Número

El arruí, un recurso trófico de vital importancia en la Sierra Espuña de hoy

RESUMEN
El Parque Regional de Sierra Espuña posee especies sometidas a gestión cinegética, como el arruí y el jabalí. La introducción del arruí en el Parque se realizó entre 1970 y 1972. Desde entonces, la población ha ido aumentando progresivamente hasta los 920 individuos estimados en la reserva en el 2005 y una población total de unos 1.200 individuos en el conjunto del Parque Regional.
Las carroñas procedentes de la caza de los arruí son un recurso trófico con un papel relevante en las poblaciones de depredadores generalistas y carroñeros, en la estructura de las comunidades de vertebrados y en el funcionamiento del ecosistema. Pero este papel, a pesar de su importancia, sólo ha sido estudiado con cierta intensidad en los parques nacionales de Yellowstone, Serengueti, Bialowieza y, ahora, Sierra Espuña.
Los objetivos de este estudio son: analizar la disponibilidad de las carroñas de arruí; estudiar el uso de las carroñas por parte de los vertebrados; analizar la respuesta funcional y numérica de los depredadores generalistas; evaluar el papel de las carroñas en la dieta del águila real y evaluar el papel de las carroñas en las estrategias de conservación y gestión del Parque Regional de Sierra Espuña.
Durante el período de estudio se ha contado con un equipo de seguimiento para lograr ubicar las carroñas y señalizar su posición para facilitar su localización. Además, este grupo de trabajo ha distribuido estratégicamente las carroñas en períodos regulares de caza y durante los meses de mayo y junio para evaluar su uso en el periodo reproductor del águila real. Durante el desarrollo del proyecto, desde diciembre del 2005 hasta octubre del 2006, se han localizado: 68 carroñas de arruí, tres de jabalí y dos de perro, además de restos de matadero aportadas por el equipo de trabajo en invierno.



En el emblemático Parque Regional de Sierra Espuña se ha realizado un estudio sobre la importancia de las carroñas de arruí procedentes de la caza en el funcionamiento y equilibrio de este ecosistema tan preciado por los murcianos y por todos los amantes de la naturaleza

Los vertebrados carroñeros, junto con artrópodos, bacterias y hongos descomponedores, juegan un papel esencial en la naturaleza al acelerar el retorno de los nutrientes a las redes tróficas y eliminar cuerpos potencialmente infecciosos. A pesar de ello, su papel en el funcionamiento de los ecosistemas sólo ha sido estudiado con cierta intensidad en unos pocos espacios de relevancia internacional para la conservación, como los parques nacionales de Yellowstone, Serengueti o Bialowieza, donde el estudio de los ungulados silvestres y sus depredadores y carroñeros resulta especialmente relevante para su gestión.
El Parque Regional de Sierra Espuña sustenta poblaciones de ungulados silvestres como el arruí (Ammotragus lervia) y el jabalí (Sus scrofa) sometidas a gestión cinegética. De hecho, la declaración de la Reserva Nacional de Caza en 1972 fue un paso fundamental en el proceso histórico de conservación y gestión del espacio natural más emblemático de Murcia.


Las carroñas del arruí

La introducción del arruí se realizó entre 1970 y 1972. La población experimentó un marcado crecimiento exponencial, hasta alcanzar cifras próximas o superiores a los 2.000 individuos a finales de los 80 y principios de los 90. Aunque a partir de 1991-92 una virulenta epidemia de sarna sarcóptica (Sarcoptes scabiei) diezmó su población, quedando reducida a 85-202 individuos en 1993-94. Desde entonces, la población ha ido aumentando progresivamente hasta los 920 individuos estimados en la Reserva en el 2005 y una población total de unos 1.200 individuos en el conjunto del Parque Regional.
Esta población ha sido objeto de explotación cinegética mediante sorteo y protocolaria (fundamentalmente machos) y de descaste selectivo (fundamentalmente hembras), aunque el número de capturas ha sufrido importantes variaciones temporales.
Por otra parte, el Parque acoge una de las poblaciones más densas de águila real (Aquila chrysaetos) de la Región de Murcia, así como un variado grupo de especies potencialmente consumidoras de carroña que incluye a mamíferos como el zorro (Vulpes vulpes), la gineta (Genetta genetta), la garduña (Martes foina) o el tejón (Meles meles) y aves como el cuervo (Corvus corax), la urraca (Pica pica), el ratonero (Buteo buteo) y, ocasionalmente, el buitre leonado (Gyps fulvus), entre otros.
De este modo, es previsible que un recurso trófico tan apetecible como las carroñas procedentes de la caza del arruí pueda tener un papel relevante en la dinámica de las poblaciones de depredadores generalistas y carroñeros, en la estructura de las comunidades de vertebrados y en el funcionamiento del ecosistema del Parque Regional de Sierra Espuña.


Localización y seguimiento de las carroñas

Para lograr ubicar las carroñas se ha contado con la inestimable colaboración de los celadores de caza de la Reserva Regional. Durante el período de estudio, acompañaron directamente al equipo de seguimiento y señalizaron la posición de las carroñas para facilitar su localización. Además, colaboraron activamente en el transporte y la colocación de los arruís que se habían encontrado ahogados en las balsas de riego.
Una vez localizada cada carroña, se procedió a anotar el sexo y el peso de los restos, las coordenadas UTM y las características del hábitat circundante. Desde el momento de localización de la carroña comienza el proceso de seguimiento de las mismas, bien mediante la colocación de cámaras fotográficas equipadas con sensor de movimiento, bien mediante visitas periódicas y observación directa e indirecta, con la detección de excrementos, huellas y otras señales.
La distribución temporal de las carroñas incluye fundamentalmente el período regular de caza (agosto-enero), aunque también se aportaron carroñas fuera de este intervalo durante los meses de mayo y junio para evaluar el uso potencial de las carroñas durante el periodo reproductor del águila real.


Disponibilidad de carroñas en Sierra Espuña

Durante el desarrollo del proyecto, desde diciembre del 2005 hasta octubre del 2006, se han localizado, con la ayuda de los celadores de caza, 68 carroñas de arruí, tres de jabalí y dos de perro, además de tres carroñas de restos de matadero aportadas por el equipo de trabajo en invierno.
Las zonas en las que se encontraban las carroñas fueron visitadas cada tres días y se fotografiaron, estimando el porcentaje de carroña consumida respecto al peso inicial. También se anotaron los consumidores de carroña observados y los rastros encontrados, teniendo en cuenta el peso medio de las carroñas de arruís cazados y abandonados en el monte tras extraer los trofeos (45 kg) y las cifras de capturas estimadas para la Reserva Regional y el resto del Parque Regional y los cotos de caza del entorno. Según la información proporcionada por el Servicio de Caza y Pesca Fluvial y Defensa del Medio Natural, se trata de un mínimo de 300 individuos para la temporada 2006.
Los datos del estudio apuntan que el aporte de alimento en forma de carroña fue de, al menos, 13.500 kg anuales con 1,8 carroñas por kilómetro cuadrado disponibles. Esto implica que la disponibilidad anual de carroñas en el Parque Regional no debe ser en ningún caso inferior a los 75 kg por kilómetro cuadrado al año.
Éstos serían, no obstante, valores mínimos, puesto que además de hembras se caza una proporción similar de machos, de mayor peso. Además, habría que añadir la tasa de mortalidad natural ligada a enfermedades, furtivismo y accidentes, estimada en un 3-4 % (36-48 individuos/año), con lo que la biomasa total disponible podría superar 100 kg por kilómetro cuadrado al año.
Se trata de valores de disponibilidad similares a los descritos para el Parque Nacional de Yellowstone (USA) y Bialowieza (Polonia), donde el aporte de carroñas procede del descaste y de la actividad de los depredadores, especialmente el lobo (Canis lupus), aunque inferiores a los descritos para el Parque Nacional del Serengueti o las áreas dedicadas al pastoreo de ovejas de Escocia.
Las estimas realizadas son todavía muy grosas y requieren de una revisión exhaustiva de las estadísticas de caza y de una interpretación más detallada del proceso. Por otra parte, no se debe olvidar que también existe una importante variabilidad espacial, puesto que no todas las zonas del Parque son utilizadas para la caza ya que se excluyen las áreas más forestales y de uso público más intenso.
Además, la actividad cinegética también está sometida a una importante estacionalidad, puesto que la caza del arruí, y por tanto, la disponibilidad de carroñas, se limita al periodo agosto-diciembre. Por otra parte, los cupos de caza y descaste también han estado sometidos a considerables variaciones interanuales.


Disponibilidad espacial

Existe una importante variabilidad espacial en la distribución de las carroñas. Durante el período de estudio la actividad cinegética fue más intensa en las zonas más altas de la sierra, particularmente en el entorno del Pedro López, El Pinillo y Casa del Pinillo, Pinos Blancos, Cuevas de la Plata y El Morrón.
También fue frecuente el descaste en los paisajes más abiertos de la solana de la sierra como Yéchar, Morrón Largo, Campís y el Camino del Abuznel, y en los valles de Leiva y Valdelaparra. En cambio, la actividad cinegética es prácticamente nula en amplios sectores del parque como la sierra de La Carrasquilla y el valle medio y alto del río Espuña, por lo que en estos lugares no hay presencia de carroñas. En términos generales estos sectores tienen una mayor cobertura forestal, lo que dificulta el descaste.
Si consideramos esta variabilidad espacial en términos de biomasa, se puede estimar que la cantidad de carroña disponible es casi prácticamente nula en las zonas más forestales de la sierra de La Carrasquilla, alta (135-405 kg por kilómetro cuadrado al año) en la solana de la sierra, Leiva, Valdelaparra, Morrón Chico y muy alta (500-1600 kg por kilómetro cuadrado al año) en los alrededores del Pedro López.


Disponibilidad temporal

La variabilidad en la disponibilidad del recurso también es importante a lo largo del año, puesto que está asociada a la actividad cinegética. El número de carroñas disponible es alto desde finales de agosto hasta enero cuando se suelen realizar entre dos y tres salidas de caza semanales, lo que supone un mínimo de cuatro y un máximo de nueve carroñas semanales. Esto implica que la biomasa de carroña disponible durante los seis meses que dura el descaste varía entre 25 y 58 kg al día, mientras que es un recurso muy escaso durante el resto del año.
La variabilidad interanual también resulta importante puesto que el número de licencias de caza cambia en función de los criterios cinegéticos y del tamaño de la población de arruí.


Conclusiones

  1. La carroña procedente de los descastes de arruí parece un recurso importante para los depredadores generalistas y carroñeros del Parque Regional de Sierra Espuña, tanto por su cantidad (decenas de kg por kilómetro cuadrado al año) como por su disponibilidad temporal (6 meses).
  2. Este recurso es aprovechado de forma eficiente durante el invierno, ya que las carroñas son eliminadas con gran rapidez por una comunidad de carroñeros compuesta fundamentalmente por cuatro especies (águila real, zorro, jabalí y cuervo).
  3. El proceso de consumo de carroña resulta más eficiente al incrementarse el número de especies que acceden a ellas.
  4. Durante el invierno, el gremio de carroñeros estuvo dominado por dos consumidores (aves) con actividad diurna (águila real y cuervo) y otros dos consumidores (mamíferos) nocturnos (zorro y jabalí). Otras especies de mamíferos carnívoros como la garduña y el perro, y aves como la urraca y el buitre parecen explotar el recurso de forma más ocasional.
  5. Desde el punto de vista cinegético, las carroñas de arruí pueden tener un papel importante en la regulación de las poblaciones de jabalí y zorro, especialmente la última especie, ya que se beneficia de una importante proporción de las carroñas y de la biomasa disponible.
  6. La disponibilidad del recurso puede ser importante para las poblaciones de dos especies de especial interés para la conservación. El águila real, incluida en el Anexo I de la Directiva de Aves para la que el Parque Regional cumple los criterios ZEPA (min. 5 parejas), y el cuervo, una especie en regresión en el Sureste ibérico y que ha mantenido un dormidero de hasta 350 individuos en diciembre del 2005.
  7. Tanto el águila real como el cuervo muestran una respuesta numérica a la disponibilidad de carroñas. En el caso del águila real, la carroña parece incrementar sus parámetros demográficos (natalidad y supervivencia) permitiendo que el Parque Regional acoja una población excepcionalmente densa. En el caso del cuervo, el recurso parece relacionado con la formación del dormidero de mayor tamaño descrito en el Sureste de España.
  8. La distribución espacial y temporal de las carroñas puede favorecer a unas u otras especies. La dispersión parece favorecer a las especies territoriales, como el águila real y el zorro, mientras que la agregación favorecería a las especies sociales como el cuervo.
  9. Este trabajo pone de manifiesto el gran debate abierto sobre la presencia de arruí en Sierra Espuña, y evidencia que es imprescindible y necesario incorporar esta especie en la gestión biológica integral de este Parque Regional y analizar sus efectos sobre la flora y fauna autóctona protegida, los sistemas forestales, las microrreservas y el LIC.


Objetivos de este estudio
  1. Analizar la disponibilidad de las carroñas de arruí.
  2. Estudiar el uso de las carroñas por parte de los vertebrados.
  3. Analizar la respuesta funcional y numérica de los depredadores generalistas.
  4. Evaluar el papel de las carroñas en la dieta del águila real.
  5. Evaluar el papel de las carroñas en las estrategias de conservación y gestión del Parque Regional de Sierra Espuña.


Para saber más

¿Qué sucede una vez que la carroña se abandona tras el lance de caza?

La mayoría de las carroñas son visitadas por al menos un carroñero durante las primeras 24 horas tras su captura. Sorprendentemente, el proceso de consumo de las carroñas es muy eficiente, a pesar de que no existe en el Parque una comunidad de vertebrados especializados, ya que los grandes carroñeros se fueron extinguiendo en la área de estudio entre principios del siglo XX en el caso del buitre negro (Aegypius monachus) y el quebrantahuesos (Gypaetus barbatus) y la década de los 60-70 en el caso del alimoche (Neophron percnopterus) y el buitre leonado (Gyps fulvus), aunque esta última especie recolonizó la Región de Murcia a partir de 1995.

¿Quiénes son los consumidores de este recurso?

Hasta ahora se ha detectado un reducido elenco de depredadores, la mayoría de ellos generalistas y/o omnívoros. Las especies que han utilizado con mayor frecuencia (36-57%) las carroñas han sido águilas reales (Aquila chrysaetos; 57%), zorros (Vulpes vulpes; 52%), jabalí (Sus scrofa; 38%) y cuervos (Corvus corax; 36%). Estas cuatro especies consumen la mayoría de la biomasa disponible (>90%). El resto de especies como la garduña (Martes foina; 12%), la urraca (Pica pica; 7%), el perro (Canis familiaris; 7%) y el buitre leonado (Gyps fulvus; 2%) actúan como consumidores ocasionales. Se trata por tanto de una comunidad sencilla, compuesta por cuatro especies de aves y otras tantas de mamíferos.
El consumo está conformado por dos gremios, uno compuesto por aves de actividad diurna y dominado en cuanto a frecuencia de consumo por el águila real y el cuervo, y otro compuesto por mamíferos de actividad nocturna y dominado por el zorro y el jabalí.

¿Qué sucede una vez que los consumidores detectan la carroña?

La mayor parte de las carroñas son consumidas de forma completa en unos pocos días, siendo la moda (valor más repetido) de 3 días, aunque el tiempo de consumo medio es de 8 días, existiendo una importante variabilidad (2-17 días). No obstante, se trata de valores máximos puesto que las carroñas no son visitadas diariamente, de forma que el tiempo de consumo puede estar ligeramente sobrevalorado y el tiempo real debe ser algo menor.


Fuente: Servicio de Ordenación y Gestión de los Recursos Naturales. DGMN
Juan de Dios Cabezas Cerezo
Servicio de Caza y Pesca Fluvial y Defensa del Medio Natural. DGMN
Enrique Díaz Reygosa
El águila real es uno de los principales consumidores de carroña de arruí en Sierra Espuña
Grupo de arruis
Roquedos de Sierra Espuña
Trampa fotográfica para la recogida de datos