Número 38 | Tercer trimestre 2014

Verde sobre negro

Resumen

La Región de Murcia, por sus peculiaridades climatológicas, es una región con una elevada propensión a sufrir incendios forestales. Nuestros bosques reciben pocas precipitaciones a lo largo del año, sufren elevadas temperaturas en verano y muchas de las especies vegetales que los conforman presentan una alta inflamabilidad. Todos estos factores obligan a ser rápidos en las actuaciones de extinción, pero también eficaces en la regeneración de los espacios afectados por incendios forestales.
En la Región ha habido importantes incendios a lo largo de la historia, aunque recientemente ha habido uno especialmente destructivo ocurrido en el cerro de Salmerón, en Moratalla. Esta zona quedó calcinada en 2012, perdiéndose más de 1.300 ha de vegetación, la mayor parte incluida en un Lugar de Importancia Comunitaria.
Para la regeneración de esta zona se están aunando esfuerzos y se están invirtiendo gran cantidad de fondos procedentes de la Unión Europea, del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, y de la Obra Social ‘La Caixa', con el fin de recuperar la masa forestal y biodiversidad perdidas, y aplicar medidas para su buena conservación en el futuro.




La Región de Murcia, por sus peculiaridades climáticas, es una región especialmente sensible a sufrir incendios forestales, aunque en la mayoría de los casos es la mano del hombre la que se oculta detrás. 
La recuperación de un bosque tras un incendio forestal no tiene una ‘receta mágica', es una labor compleja que dura décadas y requiere de una gran planificación e inversión económica.

Los incendios forestales están estrechamente ligados a los bosques mediterráneos y han marcado históricamente su dinámica y evolución. Son grandes transformadores de los ecosistemas y de los paisajes y pueden suponer un gran problema en algunas regiones con una determinada climatología, como es el caso de la Región de Murcia, donde la elevada sequedad atmosférica, escasez de precipitaciones y elevadas temperaturas durante el periodo estival, unido a la presencia de especies vegetales con elevados índices de inflamabilidad, facilitan la aparición y propagación de incendios forestales. 
Lo que el fuego devora en unos días puede tardar de 60 a más de 100 años en recuperarse, puesto que no todos los bosques se reponen al mismo ritmo ni de la misma manera. Buena parte del éxito en la regeneración de un bosque reside en la agilidad, medios y coherencia de las actuaciones que la Administración Pública establece.
En los ecosistemas mediterráneos, como es el caso de la Región de Murcia, existen diversas especies vegetales que poseen adaptaciones que les permiten no extinguirse tras el fuego. El pino carrasco (Pinus halepensis), por ejemplo, desarrolla una fructificación precoz, el incendio estimula la apertura de sus conos y se produce una masiva liberación de semillas, dando lugar a una regeneración natural. Otras especies, como la encina o algunos matorrales característicos de los ambientes mediterráneos, también están adaptados a rebrotar tras las primeras lluvias posteriores al incendio. 
Gracias a ello no siempre ha sido necesario recurrir a la plantación de nuevos árboles en algunas de las zonas, puesto que se han regenerado de forma espontánea. En áreas con suficiente aporte de agua, la recuperación se ha producido de forma tan abundante que, para que la vegetación se desarrolle adecuadamente y dé lugar a un bosque maduro, ha sido necesario eliminar parte de los ejemplares surgidos tras el incendio mediante tratamientos selvícolas.  
Aunque la climatología regional facilita la aparición y propagación de incendios, no es la responsable de su origen. Los incendios son generalmente originados por el hombre, por negligencia o intencionadamente.


Aunque la climatología regional facilita la aparición y propagación
de incendios, no es la responsable de su origen


En los últimos diez años, en la Región de Murcia se han perdido un total de 4.015 hectáreas de terreno forestal a consecuencia de los incendios forestales. El año 2012 fue el peor en cuanto a pérdidas, pues sólo durante ese año ardieron cerca de 1.500 hectáreas de bosque murciano. Por otro lado, el año siguiente (2013) ha sido el mejor, pues sólo se perdieron 78 hectáreas a consecuencia de los 109 incendios y conatos declarados, lo que supone la menor pérdida de masa forestal debido a incendios forestales en la Región en los últimos 10 años.

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2012. El año del fuego


El año 2012 fue un año especialmente nefasto en cuanto a incendios forestales, pero no sólo en Murcia. En el resto de España también ardieron miles de hectáreas de foresta, saltando las alarmas por la escalofriante pérdida de hábitats, sumideros de CO2 y biodiversidad. En total quedaron arrasadas 209.855 ha de terrenos forestales españoles, una cifra que triplicaba justamente la del año anterior (2011). Además, el 60% de estos incendios afectaron a espacios naturales protegidos.

Incendios forestales más importantes de la Región de Murcia

En el registro regional de incendios forestales hay algunos dignos de destacar y que podemos recordar. 

Calasparra, 1991
Fecha: 17 de julio
Causa: un rayo.
Superficie quemada: 807 hectáreas. Afección a los espacios LIC ‘Sierras y Vega Alta del Segura y Ríos Alhárabe y Moratalla', LIC ‘Río Quipar', y ZEPA ‘Sierra del Molino, Embalse del Quípar y Llanos del Cagitán'.
Fallecidos: no.
Daños económicos: 7.513.590 euros.
Fauna y flora afectada: pinares de Pinus halepensis con romero, esparto, albaida y coscoja entre otras especies. Era parte del hábitat de especies como búho real (Bubo bubo), águila real (Aquila chrysaetos), halcón peregrino (Falco peregrinus), cigüeñuela (H. himantopus), alcaraván (Burhinus oedicnemus) y chova piquirroja. También: jabalí y cabra montés.
Regeneración posterior: deficitaria. De forma natural, sólo el 50% de la superficie.

Moratalla, 1994
Fecha de inicio/ fecha de extinción: 4 de julio/ 12 de julio.
Causa: rotura línea eléctrica.
Superficie quemada: 27.642 hectáreas (el 65% arboladas). Afección a LIC ‘Sierras y Vega Alta del Segura y Ríos Alhárabe y Moratalla', LIC ‘Sierra de la Muela' y a la ZEPA ‘Sierra de Moratalla'.
Fallecidos: no.
Daños económicos: 257.361.393 euros.
Fauna y flora afectada: en su mayoría, pinares de Pinus halepensis acompañados de forma dispersa por encina (Q. rotundifolia), quejigo (Q. faginea), lentisco, aladierno (Rhamnus alaternus), enebro, sabina, y especies en peligro de extinción en la Región de Murcia como Teline patens, Phillyrea media, Fraxinus angustifolia, Acer granatense o Sorbus aria. Era parte del hábitat de especies como búho real, águila real, halcón peregrino, chova piquirroja, aguililla calzada, culebrera europea y busardo ratonero. También: jabalí y cabra montés.
Regeneración posterior: se puede considerar que se ha regenerado de forma espontánea el 80% de la superficie.


En la Región se sigue un protocolo para regenerar espacios
afectados por incendios, que se divide en actuaciones de
emergencia y en regeneración a medio plazo


Calasparra, 2010
Fecha de inicio/ fecha de extinción: 7 de septiembre/ 16 de septiembre.
Causa: intencionado.
Superficie quemada: 580 hectáreas.
Fallecidos: no.
Daños económicos: 5.400.100 euros.
Fauna y flora afectada: pino carrasco, sabina y lentisco, entre otra flora, y especies animales como el águila real y perdicera, el halcón peregrino, el búho real, la cabra montesa y el jabalí. Pinares de Pinus halepensis con romero, esparto, albaida y coscoja entre otras especies. Era parte del hábitat de especies como búho real (Bubo bubo), águila real (Aquila chrysaetos), halcón peregrino (Falco peregrinus), cigüeñuela (H. himantopus), alcaraván (Burhinus oedicnemus) y chova piquirroja. También: jabalí y cabra montés.
Regeneración posterior: muy deficitaria. Se trata de zonas de solana y, por lo general, suelos de mala calidad. No se espera que la regeneración supere el 30%.

Atamaría, 2011
Fecha de inicio/ fecha de extinción: 18 de agosto/ 25 de agosto.
Causa: intencionado.
Superficie quemada: 418 hectáreas, aproximadamente 328 dentro del LIC y Parque Regional de Calblanque, Monte de las Cenizas y Peña del Águila.
Fallecidos: no.
Daños económicos: 3.891.797 euros.
Fauna y flora afectada: resultaron dañados unos 2300 ejemplares de ciprés de Cartagena (Tetraclinis articulata). Además afección a pinares de Pinus halepensis y a especies de interés especial como el palmito. Era parte del hábitat de especies como búho real (Bubo bubo) y halcón peregrino (Falco peregrinus).
Regeneración posterior: la mayoría de la flora afectada por el incendio está adaptada al fuego, lo que hace prever que parte de la vegetación se recuperará en un plazo no muy largo. Por el momento, no es posible dar un porcentaje, pues no ha pasado suficiente tiempo para evaluarla.

Sierra de Moratalla/cerro de Salmerón, 2012
Fecha de inicio/ fecha de extinción: 1 de julio/ 6 de julio.
Causa: presuntamente provocado.
Superficie quemada: 1.370,10 hectáreas (1.322,05 dentro de LIC) (53,13 ha coincidentes con incendio de 1994).
Fallecidos: no.
Daños económicos: 12.756.350 euros.
Fauna y flora afectada: se trata de pinares de Pinus halepensis, en parte de origen natural (adultos y bien desarrollados) y en parte procedentes de repoblación. Reúne un denso matorral formado por especies como el esparto y el romero. También existían bosques de ribera bien conservados. Daba cobijo a un amplio número de especies de mamíferos, aves y anfibios. (Hay más datos en el informe previo). Entre los daños ambientales cabe destacar la posibilidad de que los daños por erosión hídrica sean de importancia.
Regeneración posterior: por el momento, no es posible dar un porcentaje, pues la regeneración no ha comenzado.

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¿Cómo se actúa para regenerar un bosque tras un incendio en la Región?
 
En la Región de Murcia suele seguirse un protocolo de recuperación dividido en dos fases.

Fase I: Actuaciones de emergencia
Son las que se deben realizar de manera inmediata tras sofocar el incendio.

Objetivos principales:
  • Apeo de madera afectada por el incendio.
  • Construcción de hidrotecnias para evitar escorrentías y pérdidas de suelo.
  • Ayudar a la regeneración de la masa con los movimientos de la capa superficial que se producen con la saca de la madera.
  • Evitar la proliferación de plagas.
  • Evitar daños posteriores al regenerado.

En primer término, y cuanto antes, se deben eliminar del monte las maderas quemadas y eliminar los restos vegetales/residuos forestales existentes tras el fuego. Hay que realizar la corta y retirada de los pies muertos o moribundos a consecuencia del incendio, y sobre los que estén vivos se debe realizar la poda y limpieza de las ramas quemadas. Esto evita la proliferación de plagas por el acúmulo de material vegetal muerto o moribundo. Además, si la madera muerta se retira rápidamente tras el incendio, se evita causar daños al regenerado que surja tras el incendio. 

Se debe respetar la vegetación natural existente tras el incendio, ya que algunas pequeñas manchas forestales se suelen salvar de las llamas y éstas serán un factor clave a la hora de la regeneración. 
Por otra parte, el debilitamiento que se produce en los sistemas forestales después de sufrir un incendio aconseja adoptar especiales medidas de protección frente a plagas, por lo cual se suelen realizar tratamientos fitosanitarios a corto y medio plazo, tanto para defoliadores como para perforadores.


El del Salmerón, en 2012, ha sido el último gran incendio en
la Región. Aún se siguen relizando labores de regeneración


Fase II: Regeneración a medio plazo
Una vez se ha iniciado la regeneración, se pueden realizar trabajos selvícolas sobre la nueva masa forestal para favorecer y mejorar el desarrollo de las especies vegetales, facilitando el desarrollo de las más delicadas y con menor capacidad de regeneración.

Tareas de restauración:
  1. Trabajos selvícolas de clareo en los diseminados naturales de pinar, consistentes en la eliminación de los pies sobrantes en aquellos rodales donde la regeneración natural sea excesiva. Una excesiva densidad provoca que se estanque el crecimiento de los pies, con lo cual árboles que podrían ser adultos ni siquiera habrán podido llegar a fructificar. Esto es un serio problema porque, si ocurriese otro incendio, no habría semillas en el banco de semillas del suelo y se pondría en peligro la regeneración natural.
  2. Repoblación forestal, consistente en la plantación de especies autóctonas en aquellas zonas donde la regeneración natural ha sido escasa o nula, o de especies más frágiles que no regeneran tras el incendio, encaminada a conseguir una espesura adecuada que asegure el desarrollo y viabilidad de las nuevas masas.
  3. Trabajos de prevención de incendios, consistentes en la reparación de los caminos y la realización de cortafuegos y zonas preventivas para prevenir futuros incendios en la misma zona.

Objetivos:

  • Asegurar la persistencia del bosque a largo plazo.
  • Mantener e incrementar el vigor vegetativo de la masa, estimulando su desarrollo mediante la eliminación de ramas y regulación de la competencia.
  • Diversificar respetando el paisaje y hábitat determinado de vida silvestre en la zona de actuación (elementos de gran valor, zonas de rocas, etc.).
  • Anticipar e incrementar un adecuado desarrollo de los pies de la masa, de modo que ésta pueda realizar su función de protección en el menor plazo de tiempo posible.
  • Provocar la ruptura de la continuidad horizontal y vertical de esta masa de pino carrasco mediante eliminación de pies ahogados, dominados y de escaso desarrollo. De este modo se alcanzan estructuras de menor grado de combustibilidad y mayor grado de resistencia a la propagación del fuego.
  • Podas para equilibrar el sistema aéreo y radicular del pinar y conseguir la evolución plena y óptima de las masas forestales, así como evitar la continuidad vertical del combustible.

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El último gran incendio forestal. El Salmerón


El incendio de Salmerón se inició en la vecina provincia de Albacete el 1 de julio de 2012, afectando a los montes que rodean la pedanía moratallera de Salmerón. Los terrenos quemados alcanzaron un perímetro de 42,31 km, con una superficie total de 1.370,10 ha.
El incendio modificó radicalmente el paisaje forestal de la zona, siendo la mayoría de los terrenos afectados bosques de pino carrasco (Pinus halepensis) y matorral.
La mayoría de la superficie quemada por este incendio está incluida en el Lugar de Importancia Comunitaria (LIC) Sierras y Vega del Segura y Ríos Alhárabe y Moratalla (ES6200004), y en más de un 90% de su extensión son de titularidad pública, incluidos en el Catálogo de Montes de Utilidad Pública.
La zona incendiada, próxima al río Segura y bien conservada, sufrió importantes daños y ha supuesto una pérdida de hábitat esencial para el mantenimiento de las comunidades vegetales y animales de esa zona.
Entre estas especies destacamos aves rapaces como el águila-azor perdicera (Aquila fasciata), catalogada en peligro de extinción por la Ley 7/95 de Fauna Silvestre de la Región de Murcia y protegida por normativas nacionales e internacionales. El incendio afectó a dos territorios de nidificación de esta especie, llegando a quemar la mayor parte de sus nidos. Teniendo en cuenta que sólo existen unas cinco parejas de esta especie en la zona y una veintena en toda la Región, la catástrofe ecológica podría haber sido irreparable.
Otras aves rapaces protegidas cuyos territorios se vieron afectados por el incendio son el búho real (Bubo bubo) y el halcón peregrino (Falco peregrinus).
El incendio alcanzó la vegetación de las inmediaciones del río. La pérdida de este bosque de ribera afectó a las poblaciones de nutria (Lutra lutra), especie declarada en peligro de extinción. El fuego devastó la piscifactoría de repoblación para pesca deportiva de trucha arcoiris (Salmo trutta) y trucha común (Oncorhynchus mikiss), lo que también suponía una fuente de alimento para la población de nutria y otras especies silvestres.
A ello tenemos que añadir la gran pérdida de especies de mamíferos como cabra montés (Capra pyrenaica), jabalí (Sus scrofa), gato montés (Felix sylvestris), gineta (Genetta genetta), garduña (Martes foina) o tejón (Meles meles); aves de escasa área de distribución en la Región: pico mediano (Dendrocopus medius), pico picapinos (D. major), reyezuelo sencillo (Regulus regulus), reyezuelo listado (R. ignicapillus), mirlo capiblanco (Turdus torcuatus); aves típicas de ríos y relegadas a estos ambientes, como martín pescador (Alcedo atthis) o martinete (Nycticorax nycticorax); así como anfibios que solo encontramos en estas sierras del noroeste, como salamandra (Salamandra salamandra) y sapillo pintojo meridional (Discoglossus jeanneae).
Y ante todo, y lo que es aún más importante, la pérdida de su hábitat.


La regeneración de Salmerón

Dentro de las competencias generales del Estado, la Administración Central aprobó el Real Decreto-Ley 25/2012, de 7 de septiembre, por el que se aprueban medidas urgentes para paliar los daños producidos por los incendios forestales y otras catástrofes naturales ocurridos en varias Comunidades Autónomas, tras la sucesión de tantos incendios en el año 2012.
La Comunidad Autónoma de la Región de Murcia, junto al Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, emprenden los trabajos de forma conjunta en la zona afectada por el incendio de Salmerón. Además, cuenta con fondos europeos Feader para recuperar la zona.
Tras una valoración inicial de los daños, se establecieron una serie de acciones prioritarias encaminadas a favorecer la regeneración natural del bosque, así como a evitar la proliferación de plagas forestales.

Beneficios de la regeneración de zonas afectadas por incendios forestales

La regeneración de espacios naturales forestales genera un conjunto nutrido de beneficios ecológicos, de los cuales hay cuatro que son ponderables en términos ecológicos y económicos. Estos beneficios son: 
  • Disminución del índice de peligro de incendio forestal: los tratamientos selvícolas reducen la carga de combustible de las áreas tratadas (eliminación de la biomasa más seca e inflamable), disminuyendo el índice de peligro en un 50%.
  • Mejora de la biodiversidad dentro de los espacios naturales de la Red Natura: la restauración de los hábitats y su conservación es clave en la recuperación de la flora y la fauna desaparecida.
  • Aumento de la tasa de fijación de CO2 en las masas tratadas: estos tratamientos en la masa forestal puedan generar mejoras de la productividad primaria del orden del 50% al 200% respecto al estado inicial. En algunos casos incluso más.
  • Creación de puestos de trabajo.
  • Oportunidad para el desarrollo rural en áreas incluidas en la Red Natura de la Región de Murcia.

Fuentes:
- Informe del Servicio de Gestión y Protección Forestal. Dirección General de Medio Ambiente. Consejería de Presidencia de la Comunidad Autónoma de la Región de Murcia. Trabajos de regeneración en zonas incendiadas de la Región de Murcia. 2012.
- Informe de la Unidad de Defensa Contra Incendios Forestales (UDIF). Comunidad Autónoma de la Región de Murcia. Análisis de superficies en el incendio de Salmerón. Julio de 2012.
- Subdirección de Política Forestal y Desertificación. Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente. Incendios Forestales en España 1 de enero - 31 de dicembre de 2012. Avance informativo.
- Roque Pérez Palazón, Técnico Responsable de la Comarca Noroeste-Río-Mula, Servicio de Ordenación y Gestión de los Recursos Naturales, Dirección General de Patrimonio Natural y Biodiversidad, Consejería de Agricultura y Agua de la Región de Murcia.
- Informe del Servicio de Gestión y Protección Forestal. Dirección General de Medio Ambiente. Consejería de Presidencia de la Comunidad Autónoma de la Región de Murcia. Valoración de pérdidas y propuesta de actuaciones a desarrollar para la restauración de    la cubierta vegetal y la dotación de infraestructuras de defensa del medio natural en las zonas afectadas por el incendio forestal de julio de 2012 en Salmerón, del término municipal de Moratalla (Región de Murcia). Septiembre 2012.
- Informe del Servicio de Gestión y Protección Forestal. Dirección General de Medio Ambiente. Consejería de Presidencia de la Comunidad Autónoma de la Región de Murcia. Trabajos en ejecución por la Dirección General de Medio Ambiente, en el T.M. de Moratalla.

Artículos relacionados:
- Contra el fuego en todos los frentes. Murcia enclave ambiental nº 9 (2006), pág. 16-23.
- Gestión de los sistemas forestales murcianos. Murcia enclave ambiental nº 10 (2006), pág. 22-25.
- Número especial ‘Desarrollo de la Estrategia Forestal de la Región de Murcia'. Murcia enclave ambiental nº 17 (2008).
- 18 años después del gran incendio de Moratalla. Recuperación de las comunidades ornitológicas. Murcia enclave ambiental nº 29 (2011), pág. 32-41.
Sierra de Moratalla
El fuego estimula la apertura de los conos de pino carrasco produciendo la liberación de sus semillas
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