lado derecho una senda de unos 200 metros que nos conduce a un excelente balcón. Comienza esta ruta junto al aljibe ubicado delante de la Casa Forestal del albergue de La Calera. De ligera pendiente ascendente se compone el recorrido en sus primeros 6 km, alcanzando tierra más llana alrededor del kilómetro 13 y, hasta el 20 final, junto a la misma Casa, es de una suave pendiente. Si comenzamos el itinerario y vamos subiendo el culebreante sendero alcanzaremos un bosquecillo entre los kilómetros 6 y 7 y allí hallaremos un grato espacio donde descansar y reponer fuerzas, bajo la dulce sombra.A continuación, sobre el kilómetro 10 veremos otra pista forestal de mayor anchura, que tomaremos por la derecha, desembocando más tarde en el cruce que sube a la antena, también por la diestra, o a la garita de los forestales por la izquierda después de 1'5 km, proximadamente. De nuevo en la pista principal, encontraremos otro aljibón en el kilómetro 16.A partir de aquí pasaremos un tramo de unos mil metros de curvas cerradas, siendo la recomendación para esta parte de no atajar, debido a los desniveles extremos que encontramos. En el kilómetro 18 nos encontramos ya en el cruce de La Bermeja a la izquierda y con la Casa Forestal a la derecha, a sólo 2 km, habiendo llegado a nuestro punto de partida.

RUTA 3
Las Norias
Éste sendero es el más preñado de artificios hídricos humanos, un pequeño gran museo etnológico al aire libre, donde seremos testigos de un episodio visual de la historia de nuestra Región y el agua. Podremos contemplar norias, una barca-puente, compuertas de control mecánico para los caudales, un paseo botánico, etc. Esta ruta se da íntegra en el término municipal de Abarán y comienza en el Azud del Menjú, paraje que linda con Cieza. Continuando por la acequia Principal-Blanca, ubicada en el margen izquierdo del Segura, nuestros pies nos llevarán a la hoya de Don García, agradable zona de huertos de los abaraneros y de amable paseo en la que ya nos saluda una noria. Siguiendo la senda de los canales, llegamos a un bello paraje geográfico donde las aguas del río se estrechan, alegres y claras, para pasar entre dos montañas, saliendo a la Noria Grande, un aparato que ostenta el honroso título de ser la noria funcional más grande de toda Europa. Nos introduciremos entonces, por una calle aledaña en el margen derecho del río pasando el parque municipal y cruzando el puente viejo, en la barriada Virgen del Oro, zona emblemática del pueblo, y la recorreremos ascendiendo una ligera pendiente. Al final daremos con la acequia de la Charrara, la cual nos conduce a la Ñorica y a otra noria, la de Candelón, que marca el final de nuestro recorrido.

RUTA 4
Archena-Abarán
Ésta es una de las más largas y completas rutas que se ofrecen al caminante o deportista en el valle de Ricote, siendo la distancia de 21 km y la duración, a pie, de unas siete horas. Un recorrido sin desperdicio que atraviesa siete municipios y que se recomienda hacer en dos partes:Archena-Ricote, unos 13 km y cuatro horas, y Ricote-Abarán, de aproximadamente 8 km tardando tres horas. Es el perfecto homenaje para disfrutar de la huerta y sus paisajes. La plaza de la Constitución de Archena es nuestro comienzo y nos dirigimos por la carretera que nos lleva a los famosos Baños, cuyas aguas termales eran conocidas desde la época romana; hay algo menos de 2 kilómetros. Pronto aparecerá el río Segura escoltado por altivas palmeras datileras. Entraremos por la calle principal a los Baños, atravesando el conjunto de construcciones hídricas y edificaciones, entre las que destaca la ermita de la Virgen de la Salud, de estilo neorromántico.
Atravesamos los Baños, en dirección a la piscina termal y, junto a la orilla del río, un camino de tierra nos invitará a salir del recinto. En breve, en una primera curva del camino dejamos éste para seguir recto hacia un gran llano, reconocible por estar bajo unos grandes eucaliptos.A continuación, una senda entre cañaverales nos lleva a los pies de un edénico huerto de limoneros, con una acequia, y seguiremos ésta por su orilla izquierda. Un camino de tierra que pasa junto a un vertedero inoportuno, nos lleva de nuevo a la carretera que va de Archena a Villanueva del Río Segura, situada frente su camposanto.De Villanueva diremos que es población enclavada sobre un cerro amesetado, circundado por el río Segura y que es una tierra fértil cuyos cítricos y albaricoques son muy apreciados en sus diversas variedades. La iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, del siglo XVIII, es de estilo neoclásico, conservando tallas del siglo XVI muy dignas de contemplar. Volviendo al camino tomaremos de nuevo el camino a Archena, retrocediendo unos 400 m por el camino. En el primer cruce asfaltado tomaremos hacia la derecha y de esta forma rodeamos la montaña del Cobi por su ladera Sur. Entre huertos nos dirigimos frente al Cajal y, en un cruce de carreteras, giramos a la derecha.Abandonaremos el asfalto al rato para pisar la tierra de un sendero recto.Tras pasar junto a dos notables palmeras, bajamos hacia la rambla del Mayés.
A través del cauce seco de la rambla, seguimos hasta la carretera, que cruzamos con precaución ya que la visibilidad es limitada. Tras cruzarla un camino nos conduce, en ligera pendiente, entre huertos perfumados que dejaremos girando a la izquierda, donde una senda nos lleva hasta Villanueva. Pasamos frente a la iglesia y el centro cultural "Infanta Cristina", en la esquina izquierda de éste un callejón nos asoma y nos baja hasta el puente que conduce a Ulea.Al cruzar el puente sobre el río, y plantados en un bello cara a cara con el municipio de Ulea, cogemos a la izquierda la mota del río que nos lleva hasta un azud y giramos a la derecha por una carretera asfaltada que penetra en Ulea. Dirigimos nuestros pasos a la iglesia de San Bartolomé, junto a la cual se hallan unas escaleras que nos llevan al camino que va hacia Ojós. Rodeando la sierra de Ulea nos encaminamos por el asfalto hacia Ojós, siguiendo la ribera izquierda del Segura. Pasamos junto a una noria antiguamente poderosa y hoy abandonada. Frente a nosotros, en el otro margen del río, hay un túnel que atraviesa una formación rocosa llamada el Salto de la Novia, un peculiar accidente geográfico que forma parte de la mitología local, ya que, según la cultura popular, no han sido escasas las tragedias de desamores,
o amores imposibles, entre pueblos rivales: árabes y cristianos, una Verona hispánica. Siguiendo la carretera nos encontramos con el paradigma de Ojós, enclave privilegiado, municipio coqueto trufado de árboles frutales y terrazas huertanas, ubicado junto al río y protegido por las impresionantes paredes del Chinte. Es obligación de todo viajero el paseo por sus estrechas calles, la contemplación de sus escudos nobiliarios y la visita al lavadero público. No podemos partir sin probar sus bizcochos borrachos hechos aún artesanalmente en un horno de leña de más de cien años, un dulce bocado de historia. La iglesia de San Agustín será nuestra última referencia en Ojós, y seguimos la carretera que cruza la localidad en dirección a Blanca.Antes de salir del pueblo por una calle que sale a la izquierda, subimos hasta encontrar un camino de tierra que, pasando bajo dos algarrobos, nos saca de Ojós por la carretera que sube a Ricote, frente al cementerio. Existe la posibilidad de abandonar la carretera, y tomar un camino de tierra, que se encuentra girando a la izquierda en el cruce y después de unos 100 m a la derecha. Este peculiar sendero dibuja en la tierra la línea de telefonía que sostiene unos antiguos postes, desembocando de nuevo en la carretera, junto al cementerio de Ricote con una canaleta de agua en la parte izquierda. Pasamos junto a una olivera centenaria, árbol señorial que se distingue de cuantos le rodean, y que tiene fama de ser el árbol más viejo de la Región, aunque está bastante acosado por el asfalto. La iglesia de Ricote abre, como una aguja clavada en el cielo, nuestro horizonte en estos momentos, aunque los artificiales tubos del trasvase nos recuerdan lo mundano y lo problemático de esta tierra. Entramos en el pueblo dejando a la izquierda el cruce en dirección a Cieza y Mula. Desde la plaza de Santiago cogemos la calle que, sin más remedio, pasa por un vertedero y escombrera; apretaremos el paso sin tomar las direcciones que nos prohíben el acceso para atajar, sino que cruzamos una rambla que rodea el alto de la Umbría y nos ofrece una espléndida vista sobre el valle, adornada con Ojós, el río Segura y la verticalidad de las paredes del Chinte. Nuestro discurrir nos introducirá por un collado situado a 365 m de altitud donde la ventana de Ojós queda sobre nosotros, y nuestra mirada toma la umbría a la izquierda, surgiendo casi de la nada el embalse, Blanca y el Solán. Bajamos cómodamente esta pista en buen estado de conservación hasta una explanada. Llaneando, a la izquierda, sube un camino que devuelve al cruce con el albergue conocido como el de la Calera. En esta nueva explanada seguimos recto, bajando por una senda elegantemente delimitada con rocas a los lados hasta aparecer ante una huerta, sobre el barranco del pantano que nos saca de la carretera. Seguimos por la carretera a Blanca, caminando un kilómetro hasta el alto del Palomo; un poco antes de llegar tomaremos un atajo, bajando por un camino de tierra y cruzando por un puente al barranco del Zapato, para salir junto a la finca de don Carlos donde un escudo preside la puerta de entrada.Ya en el alto del Palomo, frente al puente, cogemos unas escaleras a la derecha que nos llevan al cruce de Abarán, en el barrio de Runes y, sin entrar en Blanca, pasamos bajo el puente de hierro.Vamos junto al río por el paseo desde donde se contempla la Peña Negra y el castillo.
A unos 800 m pasamos por el barrio de los Tollos, dejando la carretera asfaltada para bajarnos a la derecha por un carril cementado que cruza la rambla de la Tejera y se adentra en la huerta a través de una senda paralela al río. La senda continúa empedrada hasta salir a un camino más ancho que pasa junto a la casa de Darrax, con un pino centenario en su puerta. Seguimos el camino recto, pasando entre chopos y un cerrado tramo de cipreses y, tras alcanzar unas casas aisladas, el camino pasa bajo el Cabezo de la Corona (256 m).Vemos enfrente la sierra de la Cáriala, con un dado de roca característico en su cima. Un camino asfaltado baja entre huertos para volver a subir a un alto de 175 m desde donde se contempla Abarán.Aquí dejamos la carretera asfaltada para irnos a la derecha por un camino de tierra, siguiendo una tubería de agua, hacia un casón abandonado. Este camino rodea el soto de Damián y, junto a dos grandes pinos aislados, dejamos el camino para bajar por una senda a la derecha, que pasa sobre la central eléctrica del Jarral.
Tras pasar junto a varias casas, y en un antiguo casón abandonado, bajamos en zigzag hasta cruzar el canal de Nicolás en el huerto del Soto.Tras seguir un trecho por el canal en dirección a Abarán, doblamos a la derecha en el primer cruce, pasando sobre el Segura por un puente.A la izquierda, al bajar el mismo, llegamos al parque de Abarán, punto final del recorrido.

RUTA 5
Alto Almeces (sierra de Ricote) en bici
Comenzaremos esta ruta dirección Abarán empezando a la altura de la Policía Local de Cieza, en la Avenida de Abarán. Una vez en Abarán tenemos dos caminos para ir a Blanca, uno por la derecha que nos llevará junto al río, y otro por la izquierda que es el que cogeremos. Una vez en Blanca continuaremos dirección a Ojós. Nada más llegar a Ojós encontramos un cruce indicando a la derecha la población de Ricote. Hasta este cruce ya hemos realizado 14'3 km, los cuales han sido prácticamente llanos y sobre asfalto. Desde el cruce hasta llegar a Ricote es también sobre asfalto pero cuesta arriba, siendo en algunos tramos muy duro, sobre todo al principio. Una vez llegamos a Ricote continuaremos dirección a Cieza cruzando el valle de Ricote hasta la carretera 330, la que va desde Cieza hasta Mula. Una vez dejamos atrás Ricote continuamos subiendo hasta llegar al kilómetro 20'5 de la ruta, lugar donde encontraremos un desvío de tierra a nuestra izquierda que indica el Alto de Almeces.A partir de aquí, hasta una explanada que encontraremos en el kilómetro 27'5 el camino es de tierra de subida constante y sin ningún tramo para poder relajarnos.Antes de continuar con la ruta diremos que desde Ojós hasta este punto hemos pasado de 150 a 857 m por encima del nivel del mar, siendo el porcentaje de la subida de un 5'4% de media en los 13'2 km que hemos hecho desde Ojós hasta la explanada. En ésta encontraremos tres caminos, uno a la derecha que se termina en pocos metros, otro al frente que cruza la sierra para bajar por el paraje de la Bermeja y otro de asfalto a la izquierda que nos llevará al alto de Almeces. Desde aquí hasta el final de la ruta nos quedan 2.100 m muy duros, pasando de 857 m sobre el nivel del mar a 1.123 m, con un 12'6% de desnivel medio de subida. Este camino que se hace mucho más difícil si ha nevado, muy pocos son los que consiguen hacerlo sin bajarse de la bicicleta. Una vez llegamos al alto de Almeces se puede disfrutar de una vista panorámica de indiscutible belleza de la Región de Murcia.Tras comer, beber y descansar un poco hay que decidir por donde regresar. Puedes hacerlo bajando por el paraje de la Bermeja hasta llegar a un cruce donde giraremos a la izquierda hasta otro cruce que nos indicará a la izquierda Mula y a la derecha Cieza, donde se puede ver el Pino del Águila con más de 400 años y unas dimensiones fuera de lo común. Es aconsejable regresar por el mismo camino de subida, pero cuando llegamos al asfalto no giraremos a la derecha en dirección a Ricote, sino a la izquierda hasta encontrar un cruce donde giraremos a la derecha hacia Blanca, primer camino a la derecha asfaltado que encontramos, es el kilómetro 40 de la ruta. Desde el alto de Almeces hasta Blanca son 15'5 km de bajada donde en algunos tramos se llega hasta los 80 km/h. Tan bonito es subir al Alto de Almeces como poder disfrutar de una bajada de estas características. Desde Blanca hasta Cieza sólo nos quedan 10 km que los tomaremos de relajación hasta llegar a la Perla del Segura.

Vista de Ricote desde Ojós
Las palmeras y huertos cubren las faldas de la Sierra de Ricote
Comienzo de la ruta 1
Mirador-Casa Forestal de La Calera
Sierra de Ricote