Número 14 | Tercer trimestre 2007

La Región de Murcia contra el uso de cebos envenenados

RESUMEN
Los venenos son sustancias químicas o biológicas de extrema toxicidad que incluso pueden llevar a la muerte del ser infectado. El uso de cebos envenenados, inicialmente, estaba ligado a la gestión cinegética, aunque posteriormente se extendió su empleo a otras actividades rurales. Se trata de un método nada selectivo y muy peligroso que ha llevado a algunas especies al borde de la extinción: quebrantahuesos, alimoche, águila imperial, buitre negro, lince ibérico, etc.

En 1989 se prohibió expresamente matar fauna con cebos envenados y en 1995 se tipificó el uso de veneno como delito en el Código Penal. En la Región de Murcia el uso de veneno está expresamente prohibido en la Ley 7/2003 de Caza, así como en la Ley 7/95 de la Fauna Silvestre. En la Región, el uso de veneno en el medio urbano y natural se ha extendido de forma alarmante en los últimos años. Son numerosos los casos detectados, la cantidad y el tipo de especies afectadas por esta práctica, como zorros, rapaces, perros domésticos, palomas, mamíferos carnívoros silvestres, etc.

Además de las medidas legales contra el uso de cebos envenenados que se recogen en la normativa autonómica, en el último año, se han dado dos pasos más en la lucha contra el veneno. La medida más destacada es la aprobación de un protocolo que establece las actuaciones a desarrollar por la Dirección General del Medio Natural desde que es localizado el supuesto cebo o cadáver envenenado hasta el archivo definitivo del expediente administrativo. Además, se han realizado campañas de información y sensibilización para promover una conciencia social del problema con el reparto de folletos, carteles y adhesivos y la impartición de charlas.


En la actualidad, una de las principales causas de mortalidad de la fauna silvestre es el uso de cebos envenenados en el medio natural. Las especies murcianas no están libres de sufrir sus consecuencias.

El uso de cebos envenenados es una práctica que se implantó para combatir depredadores como las rapaces, zorros, lobos, linces y otros carnívoros. Incluso se impulsó la erradicación de animales silvestres catalogados como ‘dañinos' mediante Decreto, en 1953. Inicialmente, el uso de veneno estaba ligado a la gestión cinegética, aunque posteriormente se extendió su empleo a otras actividades rurales: agricultura, apicultura, colombicultura y ganadería. Se intentaban eliminar, así, a los seres vivos que interferían con estas actividades económicas. Al poco tiempo, la población y las administraciones comienzan a ser conscientes de la problemática que conlleva este método nada selectivo y peligroso, ya que se constatan intoxicaciones de animales domésticos e inclusos humanas, además de verse reducidas drásticamente las poblaciones de especies actualmente protegidas. Se puede decir que el uso de cebos envenenados llevó a algunas especies como el quebrantahuesos, alimoche, águila imperial, buitre negro y lince ibérico al borde de la extinción.

Es en 1989, con la Ley de Conservación de Espacios Naturales y Fauna y Flora Silvestres, cuando se prohibe expresamente matar fauna con cebos envenados; y en 1995 se tipifica el uso de veneno como delito en el Código Penal, art. 336. En la Región de Murcia el uso de veneno está prohibido en la Ley 7/2003 de Caza, así como en la Ley 7/95 de la Fauna Silvestre. A pesar de la legislación protectora y de ser una práctica ilegal, el veneno se sigue empleando. Por ello, en 1997 se crea, a nivel nacional, el Grupo de Trabajo de Ecotoxicología integrado por representantes de las distintas comunidades autónomas, técnicos y asesores de las administraciones y expertos. Uno de los frutos de este grupo de trabajo es la ‘Estrategia nacional contra el uso ilegal de cebos envenenados en el medio natural', que fue aprobada el 23 de septiembre del 2004. Dicha estrategia sirve de guía a las distintas comunidades autónomas para la realización de actuaciones en la lucha contra el veneno. Los objetivos principales de la estrategia son tres: información y mejora del conocimiento, fomentando el intercambio de información entre los sectores implicados; prevención y disuasión; y persecución del delito.


Uso e impacto ambiental

El empleo de cebos envenenados es un sistema poco eficaz para el control de depredadores y, en la mayoría de las ocasiones, se utiliza sin conocer el alcance que puede tener en el entorno y en el ser humano. En los años 80 el veneno más utilizado era la estricnina. A finales de los 90 se empiezan a emplear los carbamatos y otros potentes insecticidas. Los tóxicos más extendidos actualmente son ‘aldicarb' y ‘carbofurano', potentes insecticidas agrícolas que afectan al sistema nervioso y respiratorio.

El impacto de todos estos tóxicos es muy elevado ya que pueden conllevar una intoxicación en cadena y un animal envenenado puede intoxicar al que lo consuma. Son diversas las formas de colocación de los cebos: bolas de manteca, trozos de carne, principalmente de pollo o cerdo, huevos inyectados con estas sustancias y tóxicos disueltos en agua o en otros líquidos o mezclados con cereales como arroz, maíz o trigo. Aunque también se pueden encontrar los venenos dispersos tal cual en el suelo o zonas concretas. Los cebos envenenados se suelen utilizar en cualquier entorno natural y rural. En los cotos de caza se colocan cercanos a cebaderos de perdices y cerca de jaulas trampa de control de predadores, afectando a las poblaciones de zorros, córvidos, rapaces, perros y gatos asilvestrados.

También en los cultivos agrícolas se utilizan para reducir la población de topillos, ratones, jabalíes y aves granívoras. Se ha empleado el veneno para eliminar rapaces en zonas de entrenamiento y competición de palomos deportivos en la práctica de la columbicultura. En ocasiones, se ha llegado a emplear grano envenenado para eliminar las palomas domésticas antes de las competiciones. Los abejarucos y otras aves insectívoras son consideradas perjudiciales en zonas con colmenas. Y en las zonas ganaderas de las montañas del norte de España, grandes depredadores como el lobo y el oso se ven seriamente afectados.

Los venenos pueden estar muy cerca de la población humana sin darse cuenta, como en sendas y áreas recreativas, descampados y fincas cercanas al monte o en jardines públicos y huertos. Los principales impactos de esta práctica son que afecta a un número elevado de especies, contamina aguas y suelo, intoxica a animales domésticos e, incluso, a humanos, ya sea por contacto directo con el tóxico o a través de animales cercanos al ámbito familiar o de consumo que hayan estado en contacto con el tóxico; además, bioacumulan tóxicos que luego se dispersan a través de la cadena trófica, lo que imposibilita la recuperación de especies amenazadas que han sido dañadas. "Uno de los factores que más influyen en la generalización del uso de venenos como método ilegal de control de depredadores ha sido la impunidad de los envenenadores, dada la dificultad de encontrar un autor material de los hechos, y la facilidad para adquirir y emplear estos venenos en cebos que ocasionan la muerte a aves y mamíferos tanto domésticos como silvestres" (Estrategia nacional contra el uso ilegal de cebos envenenados en el medio natural)


El veneno en la Región de Murcia

El uso de veneno en el medio urbano y natural se ha extendido de forma alarmante en los últimos años en la Región. Son numerosos los casos detectados, la cantidad y el tipo de especies afectadas por esta práctica. Además de las muertes ocasionadas a la fauna silvestre, en la Región se han dado numerosos casos de intoxicación y muerte de animales domésticos, principalmente perros, que son llevados directamente a clínicas veterinarias sin tramitar denuncia y, por tanto, no se pueden contabilizar para la lucha contra el uso de veneno. Junto con las medidas legales contra el uso de cebos envenenados que se recogen en la normativa autonómica, en el último año se han dado dos pasos más en la lucha contra el veneno a escala regional.

En primer lugar se ha aprobado el ‘Protocolo de actuaciones a seguir por la Dirección General del Medio Natural en caso de uso ilegal de cebos envenenados en el medio natural', por Orden de la Consejería de Industria y Medio Ambiente (BORM nº 249 de 28 de octubre de 2005), que establece el mecanismo de actuación administrativa ante el empleo de este método prohibido. Por otro lado, se ha realizado una campaña de información y sensibilización en línea con los objetivos de la Estrategia Nacional: promover una conciencia social del problema a través de estas campañas encaminadas a conseguir el máximo rechazo social del uso ilegal de veneno en el medio natural. La campaña lanzada en el 2006 tiene por nombre ‘Atención: veneno suelto, muerte segura. Acabemos con los cebos envenenados'. Dicha campaña se compone de folletos, carteles y adhesivos, además de la impartición de diversas charlas.


Protocolo de actuación regional

El protocolo fija las actuaciones a desarrollar por la Dirección General del Medio Natural desde que es localizado el supuesto cebo o cadáver envenenado hasta el archivo definitivo del expediente administrativo. Se garantiza en todo momento la correcta recogida, custodia y análisis de las muestras, y la adopción de medidas para evitar la aparición de casos de envenenamiento y la extensión de la afección a la fauna silvestre, estableciendo, asimismo, los mecanismos de coordinación necesarios con la Administración de Justicia en la persecución penal y administrativa del delito para la protección general de los valores naturales del territorio y, especialmente, de la fauna silvestre.


¿Qué es un veneno?
Los venenos son sustancias químicas o biológicas de extrema toxicidad y que tienen un gran poder de acción con muy poca cantidad de producto afectando de forma grave al organismo e incluso llevando a la muerte. Desgraciadamente, se pueden comprar de forma libre ya que en general forman parte de la composición de productos de uso rutinario.

¿Por qué se utilizan?
Detrás de un cebo envenenado siempre hay intereses. Estos cebos se utilizan para eliminar seres vivos que interfieren con diversas actividades económicas relacionadas con el medio natural y rural.

Incidencias a nivel nacional
Más de 9.000 casos de envenenamiento se detectaron en España entre 1991 y 2005. El uso indiscriminado de venenos llevó a la pérdida de numerosos ejemplares de especies protegidas, muriendo en una década, por este motivo, 80 águilas reales, 4 osos, 20 quebrantahuesos, 15 cigüeñas negras, 500 buitres negros, 800 buitres leonados, 200 alimoches, 1000 milanos negros y reales, 100 águilas reales, 25 águilas perdiceras, 80 ratoneros y 30 búhos reales.

¿Qué puedes hacer en caso de encontrar un cebo o animal envenenado?
No tocar nada, ni siquiera con palos, bastones u otros objetos, ya que éstos también pueden quedar contaminados.
Llamar al 112 o la Casa Forestal ‘El Valle' (968 84 05 23). Ellos se pondrán en contacto con los agentes medioambientales o el SEPRONA (Servicio de Protección de la Naturaleza de la Guardia Civil).



Fuentes: Servicio de Protección y Conservación de la Naturaleza.DGMN
Emilio Aledo Olivares
Remedios Illán Hernández
Con la colaboración de la BRIDA

Búho envenado
Recoger muestras es fundamental para conocer los venenos que circulan
Las muestras tomadas se etiquetan para estudiarlas
Tejón envenenado