Número 38 | Tercer trimestre 2014

APUNTES HISTÓRICOS
Un paseo por la antigua huerta de Murcia

La Región de Murcia posee una enorme tradición huertana que ha configurado la mayor parte del paisaje regional durante siglos, cubriendo con las fragancias y colores de las especies hortofrutícolas vastas extensiones de terreno y forjando una cultura estrechamente ligada al agua y al sol. En la confluencia de los ríos Guadalentín y Segura se encontraba el epicentro de la antiguamente esplendorosa Huerta de Murcia, con importantes valores ambientales asociados, hábitats naturales, flora y fauna protegidos, etc.

La Huerta de Murcia es un valle por el que discurre el río Segura, el cual, a lo largo de toda la Era Cuaternaria, ha ido depositando con sus avenidas un lecho fértil para el cultivo. Los aportes del río Guadalentín, que desemboca en el Segura aguas abajo de la ciudad de Murcia, también han contribuido a la formación de la Huerta. Los primeros pobladores prehistóricos no habitaron el fondo del valle por ser tierras pantanosas y con alto riesgo de inundaciones, encontrándose restos argáricos en las faldas de los montes que bordean el valle del Segura. 
Lo que conocemos como Huerta de Murcia es el área de la Región que ocupan los municipios de Murcia, Beniel, Santomera y Alcantarilla. 
Aunque los romanos ya cultivaban en la Huerta de Murcia, fueron los musulmanes los que desecaron los terrenos pantanosos y crearon un sistema de riego y de drenaje muy eficaz a partir de la Contraparada.

la vida en la antigua huerta de Murcia

Revolución tecnológica, agrícola y paisajística
 
La Huerta de Murcia nació de manos del pueblo árabe, concretamente en la confluencia de los ríos Segura y Guadalentín. Los musulmanes supieron extraer las aguas del Segura y distribuirlas por la huerta. Sus avanzados conocimientos en ingeniería hidráulica les permitió construir el Azud Mayor o Contraparada. El Azud es la construcción que encabeza todo el sistema de irrigación de la huerta, cuya distribución de aguas se realiza a través de acequias, de una forma jerárquica, siendo ésta la clave del sistema de regadío. Esta infraestructura permitió el cultivo de frutales, cítricos y hortalizas. 
En el siglo XVI los moriscos granadinos introdujeron la morera en la Huerta de Murcia. Este árbol era usado en la construcción de barracas, en el mobiliario y como alimento para el gusano de seda. 
En este siglo se construyeron importantes obras hidráulicas como el malecón, la supresión de meandros del río, el encauzamiento de algunos tramos y acequias y la construcción de las norias, que elevaban el agua a bancales más altos para su riego. 
La morera se convirtió en la gran fuente de riqueza de Murcia hasta bien entrado el siglo XIX. Los huertanos emplearon este producto como complemento para su economía y supieron armonizar su producción con la del cultivo de hortalizas y cereales. 
La mayor parte de los huertanos murcianos se dedicaban a la vida de la huerta. Mientras los hombres se ocupaban de la tierra, las mujeres trabajaban en la cría del gusano de seda. Pero, poco a poco, la morera sería desplazada por un cultivo apenas valorado hasta entonces: el naranjo. 
En los últimos años, la Huerta de Murcia ha sufrido un gran declive en cuanto a potencial agrícola. Muchas son las causas que lo originan, pero entre ellas se podrían destacar las siguientes: 
La contínua subdivisión de las fincas hace que estas sean tan pequeñas que no sean rentables por dificultades en la mecanización; al ser parcelas tan pequeñas no se puede mantener una agricultura profesional. 
 

La Huerta de Murcia nació de manos del pueblo árabe, concretamente en
la confluencia de los ríos Segura y Guadalentín


Presión urbanística. El uso de superficie de huerta para la construcción de nuevas infraestructuras (autovías, polígonos industriales, ferrocarril, etc.) y viviendas va en aumento. 
Envejecimiento de los pocos agricultores que quedan y abandono de las actividades tradicionales. La gran mayoría de los habitantes de la huerta ya no trabajan en ella. 
Malos precios de los cítricos durante muchos años. En la huerta este tipo de cultivos, junto con las hortalizas, es el predominante. 
Otras zonas de la Región de Murcia como el Campo de Cartagena, Valle del Guadalentín, Mazarrón, Águilas, etc. han superado a la tradicional Huerta de Murcia como zonas de importancia agrícola.

La vida en la huerta

A lo largo del año se llevaban a cabo numerosas labores: labranza de secanos preparatorios para la siembra de cereales, acondicionamiento de los bancales para las hortalizas, preparación de semilleros, trilla del grano, etc. 
Para acometer estas labores agrícolas, el huertano se valía de diversos utensilios: arado, rastrillo, corvilla, azada, abaranera, legón, etc. Entre los productos más cultivados se encontraban pepinos, lechugas, acelgas, tomates, habas, naranjos, limoneros, albaricoqueros y melocotoneros. El asno era el medio de transporte más usado y era indispensable para poder llevar los productos al mercado. 
Mientras el hombre trabajaba en las parcelas de cultivo, las laboriosas mujeres huertanas se encargaban de las tareas domésticas y de la cría del gusano de seda. 
Las mujeres y sus hijos pequeños también se encargaban del cuidado y crianza de los animales domésticos, como conejos, gallinas y cerdos, que aseguraban el abastecimiento de la familia en alimentos básicos como carne y huevos.

Fuente: 
- Región de Murcia digital (http://www.regmurcia. com). Vida tradicional en la huerta murciana
Antiguo molino de agua
Huerta de Murcia
Red hidrográfica del río Segura